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domingo, 14 de junio de 2015

Parque Tamarguillo: un trozo de campo en la ciudad


Llevaba mucho tiempo queriendo recorrer el famoso Parque del Tamarguillo. Durante años esta zona verde ha aparecido de forma recurrente en los medios de comunicación locales primero por su concepción y luego por la sombra que se ceñía sobre él ante el proyecto municipal que preveía construir una vía rápida que lo atravesara. Diferentes colectivos ciudadanos llevan luchando durante años para recuperar esta zona verde, permitir su apertura al público y posteriormente exigir que se protegiese y se buscaran alternativas a dicha vía. Tras los reparos planteados por la Unión Europea a la conocida como SE35 parece que el proyecto ha sido descartado definitivamente, salvándose una zona verde que sirve de frontera entre la ciudad consolidada y su límite este.





El Parque del Tamarguillo se asienta junto al barrio de Alcosa, al este de la ciudad, en un espacio que durante años fue una escombrera. Gracias al apoyo económico de la Unión Europea se consiguió convertir unos terrenos degradados en una gran zona verde de 90 hectáreas de extensión en lo que antaño fue el cauce de los arroyos Tamarguillo y Ranillas. Con la idea de recuperar la imagen fluvial, el proyecto de intervención planteó una lámina de agua que atraviesa prácticamente todo el parque, disponiéndose varias lagunas que con el paso del tiempo se han convertido en todo un refugio natural para aves y demás fauna.




La principal característica del Parque del Tamarguillo es su aspecto natural y salvaje. La intervención en gran parte del mismo ha consistido en la habilitación de caminos que permitan el paseo entre los árboles, dejándose la parte más urbana junto a la avenida de Séneca, donde está la entrada principal del parque. La zona verde se divide, por tanto, en dos zonas bien diferenciadas, una más cerca de Alcosa y Sevilla Este donde se encuentran los huertos urbanos, juegos infantiles, un pequeño auditorio y un edificio municipal y otra más retirada que conserva un aspecto boscoso que supone un auténtico pulmón verde para el barrio y una delicia para los sentidos. La importancia del recinto no se circunscribe únicamente a la riqueza botánica y a la fauna que atesora, sino a los restos arqueológicos aparecidos, tanto de época prehistórica como romana, conservándose parte de una villa que, lamentablemente, no ha sido todavía puesta en valor.




A pesar de su buen estado de conservación general, se aprecian diferentes carencias impropias de una zona verde con tantísimo trasiego ciudadano. La mayor parte del parque carece de farolas y un mínimo de mobiliario urbano, una ausencia que si bien contribuye a enfatizar ese carácter rústico, puede suponer un perjuicio para los usuarios en determinadas épocas del año cuando anochece antes. La deficiente comunicación entre el parque y las viviendas cercanas es otro de los puntos conflictivos del recinto, al carecer de accesos seguros por medio de pasos de peatones y semáforos en la mayoría de sus puertas, cruzar la avenida de Séneca puede suponer un grave peligro para los usuarios que ante la falta de pasos regularizados, optan por cruzar por donde pueden.




Para entender la evolución de este espacio verde es fundamental reconocer la labor de vecinos y ciudadanos, que han peleado por su parque como pocos barrios de la ciudad. Si hoy tenemos este vergel en la ciudad es gracias a todas y cada una de las asociaciones implicadas en su defensa, englobadas en diferentes asociaciones y plataformas como Movida Pro Parque del Tamarguillo, Foro de Amigos del Parque del Tamarguillo o la Coordinadora de Vecinos y Entidades de Parque Alcosa. Tras años de reivindicación para conseguir recuperar esta zona verde, el proyecto de construcción de la SE35 para facilitar el acceso a los terrenos de San Nicolás Oeste volvió a movilizar a un importante número de ciudadanos para evitar semejante atropello medioambiental. Ante el nulo entendimiento con el Consistorio, las asociaciones implicadas decidieron solicitar amparo a la Unión Europea, habida cuenta de que el Parque se había construido con fondos comunitarios. Desde los organismos europeos se consideró que el proyecto de la SE35 afectaba en exceso al parque y el Ayuntamiento no tuvo más remedio que reconsiderar el trazado de la carretera, que iba a tener cuatro carriles y cruzaba la zona verde por medio de un terraplén, dividiéndola en dos y afectando a diferentes espacios naturales y arqueológicos. La construcción de un nuevo IKEA en dichos terrenos y la promesa de la creación de miles de empleos jugaba a favor de la carretera, pero existiendo una zona verde consolidada, ¿tiene sentido cercenarla para especular con unos terrenos contiguos? ¿Hasta cuándo vamos a anteponer los intereses particulares por encima de los comunes?



El Parque del Tamarguillo es hoy en día un gran pulmón verde para la ciudad, un recurso natural en expansión que aún tiene que seguir desarrollándose y que ha permitido a los ciudadanos de esta zona de la ciudad contar con un espacio recreativo y de ocio junto a sus casas. Desde aquí no me queda más que recomendar la visita de esta zona verde y reconocer y agradecer la labor de las entidades y personas que han permitido que todos podamos disfrutar de ella. Así se construye y se hace ciudad.


2 comentarios:

manuel leal romero dijo...

Me alegro muchísimo de ello. Pero al contrario , el arroyo ranillas pasa por zonas habitadas y cuando hay dinero para el mantenimiento adecuado no hay problema. El problema viene cuando el arroyo no se cuida y los insectos y demás fauna campa por donde quiere,convirtiendo el arroyo en una pesadilla para quien tiene que vivir al lado.

Sergio Harillo dijo...

Comprendo el problema que planteas, pero se podrían buscar soluciones económicas como fomentar que sean los propios vecinos los que cuiden del arroyo por medio de talleres (al igual que se hace con los huertos urbanos). Sería una manera de implicar a la ciudadanía en el cuidado y respeto de su entorno. Por supuesto el Ayuntamiento debe mantener unos mínimos de limpieza del mismo modo que se hace con el propio Guadalquivir. De todas formas, las viviendas más cercanas al arroyo están bastante alejadas ya que hay sendas carreteras a cada lado del mismo más el espacio en el que se está actuando.

Sería cuestión de buscar alternativas, pero creo que la recuperación de ese entorno natural revitalizaría la zona y contribuiría a su mejora estética y medioambiental.

¡Un saludo!