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miércoles, 27 de agosto de 2014

Sevilla oculta: Casa Salinas


La Casa Salinas, en la calle Mateos Gago, es uno de esos edificios por lo que pasamos a diario sin reparar en su extraordinaria y rica historia. Desde hace unos meses, los propietarios de la finca, la familia Salinas, decidieron abrir su residencia privada a las visitas, una actividad que se suma a los actos y celebraciones que desde hace años se vienen desarrollando en este bello palacio.


Techo con azulejos del zaguán de la casa, oculto durante años por un falso techo

La historia del edificio se remonta al siglo XVI cuando Baltasar Jaén levanta su residencia privada a la última moda, con columnas de mármol de Carrara importadas desde Génova para el patio, azulejos de vivos colores para zócalos, techos y suelos y yeserías mudéjares de inspiración renacentista para los arcos y molduras del patio. Es el momento en el que otras grandes casas de la ciudad como la de Pilatos o la de los Pinelo se reforman reutilizando estructuras anteriores y dándoles una nueva apariencia más acorde con la riqueza e importancia que estaba alcanzando Sevilla como capital del comercio con América. No hay que olvidar la proximidad de este palacio a la antigua judería, cuya muralla se conserva a día de hoy en la cercana calle Fabiola, por lo que este tipo de construcciones servían para reurbanizar esta zona de la ciudad.


Un amplio zaguán con techos decorados con azulejos del siglo XVI da la bienvenida al visitante, que tras un pequeño patio con una fuente, accede al patio principal de la casa. Este acceso en recodo, muy popular en el caserío islámico, se mantendrá durante el Renacimiento como forma de garantizar la intimidad de la familia, ya que desde la calle era imposible ver lo que ocurría dentro del edificio.


El patio principal, de dos alturas, esta rodeado en planta baja por bellas columnas importadas desde Génova que sustentan arcos de medio punto peraltados sobre anchos cimacios. La decoración de las yeserías es del siglo XVI y alberga diferentes elementos característicos del Renacimiento italiano y español, como los candelieri, los putti o las figuras mitológicas. En planta alta la galería fue cerrada en el siglo XIX con una serie de vidrieras para hacer los espacios del piso superior más confortables, evitando los cambios de temperatura y la lluvia.


Gran parte de los azulejos que se conservan en la casa pertenecen al período de construcción de la misma, albergando un amplio muestrario de piezas del siglo XVI que se completan con otras añadidas en las restauraciones en estilo del siglo XIX y principios del XX.

Zócalos de azulejos del siglo XVI en el patio principal

El patio sólo está cerrado en la planta superior en tres de sus frentes, quedando el cuarto como terraza o solarium, otro elemento muy característico de las casas renacentistas sevillanas que aún puede observarse en la Casa de Pilatos.



Alrededor de este patio principal se encuentran las estancias principales de la casa, así como la escalera que comunica ambas plantas. En este tipo de edificios, las familias variaban su residencia a la planta inferior o a la superior en función de la época del año. La planta inferior se utilizaba en verano al ser mucho más fresca y la superior en invierno, ya que la incidencia directa del sol en las cubiertas calentaba de forma natural las estancias superiores. Uno de los espacios que se pueden visitar es el comedor de verano, completamente remodelado en el siglo XIX, época a la que pertenecen tanto los zócalos de azulejos como las yeserías. El suelo, de olambrillas, es el original del siglo XVI, aunque ha cambiado de estancia, ya que en su momento estuvo en el patio y en el siglo XIX se trasladó a este salón. 


La escalera, en un ángulo del patio (otro elemento característico del caserío sevillano), está decorada nuevamente con ricos azulejos y una espectacular armadura mudéjar de madera con motivos dorados en el techo. Sin duda uno de los elementos más llamativos y bellos de esta interesante casa.



Otro rico salón, con yeserías del siglo XVI y XIX, techo de madera policromada del XVI y zócalos del siglo XX da paso a la zona trasera de la Casa donde se encuentra otro pequeño patio que sirve para distribuir la zona más íntima del edificio.



La Casa Salinas ha pasado por diferentes manos y usos desde su construcción. Si bien hasta el siglo XIX fue residencia de la familia que la construyó, durante esta última etapa tuvo como inquilinos a otras familias como los Ibarra, un momento en el que se llevaron a cabo profundas labores de restauración para devolverle a la casa su antiguo esplendor. Con el paso de los siglos, diferentes espacios habían sido adaptados a otros usos, albergando una imprenta, una carpintería o un internado, por lo que se fueron añadiendo estructuras que distorsionaban la lectura primitiva del edificio. La remodelación de finales del siglo XIX recuperó muchos de estos espacios mientras que otros fueron redecorados con motivos que imitaban los ya existentes, tanto en techos como en yeserías y zócalos.


De gran interés es el segundo patio que se visita en la casa, no tanto por su monumentalidad (en su momento acogía una huerta para abastecimiento de la propia casa) sino por los elementos que atesora. Entre ellos destaca la Virgen con el Niño que decora una hornacina y que proviene del convento de Los Remedios, donde decoraba su fachada principal. Se trata de una talla de estilo gótico que a principios del siglo XX llegó a la Casa Salinas. Precisamente en los años treinta del siglo XX la familia Salinas comprará el edificio para establecer su residencia particular, llevándose a cabo nuevas reformas para adaptar el edificio a las necesidades de la familia que sigue residiendo en ella.


Otros elementos que decoran el patio son varias piezas arqueológicas aparecidas en la propia casa como restos de columnas y una cabeza femenina o este espectacular mosaico original de Itálica que José Gestoso rescató de la ciudad romana para traerlo a este lugar. Para adaptar el espacio al mosaico fue eliminada la huerta que había en este lugar para colocar en su lugar este opus tessellatum de motivos dionisíacos.



La última estancia que se visita es este otro salón redecorado con yeserías en el siglo XIX pero cuyo principal reclamo es la espectacular armadura del siglo XVI que cubre la sala. 


La salida de la Casa Salinas no puede ser más bella, con la iglesia de Santa Cruz como vecino principal. Curiosamente, las puertas de la iglesia, de la Casa Salinas y de la Casa Fabiola (edificio espectacular que espero poder mostraros algún día) son idénticas, en un bello gesto de unidad entre los tres principales monumentos de esta zona de la calle Mateos Gago. Con la apertura de este edificio a las visitas se añade un nuevo punto de interés al desconocido mapa del patrimonio sevillano.


La Casa Salinas se puede visitar de lunes a viernes en horario de 11 a 14. Las visitas son guiadas y tienen un coste de 6 euros.
Más información aquí

4 comentarios:

Javier Gallego Pinos dijo...

Preciosa casa que tuve oportunidad de visitar hace unos meses. Gran desconocida, como tantas cosas, para los sevillanos. Al hilo de tus entradas anteriores sobre modernismo barcelonés (gracias por la información, ya tengo mis vales descuento) y regionalismo sevillano (lamentable lo de mantener edificios-fachada) estuve navegando y llegué por casualidad a otro de esos edificios desconocidos de finales del XIX-principios del XX. Encontré la página web de la casa Guardiola, que sabía que no se podía visitar, pero ignoraba que se alquilara para eventos. Al menos aquí hay imágenes de lo que parece ser una casa espectacular. Imagino que la conoces pero dejo el enlace porque lás imágenes y la visita virtual merecen la pena http://casadeguardiola.com/

Saludos y gracias por el blog.

Sergio Harillo dijo...

Muchas gracias, Javier.

La Casa Guardiola ostenta el honor de ser el germen del Regionalismo en una fecha tan temprana como los años ochenta del siglo XIX ya que es uno de los primeros edificios "modernos" en los que se retoman técnicas históricas y se adelanta lo que a principios del XX será el boom del Regionalismo.

He tenido la oportunidad de entrar y el patio es uno de los más bonitos que he podido visitar en Sevilla. Quizás más de uno lo recuerde por el videoclip de Bulería, de David Bisbal, que se rodó en parte en la Casa Guardiola.

Espero que disfrutes mucho del modernismo barcelonés y si tuviera que recomendarte un edificio en concreto, sería sin duda el Hospital de Sant Pau. Todos son maravillosos, pero el Hospital es increíble.

¡Saludos!

gaara_jeik dijo...

A mi me parecería un acierto si hiciesen una red de casas señoriales de Sevilla, por así llamarlo donde te ofrecieran una ruta que puedes hacer cómodamente por estas casas y con un precio único por visitarlas todas, obviamente no todas el mismo día, en vez de pagar cada una que es más caro.

Sergio Harillo dijo...

Sería muy interesante eso que propones, una especie de bono para que pudieras disfrutar de los cuatro edificios que se pueden visitar hoy en día: Pilatos, Lebrija, Pinelo y Salinas. Quizás de este modo se animarían nuevos propietarios para abrir su patrimonio al público.

Saludos!