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miércoles, 6 de mayo de 2015

El arbolado viario, una asignatura pendiente


En las últimas semanas, con el objetivo puesto en las próximas elecciones, los diferentes partidos con representación en el Ayuntamiento han sacado a ondear la bandera verde, ya sea para denunciar lo que consideran una nefasta gestión del patrimonio medioambiental de la ciudad o para alabar lo realizado en estos últimos cuatro años. Con el fin de conocer un poquito mejor la situación de nuestro arbolado urbano hemos realizado un corto paseo con nuestro compañero blogger José Luis, del Blog ecologista 'El Giraldillo de Sevilla'. Desde su particular atalaya todo lo ve y todo lo sufre, pues resulta muy interesante hablar sobre estos temas con una persona que no sólo sabe de lo que habla, sino que analiza problemas y propone soluciones conforme va andando.


La ruta ha sido muy corta, pero no por ello menos representativa de la problemática que padecen nuestros árboles. Desde la Plaza Jerónimo de Córdoba hasta la Gavidia hemos analizado prácticamente todos los ejemplos de cómo se debería cuidar de nuestro arbolado. El recorrido empieza en la Plaza Jerónimo de Córdoba donde recientemente se han instalado contenedores soterrados. Nuestro compañero de fatigas lo tiene claro: "en Sevilla los árboles son lo último que se tiene en cuenta a la hora de diseñar una calle o una plaza, se va colocando todo lo demás y los árboles se ponen en el hueco que queda, no hay una planificación ordenada". El caso lo tenemos justo delante, para ubicar los contenedores se ha prescindido del alcorque que había en ese mismo sitio, dejando este lado de la plaza sin la menor presencia de sombra: señales de tráfico, buzón de correos, una fuente, farolas, contenedores, un muppie publicitario y hasta un banco, todo está, salvo lo que quizás más necesario sea, árboles que den sombra. ¿De qué sirve poner un banco a pleno sol? ¿Quién se va a sentar en él durante los meses de calor?


Sin dejar esta plaza vemos otras actuaciones realizadas carentes de toda lógica, como plantar esta catalpa debajo de una jacaranda de gran porte. El árbol no puede crecer hacia arriba porque choca con las ramas de su compañero por lo que crece torcido buscando espacio y termina suponiendo un peligro para los viandantes.


José Luis insiste: "la planificación es fundamental, con menos árboles conseguiríamos el mismo resultado ya que cada uno tendría su espacio vital, crecería sano y podría desarrollar su copa". Además, tendríamos más árboles para plantar en otros espacios de la ciudad necesitados de sombra.


Otro gran problema de nuestro arbolado está relacionado con el escaso mantenimiento llevado a cabo por los responsables del Ayuntamiento (o las empresas subcontratadas). Se planta un árbol, se le colocan sus tutores y ya no se vuelve a actuar en él hasta pasados los años cuando se le realiza la correspondiente poda. ¿Qué pasa en ese tiempo? Pues que los tutores tienden a desaparecer, ya sea por robo o porque el viento los tumba, el árbol se tuerce y crece mal. Nadie lo corrige, nadie se preocupa por él. Al final tenemos escenas como éstas, una jacaranda inmensa creciendo torcida que por su propia voluntad intenta corregir el equilibrio desarrollando nuevas ramas o catalpas totalmente caídas que no tienen futuro alguno porque o bien caerán por su propio peso o serán eliminadas para evitar accidentes. ¿Cómo se evita esto? Con mantenimiento, no hay más.

Catalpa creciendo torcida por nulo mantenimiento

El tema de los alcorques es otro de los caballos de batalla de nuestra ciudad. Las raíces necesitan espacio para crecer, si no se oxigenan bien o no les llega el agua correctamente, tienden a salir hacia afuera buscando lo que necesitan. Es ley de vida, los árboles son seres vivos y buscan sobrevivir. Si los alcorques son muy pequeños, si se cubren con cemento o si el árbol se planta a escasa profundida, el resultado es que las raíces salen hacia el exterior y levantan el acerado. ¿La solución? Planificación, una correcta elección de especies y darle al alcorque el tamaño apropiado.


De Jerónimo de Córdoba nos vamos a Ponce de León, la gran terminal de autobuses del centro junto a la Plaza del Duque. Lo primero que nos encontramos es una inmensa jacaranda a la que se le ha amputado una gruesa rama para permitir el paso de los autobuses. José Luis encuentra la solución rápidamente, "la poda de formación es primordial a la hora de mantener nuestros árboles, desde que son jóvenes hay que ir cortando las ramas pequeñas que puedan molestar al tráfico, a las viviendas o a los peatones, si las dejas engordar y las cortas cuando son gruesas, esa herida nunca cicatrizará, el árbol se pudrirá y entonces supondrá un peligro en días de viento". 


Los alcorques vacíos son frecuentes en cualquier punto de la ciudad. Se van talando árboles que no se reponen cuando llega el momento, o se plantan cuando no se debe y terminan muriéndose por la falta de agua y el calor. En los últimos años se han plantado 3.545 árboles, Zoido promete 8.000 más para los próximos cuatros años, pero en realidad, no se facilitan datos de cuántos alcorques vacíos existen en la ciudad.


La plaza Ponce de León tiene tres especies de árboles, naranjos, jacarandas y olmos. Estos últimos padecen una plaga de insectos que se come sus hojas y apenas los deja crecer sanos. Entre los insectos, el nulo tratamiento y las podas agresivas, el resultado es que la mayoría están podridos. En el caso de Ponce de León, las podas agresivas dan como resultado que las ramas nuevas crezcan hacia abajo, dificultando el paso de peatones y vehículos, lo que lleva a que se le haga una nueva poda agresiva que lesione todavía más su débil tronco. Urge llevar a cabo un estudio que analice qué árboles se pueden salvar y cuáles no, sustituyendo los enfermos por nuevos ejemplares más resistentes que se poden bien desde el principio para evitar llegar de nuevo a esta situación. Además, en esta plaza es evidente la cercanía entre ejemplares, lo que impide que crezcan bien y desarrollen sus copas. De nuevo la planificación es fundamental para evitar esta situación, con menos árboles se puede conseguir la misma sombra.

Olmos demasiado juntos y excesivamente podados

Pasamos por la calle Almirante Apodaca donde echamos en falta la sombra y llegamos a la plaza Cristo de Burgos donde los árboles, en general, presentan un buen aspecto. Sobre esta plaza pesa la amenaza de la construcción de una parada de metro de la Línea 2, una ubicación completamente inviable desde el punto de vista medioambiental pero mucho más viable para el tráfico que cortar durante años la calle Imagen, por ejemplo. Los ficus y los plátanos de este espacio corren peligro y esperemos que, si se llegan a hacer nuevas líneas de metro, se respete esta joya verde.

Plátano creciendo torcido para buscar su espacio vital

Ya en la plaza vemos de nuevo algunos temas tratados, como la incapacidad de los nuevos ejemplares de crecer bajo otros árboles mucho mayores lo que provoca su crecimiento desigual o las heridas sin tratar en algunos árboles.


Salimos de nuevo al sol por la calle Imagen, vía que cambiaría radicalmente si se reurbanizara y se le añadiera verde. ¿Hace falta tanto espacio para el coche cuando únicamente hay dos carriles de circulación? ¿Para qué queremos aceras inmensas si no se puede pasear por ellas a pleno sol?


La Encarnación es otro ejemplo del nulo interés por el patrimonio verde en nuestra ciudad. Se llevó a cabo la reurbanización de toda la plaza hace pocos años y no se tuvieron en cuenta los árboles. La plaza es tan grande que se podría haber convertido en un inmenso jardín repleto de árboles y zonas verdes, pero se prefirió darle un aspecto de plaza dura que contrastara con las formas orgánicas del Metropol Parasol. El resultado es que la plaza se ha llenado de veladores, tenderetes y mobiliario urbano concentrándose toda la sombra bajo el gran laurel de Indias que hay junto a la calle Puente y Pellón, una zona que, por cierto, presenta un estado nefasto.


Empezamos por la acera delantera al edificio de la antigua Caja San Fernando donde muchos recordarán haber esperado el autobús durante años bajo la sombra de los árboles. De los cuatro o cinco que había ya sólo quedan dos, poco a poco se han ido eliminando árboles y han proliferado los veladores ocupando el espacio público con la sombra artificial de las sombrillas. Los dos árboles que quedan tienen sus troncos tan estrangulados que no tardarán en morir o en levantar el acerado. ¿Tiene algún sentido adoquinar un alcorque?

Alcorque tapado con adoquines que impiden respirar a las raíces del árbol

Donde hubo árboles, ahora hay acerado, para que nunca jamás se vuelva a plantar nada en ese espacio. ¿Por qué?


El espacio que sube hacia la calle Santillana se reurbanizó, pero sin tener en cuenta un posible arbolado que diera sombra a la zona. El resultado es un hilera de frondosos naranjos en un lado, por donde discurría el antiguo acerado, y un inmenso vacío donde destacan farolas, bancos, una fuente que nunca ha funcionado y algún parterre que sobrevive a duras penas por el maltrato al que son sometidos por los skaters.



Bajo el Metropol, junto a la prolongación de la calle Imagen se plantaron varios naranjos rodeados de parterres. De nuevo nuestro guía comenta: "se entiende que se haya optado por árboles de bajo porte para que no crezcan mucho hacia arriba, pero habiendo tal cantidad de especies, siempre recurrimos a lo mismo, a los naranjos. Esta zona, por su modernidad, bien podría haber acogido un proyecto de jardinería contemporánea que rompiera un poco con lo que estamos acostumbrados a ver en Sevilla".


El gran laurel de Indias de la plaza aporta la sombra que falta en el resto de este inmenso espacio. La dejadez y el nulo mantenimiento ha hecho que las plantas de los parterres hayan ido desapareciendo hasta convertirse en un erial donde el riego por goteo es el único testigo de que ahí hubo plantas en su día.


Sin mantenimiento, las plantas se secan y la imagen es de absoluto abandono.


Césped que no se cuida ni repone.



Seguimos nuestro paseo hacia la Gavidia por Laraña-Martín Villa donde José Luis tiene mucho que comentar. "Por alguna razón las robinias pseudoacacias no crecen bien en esta zona, la mayoría se están secando y suponen un peligro (ya se han caído varias), no hay más solución que ir sustituyéndolas por otros ejemplares". Parece que en esto el Ayuntamiento está actuando y muchas de las robinias se han sustituido por sóforas, que son los nuevos árboles que lucen espléndidos en esta calle.

Robinias creciendo mal

En algunas robinias son evidentes las podas agresivas que han cortado por la mitad el tronco, creciendo nuevas y débiles ramas que apenas logran sobrevivir.

Sófora creciendo sana frente a la iglesia de la Anunciación

En cambio las sóforas están creciendo estupendas. Sin embargo, José Luis añade "ahora que son ejemplares jóvenes es cuando hay que ir podándolos para darles forma y evitar que en el futuro las ramas se metan en los edificios o molesten a peatones y vehículos, hay que ir subiéndoles la cruz para que tengan copas fuertes. Si se deja que sigan engordando estas ramas, luego habrá que cortarlas y no cicatrizarán".

Robinias pseudoacacias rosas en Laraña


Si algo llama la atención en esta calle es la cantidad de alcorques cerrados con cemento (algo que denunció IU hace unas semanas y que desde el Ayuntamiento se negó). ¿Por qué no se han repuesto estos árboles? ¿Hay intención de hacerlo? De nuevo la instalación de contenedores soterrados ha relegado a los árboles a un segundo puesto,  dejando metros y metros de acerado sin sombra para poner tres contenedores. La falta de planificación es evidente.

Metros y metros de acerado sin un sólo árbol



Al menos hay siete u ocho alcorques tapiados con cemento. ¿En serio en el Ayuntamiento desconocen esta situación?



El contraste entre una calle arbolada y otra que no lo está es evidente al llegar a La Campana. Miramos hacia atrás y vemos una calle más o menos arbolada (con sus cosas que mejorar) y hacia adelante nos adentramos en el desierto. ¿Por qué no se plantan árboles en La Campana? Con una buena poda y mantenimiento no impedirían el desfile procesional en Semana Santa al tiempo que otorgarían sombra durante todo el año. Con sombra natural, nos ahorraríamos tener que poner toldos, lo que supondría un ahorro económico para las arcas municipales.

Ciudadanos esperando el autobús a pleno sol por la falta de arbolado


Rápidamente analizamos la Plaza del Duque; los fresnos que había en este céntrico espacio han sido prácticamente eliminados sustituyéndose por almeces. José Luis se pregunta la razón por la que no se respetan las alineaciones de especies. "Es como si hubiera una oferta en el vivero, hace unos años se llenó Sevilla de almeces y ahora tocan sóforas, falte el árbol que falte se plantan sóforas de la misma manera que hace unos años se plantaban almeces".

Almeces y fresnos conviven en la Plaza del Duque

A la poda de formación y la excesiva cercanía entre ejemplares (los almeces pueden llegar a crecer mucho, sólo hay que ver los del Parque de María Luisa o a menor escala los de la Alfalfa) sumamos los alcorques sin ventilación.


Almeces que necesitan una poda de formación que suba su cruz

Ya sea con adoquines o cerrados con cemento. ¿De verdad no se tapan los alcorques con cemento? Llevamos ya unos cuantos en este paseo.


Antes de seguir hacia la Gavidia nos asomamos a Alfonso XII para ver la agresiva poda que se ha hecho en los naranjos de esta calle. ¿Para qué? Simplemente para que pasen los autobuses turísticos. 

Naranjos de Alfonso XII excesivamente podados

Tipuanas de gran porte sobre aparcamiento subterráneo

La Plaza de la Concordia es el ejemplo perfecto de cómo se pueden plantar árboles sobre un aparcamiento subterráneo. Sólo hay que tener ganas de hacer las cosas bien, una de las plazas con más sombra de Sevilla está hueca por debajo. Las tipuanas, de gran altura, permiten disfrutar de este espacio al mismo tiempo que combaten la polución.

Tipuanas en la plaza de la Concordia

Sófora que rompe la alineación de especies


Terminamos nuestro paseo en la Gavidia, auténtico oasis botánico por la cantidad de especies que alberga: plátanos, fresnos, magnolios, naranjos, sóforas y catalpas. A pesar del aparente desorden, se atisba una cierta planificación en su origen que se ha roto con el paso del tiempo. 

Plátano con el tronco podrido

En esta plaza José Luis también nos comenta varias cosas, como por ejemplo que algunos ejemplares de plátano están podridos y no tienen salvación posible o que hay otros que gracias a que se han podado poco, han crecido de forma espectacular. La Gavidia es un auténtico vergel que invita a sentarse y descansar, completamente ajenos al reguero de coches que va hacia el aparcamiento del Corte Inglés por la saturada calle Baños.

Nuevo ejemplar de plátano que apenas podrá crecer bajo su compañero

Magnífico ejemplar de plátano que apenas ha sido podado

Antes de terminar el paseo, José Luis nos hace ver cómo, también aquí, hay árboles que no se van a poder desarrollar bien por estar demasiado pegados unos a otros o por haberse plantado bajo otros mayores. Sin duda la palabra que más ha surgido durante el paseo ha sido "planificación".

Magnolio y catalpa luchando por compartir su espacio vital

Culminamos este corto pero intenso paseo agradeciendo a José Luis que haya compartido con nosotros su particular obsesión, hacer de Sevilla un lugar mejor para vivir a través de sus árboles y zonas verdes. Escuchándolo te das cuenta de que muchas veces no es cuestión de grandes presupuestos, sino de hacer las cosas bien contando con profesionales y planificando las actuaciones pensando en el largo plazo.

Os recomendamos seguir su Blog, 'El Giraldillo de Sevilla' (enlace)

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