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miércoles, 18 de febrero de 2015

Abren al público los nuevos Jardines del Prado


El Ayuntamiento y la Universidad firmaban esta mañana un convenio de colaboración en materia de ecología, sostenibilidad y medio ambiente. La casualidad ha querido que este hecho coincida con la apertura al público de la parte de los Jardines del Prado donde la Universidad comenzó a construir su Biblioteca Central. 




La construcción de la biblioteca central de la Universidad de Sevilla en este espacio es un proyecto que ya estaba recogido en el Plan General de Ordenación Urbana de 1987 que reservaba una zona del entonces solar para dicho equipamiento. Cuando se construyó este parque hace ya varios años, el Ayuntamiento no reservó esos metros cuadrados para la Universidad y ahí radica el origen del problema burocrático y judicial que todos conocemos. Al final la Universidad se ha quedado sin su biblioteca central de Zaha Hadid, se ha dilapidado el dinero público sin consecuencias y los ciudadanos pueden volver a pasear por una zona verde que se desmontó y ahora ha vuelto a ser montada (de nuevo la idea de que los árboles son como las farolas, que se quitan y se ponen).



De los árboles que se transplantaron únicamente han regresado a su lugar original cuatro laureles de Indias, el resto de la vegetación es nueva y se ha tirado del manual sevillano para zonas verdes, naranjos y poco más. La actuación llevada a cabo en esta franja de los Jardines del Prado pone en cuestión el compromiso firmado por ambas instituciones esta mañana. Sólo hay que darse un paseo por el nuevo espacio para comprobar que la sostenibilidad, la ecología y el medio ambiente, brillan por su ausencia. Ni se ha seguido un criterio unitario con el resto del parque en la elección de especies (en lugar de tipuanas se han plantado naranjos), ni se ha diseñado el espacio para que los ciudadanos puedan usarlo (explanadas de albero donde la sombra brilla por su ausencia) y ni tan siquiera se ha optado por hacer de este espacio un lugar agradable (ni juegos infantiles, ni fuentes para beber, ni áreas deportivas...). El PGOU pintaba esta zona de la ciudad como zona verde y se ha hecho lo mínimo e imprescindible: plantar árboles que habrá que ver cómo crecen entre tanto albero, que no es precisamente una tierra rica en nutrientes. Y para colmo el Ayuntamiento ha tardado diez meses en recepcionar y abrir los jardines. Toda una declaración de intenciones de lo que puede dar de sí el acuerdo entre amabas instituciones.


Comentaba en facebook un lector del Blog que "sostenibilidad es una palabra tan manida que no tiene ya ni sentido". Habría que matizar un poco sus palabras, sostenibilidad es una palabra que carece absolutamente de sentido en Sevilla. 


4 comentarios:

Giraldillo dijo...

Pues así es nuestra ciudad, o nos pasamos o no llegamos, así de cutre somos. La otra parte de los jardines con un diseño espantoso con una densidad de árboles tremenda cuando sobran la mitad de árboles y tendríamos la misma sombra que ahora, solo que con árboles de mayor porte y más sanos. En este lado de los jardines, mucho naranjo y poca sombra. En fin, cuando más salgo de Sevilla más pena me da esta ciudad, cutre y cateta como ella sola.

Giraldillo dijo...

Eso sí, nadie se queja del aparcamiento del Cid que quiere construir Zoido y que destruirá el otro extremo de los jardines, a la entrada de éstos. En vez de hacerlo en la guarrada de aparcamiento de albero del Rectorado (esto sí que es una vergüenza para los turistas y los ciudadanos) propone destruir unos jardines, muy coherente todo sí señor.

Sergio Harillo dijo...

Lo de la explanada de albero de delante de la Universidad es algo que jamás entenderé. Pasan los años y los años y nadie le mete mano, es como si los políticos no pasaran por ahí nunca y no vieran el estado en el que está. Sinceramente, creo que hay intereses ocultos en que eso permanezca así, de otro modo es incomprensible que no se adecente al menos.

¡Saludos!

nini desempleado dijo...

Lo de hacer un aparcamiento ahí es vergonzoso. Es una de las pocas aceras verdes de Sevilla que se muestra en un estado presentable y ahora pretenden arrasarla. ¡Como si no hubiera más sitios para hacerlo!
Y encima tienen la poca vergüenza de ponerse medallas firmando convenios verdes. ¡Cuánta hipocresía!