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viernes, 25 de septiembre de 2015

El nuevo Parque de la Ranilla afronta su recta final


Las obras de construcción del nuevo parque de La Ranilla entran en su fase final tras la última inversión de 1,2 millones de euros por parte del Ayuntamiento. Años han pasado desde que se anunciara la nueva zona verde del barrio de Nervión que ocupará gran parte del solar donde hasta hace poco se levantaba la antigua prisión provincial. Del viejo edificio, construido durante la República e inaugurado en 1933 se ha conservado el Pabellón principal como testigo de la historia del lugar, una historia muy cruda que vivió sus peores momentos durante la Dictadura.




La prisión ha dejado paso a un gran parque de 40.000 metros cuadrados donde además del antiguo Pabellón de acceso diseñado por José Luis Aranguren, nos encontramos el nuevo centro cívico del barrio y la sede central de la Delegación de Seguridad del Ayuntamiento. Mientras se decide el uso del edificio de los años treinta, los vecinos podrán disfrutar de la nueva zona verde, en la que se han construido varias fuentes que recuerdan la presencia del Tamarguillo - Ranilla en esta zona. Cuando llegue el otoño se plantarán los árboles que doten de sombra al parque y que humanicen algo más un espacio en el que sólo persisten las palmeras que había en los patios de la cárcel.



El Parque tendrá cuatro accesos, uno en cada punto cardinal, si bien el principal se ha diseñado mirando a la Ronda del Tamarguillo donde el usuario se encontrará una gran pérgola flanqueada por dos fuentes de piedra por las que manará agua en cascadas paralelas a la estructura metálica.



El cambio en la zona ha sido espectacular, los vecinos han pasado de tener al lado un edificio decrépito a un gran pulmón verde de los que tanto adolece el barrio de Nervión. Tras la inauguración el año pasado del parque lineal del antiguo cauce del Guadaíra, Sevilla asumirá una nueva zona verde sin contar con un plan de gestión eficaz de estos espacios, un problema al que el Ayuntamiento debe buscar solución lo antes posible. No es lógico que un año después, por ejemplo, el parque del Guadaíra siga sin farolas o mobiliario urbano, que el Riberas del Guadaíra esté completamente abandonado y sirva para el pastoreo de cabras y caballos o que el de San Jerónimo siga sin farolas cinco años después de su inauguración, por no hablar de la situación del Jardín Americano, el del Guadalquivir o el de Miraflores.



Una vez inaugurado el Parque quedará por dotar de uso el antiguo pabellón de la cárcel, cuyo destino parece estar ligado a su pasado como lugar de recuerdo y memoria. 



Muy recomendable la visita al Blog Diario de un derribo donde se cuenta la evolución de este espacio día a día (enlace)