Páginas

sábado, 31 de enero de 2015

Galería Alfonso XII abre sus puertas en un espectacular edificio de Aníbal González


En Cultura de Sevilla hemos hablado en varias ocasiones de la importancia de mantener los edificios en su totalidad. Vaciar un edificio dejando únicamente su fachada es un crimen que quedará muy bonito como decorado de la ciudad, pero que elimina todo el interés de dicho edificio al borrar la huella de arquitectos, artesanos y personas que en él habitaron. Por eso es una delicia encontrarte proyectos como Galería Alfonso XII, un nuevo espacio comercial que abrió sus puertas el pasado jueves en uno de los edificios modernistas que diseñó Aníbal González en 1905 para Laureano Montoto.


Zaguán de acceso a Galería Alfonso XII

Patio principal de Galería Alfonso XII

Aníbal González obtiene el título de arquitecto en 1902 y rápidamente empieza a trabajar en Sevilla. Como arquitecto de su tiempo, el estilo que emplea en sus primeras obras es el Modernismo, un lenguaje que había conocido durante sus años de estudio en Madrid y que sin duda completó en su viaje de bodas a Barcelona, donde el Modernismo estaba en todo su apogeo en ese momento. La influencia del modernismo catalán es evidente en gran parte de sus obras modernistas, pero también hay espacio para las corrientes europeas como la francesa y la vienesa. El edificio de la calle Alfonso XII es un ejemplo de la influencia catalana, no sólo en su espectacular fachada, repleta de elementos como dragones, motivos vegetales y caprichosos cierres metálicos muy similares a los diseñados por Puig i Cadafalch o Domènech i Montaner, sino en su interior, con una disposición que recuerda a las mansiones de la burguesía catalana en ciertos detalles.

Espectaculares vidrieras en la planta alta


El patio principal, con galerías en tres de sus frentes, se cierra en planta alta con bellas vidrieras con motivos vegetales, un diseño muy sencillo y esquemático que nos habla de la dificultad existente en la Sevilla de principios de siglo para realizar determinados trabajos artesanos. Lo mismo ocurre con los zócalos de azulejos, de tradición sevillana y que nada tienen que ver con los azulejos modernistas que podemos ver en Barcelona o incluso en otros edificios sevillanos como la casa de la Alameda de Hércules que hay frente a las columnas o el colegio José María del Campo en Triana, también de Aníbal González. La corta vida del Modernismo en Sevilla debido a la aparición del Regionalismo hará que a los artesanos de la ciudad no les dé tiempo de adoptar nuevos modelos estéticos, un repertorio que sí que se desarrollará ampliamente en el período regionalista.

Puerta decorada con motivos vegetales 
Viendo los detalles del interior del edificio, ¿se entiende ahora por qué estamos en contra del vaciado de los edificios históricos? ¿Se puede entender la historia del arte local, de sus arquitectos y artesanos viendo únicamente una fachada? ¿No deberían las administraciones fomentar el respeto por el patrimonio facilitando la recuperación de los edificios en su totalidad y castigando duramente a los que destruyen sus interiores? Hay que recordar que este edificio de Aníbal González contó hace años con un proyecto por el que se conservaba únicamente la fachada para "modernizar" el interior. ¿Tiene alguien derecho a privar a generaciones futuras de disfrutar de edificios así para hacer 'apartamentos de lujo'?



Seguimos la visita a la casa subiendo a la planta superior por su bella escalera decorada en el primer tramo por una barandilla claramente modernista que contrasta con los paños de azulejos del zócalo, totalmente sevillanos en su concepción y diseño.

Salón principal de la casa

En la planta superior nos encontramos con el salón principal de la casa, abierto a la calle Alfonso XII por medio de tres balcones, el central ricamente decorado con un cierre acristalado. Aquí nos encontramos otra influencia del Modernismo catalán. Al contrario que en la típica casa andaluza donde las estancias privadas se ubicaban en el interior del edificio para alejarlo lo máximo posible de la calle, aquí se opta por todo lo contrario, colocando un gran salón abierto por cristaleras a la calle para que los burgueses puedan disfrutar de lo que ocurre fuera desde la comodidad de sus casas, viendo y siendo vistos. Esta idea, muy burguesa, se repite hasta la saciedad en las grandes mansiones de la burguesía catalana donde se abren a la calle espectaculares vidrieras y balcones para que la gente que pasara por la calle pudiera ser testigo de la opulencia de las clases altas.

Suelo hidráulico en el gran salón de la primera planta

Suelo hidráulico en el gran salón de la primera planta

Si bien en la planta inferior se conserva en menor medida el suelo original, aquí en la planta alta tenemos todo un muestrario de suelos hidráulicos que son una auténtica maravilla. Cada sala, cada espacio, tiene un suelo diferente, a cada cual más bello. ¿Cómo puede alguien con un mínimo de sensibilidad estética eliminar estos suelos para colocar gres? Estos serían los suelos de muchas de las casas de finales del siglo XIX y principios del XX. ¿Merece o no merece la pena conservar estos suelos?


Galería en torno al patio en planta superior

Gracias a la amabilidad de los trabajadores del nuevo espacio comercial, tuvimos la oportunidad de visitar la casa prácticamente entera, descubriendo uno tras otro detalles maravillosos como este pequeño salón ubicado en la parte trasera de la planta alta y donde destacan, además de suelos y zócalos, la bella ventana geminada completamente neomudéjar y que anticipa lo que será el desarrollo arquitectónico posterior de Aníbal González. Quizás se trate de uno de los primeros ensayos del arquitecto en lo que será uno de los grandes lenguajes empleados en la Exposición Iberoamericana. Si se hubiera destruido esta casa, nos hubiéramos perdido estos deliciosos detalles que nos muestran a un Aníbal González joven que ensaya y juega con la arquitectura para hallar su personalidad.


Otro ejemplo de suelo hidráulico en planta alta


Visitando la casa se observa que hay zonas donde, lamentablemente, se ha perdido la concepción original construyéndose tabiques, eliminándose techos y destruyendo suelos originales. Ojalá Galería Alfonso XII sea todo un éxito para que los propietarios del edificio puedan ir recuperando poco a poco las zonas más deterioradas.


Bajamos de nuevo a la planta baja para encontrarnos, casi por sorpresa, con la última joya del edificio. En una pequeña estancia que da a la calle Alfonso XII, llama poderosamente la atención el suelo original, un bello mosaico de vivos colores que se acerca más al modernismo que los suelos hidráulicos vistos en el resto de la casa. Se trata de un tipo de suelo que recuerda al empleado en algunas estancias del Pabellón de Perú de 1929, construido con gruesas teselas que forman dibujos geométricos muy sencillos.


Sin duda una visita espectacular a un concepto comercial muy atractivo al que le deseamos toda la suerte del mundo. Un par de reflexiones antes de culminar el post. En primer lugar, agradecer este tipo de proyectos que buscan la calidad primando el respeto por el Patrimonio, viendo esta casa nos podemos hacer una idea de cómo serían otros edificios de Aníbal González tristemente mutilados y vaciados sin contemplaciones. Este tipo de actuaciones, por ser la excepción en una ciudad que no cuida su patrimonio deberían ser apoyadas por las administraciones, ¿cómo? Pues por ejemplo en la famosa 'Sevilla de compras' que ha publicitado nuestro Ayuntamiento en Fitur y donde en lugar de destacar que las calles Sierpes y Tetuán son el núcleo comercial de la ciudad, se debería apostar por otras calles donde realmente están los comercios locales que pueden generar un valor añadido al turismo de compras. Las franquicias que hay en Sierpes y Tetuán las encontramos en cualquier ciudad del mundo, Galería Alfonso XII sólo está en Sevilla. Ahí está el filón.


Más información sobre Galería Alfonso XII en Facebook y Twitter

6 comentarios:

Sergio Sánchez González dijo...

Estoy un poco confundido. Al lado de ese edificio hay otro idéntico, cual es el de la Galería Alfonso XII? El de la izquierda donde estaba Afoban? O es que son un solo edificio?

Sergio Harillo dijo...

Efectivamente, Sergio, es el que dices. Hay hasta tres edificios exactamente iguales, los diseñó Aníbal González para Laureano Montoto. Si no recuerdo mal, donde se ha instalado el espacio comercial es donde estaba la Academia que comentas.

Lo que no sé es si el de la derecha se conservará en el mismo estado, si estará mejor o peor.

¡Saludos!

susanne dijo...

¡Por fín alguien valora los mosaicos hidraúlicos! Tengo una colección de unos 100 piezas que he salvado de los escombros y empezé estudiar las fábricas sevillanas
http://www.blurb.es/b/4215099-jose-maria-tejera
Saludos
Susanne

Sergio Harillo dijo...

Hola Susanne. En mi caso soy un enamorado de este tipo de losas. Es un elemento que se valora muy poco, por ello cuando veo casas que aún los conservan tengo la necesidad de inmortalizarlos con la cámara de fotos, porque nunca se sabe cuándo pueden desaparecer.

¡Saludos!

Isaac Chalmain dijo...

¡Magnífico post! Bellísimo inmueble, bonitas fotografías y sabias palabras que nos hablan de la sensibilidad del que escribe. Me ha gustado mucho esta entrada porque, precisamente, viví en Barcelona un tiempo y pude disfrutar a diario del modernismo en estado puro. Gracias por tu labor impagable, Sergio.

Sergio Harillo dijo...

Muchas gracias, Isaac. La verdad es que las fotografías podrían ser mejores, pero por eso hay fotógrafos profesionales y otros debemos conformarnos con lo poco que sepamos hacer, jeje.

Barcelona es una ciudad que admiro y que siempre tengo como modelo de lo que podría llegar a ser Sevilla.

¡Saludos!