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martes, 7 de julio de 2015

Restauración de un edificio regionalista en Luis Montoto


A la hora de restaurar edificios hay tantos tipos de intervenciones como arquitectos actuando en ellas. En otras ocasiones hemos visto en el Blog ejemplos de restauraciones de fachadas como el edificio de la calle Santo Tomás o el de Cabo Noval donde se les ha devuelto su aspecto original. Sin embargo, hay otras ocasiones en las que, aún respetando los elementos conservados, se opta por obviar las lagunas y no se reponen elementos desaparecidos. El resultado puede llegar a ser poco estético y bastante discutible. Es el caso de este edificio regionalista de la calle Luis Montoto, uno de los pocos que quedan de la antigua calle Oriente y que podría fecharse a finales de los años 20 o incluso en los 30, cuando aún se seguían reproduciendo los modelos ornamentales que tanto habían triunfado en la ciudad al calor de la Exposición Iberoamericana.





Si nos acercamos a los detalles decorativos de la fachada podemos ver que los azulejos desaparecidos no se han repuesto, cubriendo las lagunas con una capa de cemento que poco aporta al resultado final de la fachada. En otros edificios se ha optado bien por colocar azulejos miméticos a los desaparecidos o por incluir el mismo dibujo con otro material para no romper la armonía del conjunto. Tampoco se ha reintegrado la decoración en ladrillo, un trabajo que tan buen resultado dio en el edificio de Aníbal González de la calle Tetuán restaurado recientemente.



Ya en el interior del edificio se observan nuevos detalles originales conservados que contribuyen a darle un mayor valor al mismo, como la cenefa de yeso que enmarca el arco de acceso a la caja de escaleras, sus peldaños y barandillas originales o algunas baldosas hidráulicas que han sido reutilizadas como zócalo en el patio interior.





Antes de salir a la azotea volvemos a ver baldosas hidráulicas, ésta vez sí en su ubicación primitiva.



Accedemos a la azotea desde donde podemos ver de cerca los remates cerámicos de la fachada, conservándose íntegro únicamente uno, mientras que los otros han perdido la parte superior. Al igual que en los azulejos de la fachada, estos pináculos no han sido restaurados. Si bien se han respetado los elementos originales (en otras intervenciones directamente se sustituyen por otros modernos) se les podría haber devuelto su volumen primitivo para respetar la composición del ático de la fachada.



Lo mismo ocurre con los ladrillos perdidos en el pretil, que han sido sustituidos por cemento sin tener en cuenta el volumen, el color ni la estética original.


El resultado de la actuación es una intervención bastante respetuosa con el edificio (al menos con algunas partes del mismo) pero que no ha buscado la integración estética de los elementos desaparecidos. Se podría decir que ha sido una rehabilitación modélica en cuanto a que no se ha inventado nada ni se ha eliminado la decoración conservada como ocurrió en el edificio de la calle Santa Clara pero al mismo tiempo se echa en falta un mayor tacto a la hora de tratar los elementos desaparecidos.



>> Muchas gracias a Lorena por hacer posible la realización de este reportaje.

1 comentario:

Isaac Chalmain dijo...

¡Donde esté una buena mano de cemento! Jejejeje. Bonito edificio, aprisionado entre obras que en modo alguno respetan su entidad e historia. Pero bueno, no hay nada como un mixing sevillano en plena calle... Si es que no se puede negar que somos una ciudad de contrastes. ¡Lo tenemos todo mire "usté", la sal, la pimienta y este donaire rumboso para coger la piqueta!