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lunes, 16 de junio de 2014

El horario de verano llega a las instituciones culturales sevillanas


Con la llegada del verano los principales espacios culturales de la ciudad ven reducidos sus horarios para, oficialmente, adaptarse a las necesidades de los visitantes. Extraoficialmente a nadie se le escapa que esta drástica reducción tiene más que ver con los recortes presupuestarios y la falta de personal que con otro tipo de medidas tendentes a la mejora del servicio prestado.

Desde mañana martes, los museos de Bellas Artes, Arqueológico y Costumbres Populares abrirán de martes a domingo de 10:00 a 17:00 horas, es decir, diecisiete horas y media menos a la semana que en el "horario de invierno" cuando los museos cerraban de martes a sábado a las 20:30 horas. Los trabajadores de los centros han protestado por esta medida e incluso ha habido movilizaciones pero desde la Consejería de Cultura se insiste en que mantener el mismo horario durante los meses de verano es contraproducente ya que con el calor, los visitantes no acuden a los museos. Esta justificación se cae por su propio peso ya que precisamente a las horas de más calor (de 14 a 17) los museos están abiertos, pero cuando empieza a bajar el mercurio (más allá de las 19) los museos están cerrados. El que visite Sevilla en verano y quiera disfrutar de los museos, lo hará con calor o sin ella, más que nada porque dentro de los museos la temperatura está regulada (o debería estarlo para garantizar la conservación de las obras). Quizás la Consejería debería plantearse de otra manera el verano organizando actividades que atraigan al público a los museos, bien sea con exposiciones, campamentos infantiles o actividades nocturnas como se hace en otras épocas del año (conciertos, obras de teatro, visitas guiadas...).


La Biblioteca Pública Infanta Elena también ve modificado su horario desde el 16 de junio al 15 de septiembre, tres meses en los que únicamente se podrá acudir a la principal biblioteca de la ciudad de lunes a viernes de 9:00 a 14:00 horas, reduciéndose en veinticinco horas a la semana el servicio al público. El que quiera estudiar para los exámenes deberá buscarse otras opciones y el que trabaje por las mañanas directamente no podrá sacar libros durante el verano.

Con estas medidas no sólo se recortan los servicios públicos a la ciudadanía (estamos hablando de Cultura, la reducción de servicios afecta también a necesidades mucho más urgentes como los hospitales y centros de salud) sino que se impide la creación de empleo durante los meses veraniegos. Lo que podría suponer una estupenda oportunidad para mucha gente necesitada de empleo (que a su vez pagaría su seguridad social, IRPF...) se ignora con el único objetivo de reducir gastos obviando que recortar nunca fue la mejor opción para paliar los problemas económicos.

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