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miércoles, 3 de diciembre de 2014

Patrimonio en peligro: Palacio del Pumarejo


Once años han pasado desde que el Palacio del Pumarejo fuese declarado Bien de Interés Cultural y tres desde que el Ayuntamiento comprase la totalidad del edificio siendo en la actualidad su único propietario. Ni una acción ni la otra han conseguido detener el alarmante deterioro que sufre este valioso edificio del siglo XVIII, una de las pocas construcciones de esa época que quedan en pie en la ciudad después del derribo sistemático al que está siendo sometido nuestro centro histórico.



La historia del edificio se remonta a la segunda mitad del siglo XVIII cuando el conde Pedro Pumarejo, enriquecido gracias al comercio con América, compra más de setenta casas de la zona para construir su palacio y la plaza delantera. El resultado fue un soberbio edificio que sigue la tradición sevillana al colocar sus estancias principales en torno a un patio pero añadiendo una serie de novedades, como el zaguán a eje con el patio principal, huyendo del acceso en recodo tan típico de las grandes casas sevillanas, o la bellas columnas de caoba importadas de Cuba que sostienen los arcos rebajados del patio principal.

Patio principal

La vivienda se distribuye en torno a dos patios, uno principal donde se situaban las estancias nobles del edificio y otro secundario de uso más íntimo en torno al cuál se ubicaban las dependencias del servicio. A pesar de la sencillez de la fachada principal, con una decoración centrada en la portada principal y la balconada donde se sitúa el escudo familiar, el interior muestra una cuidada y bella ornamentación historicista que posteriormente se hará muy habitual en la ciudad gracias al Regionalismo. Particularmente bellos son los azulejos que decoran la planta baja así como los suelos hidráulicos, sin duda añadidos en alguna reforma posterior cuando el edificio pasó a ser Colegio de Niños Toribios, ya en 1802.


El cambio de usos en este edificio ha sido una constante en su historia. Apenas fue residencia de los Pumarejo durante veinticinco años, pasando posteriormente a acoger el mencionado correccional y ya en la segunda mitad del XIX se convierte en casa de vecinos, adaptándose sus bellas dependencias a las necesidades de los nuevos inquilinos. Esta transformación de grandes palacios en casas de vecinos fue algo habitual en la Sevilla del XIX ante la falta de terrenos donde construir nuevas viviendas y tras el abandono de estos edificios por parte de sus primitivos dueños, arruinados o instalados en la capital.

Zaguán del Palacio del Pumarejo

La historia más reciente del Palacio del Pumarejo está marcada por su pésimo estado y por las amenazas constantes de la especulación. El edificio llegó a ser propiedad, en parte, de una cadena hotelera que intentó instalar en él un establecimiento hotelero, pero la presión ciudadana y su catalogación como Bien de Interés Cultural obligaron al Ayuntamiento a expropiarlo para conservarlo y evitar la expulsión de sus inquilinos. Durante el anterior mandato municipal se llegó a presentar un proyecto de rehabilitación que consistía en ubicar las viviendas sociales en la parte trasera del edificio mientras que la zona principal se destinaba a usos socio culturales. Lamentablemente el cambio de Gobierno dejó el proyecto en un cajón y en estos últimos años prácticamente nada se ha hecho para garantizar no sólo la conservación del edificio, sino la habitabilidad del mismo, ya que no se puede olvidar que a día de hoy sigue estando habitado. Las obras que se han llevado a cabo han sido menores y en gran parte el mantenimiento del edificio lo llevan a cabo asociaciones y entidades del barrio que son quienes, realmente, han evitado que el palacio se venga abajo. Desde el Ayuntamiento parecen tener otras prioridades, quién sabe si están esperando a que el edificio se declare en ruinas para poder venderlo al mejor postor (como la Gavidia) o directamente no están dispuestos a arreglar un edificio de esta categoría para que personas normales y corrientes sigan viviendo en él. Ojalá a partir del mes de mayo llegue a nuestro Ayuntamiento alguien con un poco más de sensibilidad social y patrimonial que ponga fin, de una vez por todas, no sólo al deterioro de este edificio, sino a la constante destrucción de nuestro Patrimonio.

Magníficos suelos hidráulicos del zaguán del Palacio

Más información sobre el Palacio del Pumarejo en el Catálogo del Patrimonio Andaluz y en el Blog Sevillanadas.

4 comentarios:

Barbie-funcionaria dijo...

Totalmente de acuerdo, paso habitualmente por delante del edificio y me entristece ver como se deteriora día a día.... la "burrocracia" es lo que tiene...

mari carmen garcia franconetti dijo...

Compartiendo todo lo que expones, añado: -gracias a tu blog y otros similares, se consigue concenciar a la gente y presionar a los responsables de Patrimonio para proteger y defender estos tesoros de Sevilla, muy respetuosa y contundentemente se ven algunas reacciones favorables. Te animo a seguir porque vas en la buena dirección. Muestras una sensibilidad y sevillanía enormes,

¡GRACIAS!!!

Afectuosamente.

Mari Carmen.

Sergio Harillo dijo...

De nuevo, Mari Carmen, agradecerte tus siempre agradables palabras.

¡Un saludo!

Manuman dijo...

¿Quién es el delegado de distrito del Pumarejo? Me refiero a la persona puesta a dedo por el Ayuntamiento para esa zona de la ciudad. Si los vecinos lo eligieran otro gallo cantaría.