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martes, 1 de julio de 2014

El Acuario de Sevilla llena sus tanques con agua gaditana

Fachada principal del Acuario de Sevilla 

Desde ayer un gran buque de carga está bombeando 3'5 millones de litros de agua salada a los tanques del Acuario de Sevilla. La operación está prevista que acabe esta tarde y marcará el inicio de la cuenta atrás para que este nuevo equipamiento del Muelle de las Delicias abra sus puertas previsiblemente en septiembre. El agua escogida proviene de la zona de Conil, en Cádiz, y ha sido aconsejada por expertos de la Universidad de Sevilla por su calidad. Una vez en el Acuario, el agua deberá pasar por diferentes pruebas como sistemas de filtración o tratamiento térmico para que sus condiciones sean las idóneas y pueda acoger las diferentes especies que formarán la población del Acuario, unos diez mil ejemplares de cuatrocientas especies distintas.



Trabajos de mejora y ajardinamiento de los acceso del Acuario 

Si todo surge según lo previsto, en apenas dos semanas empezarán a llegar los animales al Acuario. Primero lo harán aquellas especies más duras (como los crustáceos) que sean capaces de adaptarse al medio con mayor facilidad y posteriormente se irán incorporando otra serie de peces y reptiles más delicados (el Acuario de Sevilla no tendrá mamíferos). Entre estos últimos se encuentran los tiburones, que serán los últimos en llegar para permitir al resto de especies conocer bien su nuevo hábitat y que no sean presa fácil de estos grandes depredadores. Los tiburones serán, sin duda, el principal atractivo del Acuario con una gran variedad de ejemplares entre los que destacan los tiburones martillo, el toro (los dos ejemplares que llegarán a Sevilla tienen 14 y 16 años respectivamente) que puede llegar a pesar 180 kilos y medir más de tres metros, alitanes, musolas o nodriza entre otros

3,5 millones de litros de agua han sido transportados desde Cádiz para llenar los tanques del Acuario 

El período de aclimatación será fundamental para garantizar la supervivencia de los animales que llegarán a Sevilla desde diferentes acuarios de España y Portugal, además de por medio de compra a distribuidores o directamente del mar. Un equipo de quince personas (once biólogos, un veterinario y tres personas de mantenimiento) serán los encargados de hacer la vida más fácil a los nuevos habitantes del Acuario y en función de cómo se acomoden a su nuevo hábitat, se establecerá la fecha de apertura. Entre las curiosidades que Andrés Loza, conservador y biólogo del Acuario, ha detallado hoy en la visita a las instalaciones, destaca cómo, a través de la temperatura del agua, se puede controlar la agresividad de los animales; a mayor temperatura, más agresivas son determinadas especies por lo que siempre se intentará controlarla dentro de las necesidades térmicas de cada especie para evitar la depredación. Otra característica de los acuarios es su finalidad educativa y de investigación, además de los programas de reproducción que buscan reintroducir especies en el medio natural así como salvaguardar aquellas que sufren especialmente por la sobrepesca, como los caballitos de mar o los tiburones.

Ocenario completamente lleno de agua en período de prueba antes de acoger especies 

Tal y como contamos en su día, el Acuario de Sevilla basa su particularidad en mostrar al visitante el recorrido de la expedición de Magallanes-Elcano a principios del siglo XVI. Por ello, se ha tematizado el edificio para que el visitante viva toda una experiencia y no se encuentre únicamente los tanques, sino que pueda vivir de forma directa dicho viaje. El recorrido partirá del Guadalquivir (con peces de agua dulce, como el esturión) para pasar por las Canarias, el Atlántico y el Caribe (queda por aclarar si también habrá espacios dedicados a los otros dos océanos, el Pacífico y el Índico, por donde también pasaron Magallanes y Elcano de regreso a España). 


Con el tanque principal completamente lleno (con unas medidas de 15 x 15 metros y 9 metros de profundidad) a día de hoy se trabaja a marchas forzadas en la decoración del edificio, la instalación de los servicios necesarios para poder abrir al público, la puesta a punto de la maquinaria que hace posible la calidad del agua y el arreglo de los exteriores, donde se está construyendo el acceso principal con un lago que sirva de tránsito entre el Muelle y el propio edificio. El verano será clave para saber si finalmente podremos disfrutar del Acuario de Sevilla en apenas tres meses, todo depende de cómo marchen las obras y la aclimatación de las especies. Desde luego, ilusión y esfuerzo por parte del equipo que trabaja en las instalaciones no falta. Proyectos así demuestran que otro tipo de actividades son posibles en nuestra ciudad, este equipamiento dará trabajo, una vez abierto, a una treintena de personas que velarán no sólo por el correcto cuidado de sus inquilinos, sino por la atención al público. A esto nos referimos cuando nos quejamos de la falta de personal en determinados espacios culturales de la ciudad, no es simplemente abrir y ya está, sino que hace falta un equipo de trabajo que lo haga funcionar para que sea un éxito.


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