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jueves, 4 de junio de 2015

La Universidad de Sevilla inaugura su Gipsoteca


Siempre sentí una especial predilección por los vaciados de yeso que decoraban la antigua Fábrica de Tabacos. Durante mis años de estudiante lamenté el pésimo estado de conservación que presentaban la mayoría de ellos y me recreé en unas piezas que, ante la imposibilidad de viajar, concentraban en unas cuantas galerías varios siglos de Historia del Arte. Con el paso de los años leí una entrevista en el periódico a la conservadora de la Universidad, María Fernanda Morón de Castro en la que incidía en la situación de unas obras que ya habían sufrido demasiado. Nuestros caminos se cruzaron unos meses después y acabé formando parte del ya extinto Servicio de Patrimonio de la Universidad de Sevilla. Durante el verano de 2009 rescatamos varios de estos yesos del olvido, como las réplicas de los frisos del Partenón que acumulaban polvo en la antigua biblioteca de la Facultad de Derecho. Fue entonces cuando comenzó un proceso de restauración y puesta en valor que contó con el apoyo de la Real Academia de San Fernando de Madrid. Durante esos meses no sólo trabajé con grandes profesionales, sino que pude participar en la limpieza y consolidación de varias piezas por lo que mis anhelos de estudiante se materializaron en una pequeña aportación a la salvaguarda del patrimonio más sensible. Desde este Blog quiero reconocer la labor y el empeño de Morón de Castro en rescatar la colección de yesos de la Universidad de Sevilla, un trabajo que culmina hoy en la feliz exposición de estas desconocidas obras de arte.


San Jorge, de Donatello

La nueva Gipsoteca de la Universidad de Sevilla recupera y pone en valor una colección que se remonta al siglo XVII cuando la Escuela de Tres Nobles Artes que fundara Murillo utilizaba piezas de yeso para la formación de los futuros artistas. Con el paso de los años la Escuela se convirtió en Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría para finalmente quedar englobada en las enseñanzas universitarias, institución que heredó y aumentó la colección de yesos. Algunas piezas originales del siglo XVIII y XIX aún forman parte del patrimonio universitario, aunque las obras expuestas en la recién inaugurada galería son, en su mayoría, compras realizadas en los años 50 para decorar diferentes espacios de la Fábrica de Tabacos.

Antinoo del Louvre

Torso Belvedere

La obtención de vaciados en yeso de esculturas originales ha sido a lo largo de la historia reciente una obsesión de reyes y emperadores, que ante la imposibilidad de conseguir determinadas piezas, se conformaban con sus réplicas. Así, Velázquez en uno de sus viajes a Italia tenía la misión de traerse copias de famosas esculturas como el Hércules Farnesio para decorar los palacios de Felipe IV. El coste económico de estas piezas se disparaba por lo costoso de su traslado y el precio que se había de pagar para "intervenir" en esculturas de gran valor, por lo que, como reconocía en la presentación de la Gipsoteca el director de colecciones de la Real Academia de San Fernando, José María Luzón, "el valor económico de estas obras podía llegar a ser mucho mayor que cualquier cuadro pintado en España". Un valor que se ha ido diluyendo con el paso del tiempo hasta quedar relegadas a mero elemento decorativo. Es por ello que hay que agradecer el paso dado por la Universidad a la hora de rescatar estas piezas y darles un tratamiento acorde a su importancia como ya han hecho otras universidades europeas.

Diana de Gabies 
Fauno danzante de Pompeya y Sileno con Dionisio en brazos

La visita a la nueva Gipsoteca permite conocer, en apenas unos metros, lo mejor del arte occidental desde época griega hasta nuestros días. Al famoso Discóbolo de Mirón hay que añadir el Diadúmenos de Policleto (en este caso con una disposición distinta de su brazo derecho al igual que la escultura conservada en el Museo del Prado), piezas de Fidias, Donatello o Martínez Montañés. El material con que están realizadas las esculturas permite una percepción diferente de sus detalles, al ofrecer unas tonalidades y efectos de luces radicalmente distintos a los del mármol.

Diadúmenos, de Policleto

Busto del emperador Marco Aurelio

La galería principal donde se han ubicado las esculturas, en la Facultad de Geografía e Historia, reunirá de forma permanente el mayor conjunto de piezas, si bien otras han sido distribuidas por las escaleras de Filología (muy interesante poder ver juntos en un mismo espacio el Doríforo, el Diadúmenos y el Apoxiómenos) y los patios de Historia e Historia del Arte. En total son más de un centenar las esculturas conservadas uniendo las conservadas en Geografía e Historia y las de Bellas Artes (donde hay copias de la Venus y la Diana de Itálica) que pueden aumentar en un futuro próximo el número de piezas expuestas. La puesta en valor de estas esculturas no sólo recupera una parte esencial del patrimonio universitario, sino que abre la puerta a colaboraciones con otros centros y museos europeos que tienen como objeto la conservación de colecciones de vaciados.

La Caridad, de Juan Bautista Vázquez el Viejo (original en el Hospital de las Cinco Llagas de Sevilla)

Ares Borghese

La exposición ha querido recuperar el concepto decimonónico de exhibición de colecciones, un montaje que recuerda en parte al utilizado en el propio Museo Arqueológico sevillano y que si bien recrea modelos museográficos antiguos como el de la Gipsoteca canoviana, quizás deje demasiado expuestas las piezas al paso del público. Con esta inauguración la Universidad pone al servicio de sus alumnos y de todo ciudadano interesado un conjunto de esculturas imposible de ver de forma conjunta al estar repartidas por museos de todo el mundo. El cuidado y conservación de estas obras recae ahora no sólo en la propia Universidad, sino en todas y cada una de las personas que pasen por allí, tanto estudiantes como visitantes. No permitamos que la degradación y el olvido se vuelva a apoderar de los yesos.


Más información sobre la Colección de Vaciados de la Universidad de Sevilla en la web de Patrimonio de la institución (enlace)

3 comentarios:

María José Martín dijo...

Gracias por este estupendo post!!. Un saludo.
http://openingwindowsculture.blogspot.com.es/

Patricia Iglesias dijo...

Sergio ¡impecable como siempre en tus artículos! Yo iré a verla en cuanto pueda. Comparto tu mención a Maria Fernanda Morón en reconocimiento a su labor para la conservación del patrimonio universitario y en especial de los vaciados. Saludos

Sergio Harillo dijo...

Muchas gracias a ambas por vuestros comentarios :)

¡Un saludo!