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jueves, 15 de enero de 2015

Sevilla oculta: Torre de don Fadrique

Acceso a la torre de don Fadrique desde el claustro de Santa Clara

Sevilla alberga una serie de tesoros escondidos que es difícil comprender cómo podemos vivir ajenos a su belleza. La torre de don Fadrique es un elemento que todo el mundo ubica e incluso es visible desde las calles que rodean al antiguo monasterio de Santa Clara, pero lo que pocos conocerán es la belleza de sus salas interiores. Gracias a la última intervención realizada por el Ayuntamiento en Santa Clara, los jardines que rodean a la torre serán visitables en los próximos meses e incluso albergarán espectáculos escénicos. El acceso se realizará desde el claustro del convento a través de un patio secundario que ha sido adaptado para las visitas.



La torre de don Fadrique se encuentra en mitad de unos jardines diseñados por Juan Talavera y Heredia en los años veinte del pasado siglo como sede del Museo Arqueológico Municipal, que estuvo abierto hasta 1946. El arquitecto municipal se encargó de restaurar el edificio, devolviéndole su cota original (había ido quedando enterrada con el paso de los siglos), le colocó una nueva escalera de subida con una bella barandilla de madera tallada y un estanque delantero para que se reflejara en el agua. Diseminadas por el jardín se encontraban las piezas arqueológicas de las cuales sólo se conservan algunas, estando la mayoría en el Depósito de Bienes Culturales de la calle Baños. El conjunto debió ser de gran belleza, parte de la cual ha sido recuperada gracias a esta actuación que ha costado 120.000 euros y que ha incluido, además de la limpieza, nuevos servicios y la iluminación del recinto.



La torre de don Fadrique es una auténtica maravilla, símbolo de la Sevilla medieval que resurgió con fuerza tras la conquista de San Fernando en 1248. Esta zona de la ciudad se cedió al infante don Fadrique, hijo de San Fernando y hermano de Alfonso X 'el Sabio', que construyó aquí su palacio, edificio del que apenas se conservan restos ya que fue reutilizado por las monjas cuando se instalaron en Santa Clara. Los muros del convento son los muros del palacio y la torre quedó en mitad de las huertas.



Entre las múltiples leyendas que circulan sobre esta torre destaca la que sitúa en ella los amores entre el infante don Fadrique y la segunda mujer de su padre, la reina Juana. Al parecer, tras morir Fernando III, la joven viuda y el infante, entablaron una buena relación al contar ambos con unos 25 años de edad. La corte nunca vio con buenos ojos esta relación amorosa y el infante mandó construir la torre para que la reina pudiera visitarlo sin necesidad de acudir él al Alcázar. Sean o no ciertas estas leyendas, lo cierto es que la torre se encontraba dentro del perímetro amurallado de la ciudad, por lo que su carácter defensivo era bastante secundario, más teniendo en cuenta los grandes ventanales que la decoran. En ella se mezcla un estilo románico tardío en la puerta de acceso y las ventanas del primer piso con el gótico de los vanos superiores y las bóvedas de las tres salas interiores, que van ganando en riqueza y complejidad conforme avanzamos en altura.

Bóveda de la sala inferior


En el interior de la torre nos encontramos la bella barandilla de madera tallada añadida por Talavera y Heredia en los años veinte del siglo pasado que nos permite ir ascendiendo a través de las bóvedas. En la planta inferior encontramos una sencilla bóveda de crucería con apenas dos arcos ojivales que se entrecruzan en la clave y que recaen en sencillas ménsulas.


Nivel intermedio de la torre

En el segundo cuerpo ya hallamos una bóveda más compleja con arcos igualmente construidos en ladrillo. Las estancias, de planta cuadrada, son de una sobriedad y belleza espectaculares, con vanos abiertos al exterior y pequeñas troneras y saeteras que recuerdan el pasado defensivo de esta zona de la ciudad.

Bóveda de crucería del nivel intermedio

Último nivel de la torre

Sin duda la estancia más bella es la superior, donde cuatro grandes vanos góticos con arcos polilobulados se abren al paisaje, hoy bastante colmatado de edificaciones, pero que en el siglo XIII debió ser de gran belleza. Lo más espectacular es la bóveda que cubre la estancia, de una gran complejidad y cuyos arcos recaen en ménsulas decoradas con figuras antropomórficas.


Tras el oscuro final del infante don Fadrique, que fue condenado amuerte por su hermano por alta traición la torre quedó en desuso hasta que varios años después los terrenos fueron entregados por el rey Sancho IV (tío de don Fadrique) a las monjas franciscanas para que situaran una de sus casas en la ciudad. Las múltiples reformas llevadas a cabo durante siglos respetaron la bella torre, que se muestra como testigo de esa Sevilla que se resiste a desaparecer. En los próximos meses, sevillanos y visitantes podrán visitar este recinto único, ejemplo del mejor gótico civil sevillano.


7 comentarios:

José Becerra dijo...

Deseando estoy que llegue el momento. Me llevé una gran desilusión cuando visité Santa Clara y no pueda acceder ni al jardín.
¿Sigue por allí la estatua de Fernando VII?
Saludos.

Sergio Harillo dijo...

Efectivamente, José, allí sigue la escultura, aunque mutilada.

¡Saludos!

Carlos Jiménez Juan dijo...

Magnífico reportaje!!! Esta ciudad no deja de sorprenderme: no podía imaginarme que esta torre guardara eso en su interior. Corríjame si me equivoco, pero creo que es un edificio único en Sevilla.

Espero que cuando la abran a la visita la hayan adecentado un poco por dentro, eliminando esas mallas blancas que cubren las paredes y limpiando la baranda de la escalera.

Un saludo y enhorabuena de nuevo!!

Sergio Harillo dijo...

Pues sinceramente, Carlos, me chocó mucho la visita. Cuando el año pasado se anunció que se iban a limpiar y adecentar la torre y el jardín, se dijo que se iban a arreglar las ventanas para que no entraran palomas. Me imagino que se habrá limpiado el interior porque después de tantos años estaría repleto de basura, pero las ventanas siguen rotas por lo que siguen entrando las palomas y sigue habiendo suciedad.

En cuanto a a abrirse a la visita, aunque en todos los medios se dice que la torre abrirá en febrero, yo que estuve en la rueda de prensa no escuché en ningún momento ni que se fuera a poder visitar la torre ni que fuera a hacerse en febrero, lo que dijo el alcalde fue que a partir de JUNIO se abrirían LOS JARDINES para hacer representaciones escénicas. No sé si me escapó información o si lo dijo en petit comité.

Por último, efectivamente, es un edificio único en Sevilla, tanto por el modelo arquitectónico (muchas casas palacio tuvieron torres pero apenas se conserva alguna) como por el uso del Románico en puerta y ventanas inferiores, un estilo que por fechas, apenas se da en Andalucía.

¡Saludos y gracias por sus palabras!

Patricia Ferreira Lopes dijo...

Deseando visitarla!! Qué maravilla!! ¿Tienen fecha? Saludos

Jose Ignacio Cobo dijo...

Esperemos que el alcalde haya sufrido un despiste y la Torre se abra al público en breve.

Muy interesante la entrada al blog como siempre Sergio.

Sergio Harillo dijo...

De momento no hay fecha de apertura, Patricia, pero como dice José Ignacio, ojalá sea en breve.

Muchas gracias por tus palabras, José Ignacio.

¡Saludos!