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viernes, 9 de mayo de 2014

La ruidosa Cultura


Los ruidos y las denuncias vecinales vuelven a ser noticia esta semana, pero no por bares y veladores (esos pueden hacer todos los ruidos que quieran que nadie va a poner remedio) sino por dos espacios culturales cuyos decibelios perturban el descanso de sus vecinos.

La noticia del cierre del Espacio Artístico La Carpa, en Carretera de Carmona, ha provocado un respaldo masivo no sólo de los sevillanos, sino del sector cultural en general, con apoyos que han llegado desde todo el territorio nacional. La polémica saltaba cuando los gestores de este espacio denunciaban que el Ayuntamiento no les estaba prestando la más mínima atención ante la extinción del convenio de cesión del suelo que ocupan desde hace cuatro años. Dicho convenio expiró el pasado 30 de abril y tras el movimiento ciudadano el Ayuntamiento se ha visto obligado a decir algo al respecto. Desde el Consistorio alegan que existen varias irregularidades por parte de La Carpa, como la falta de documentación (un extremo que niegan sus gestores, que han entregado todo cuanto se les ha pedido) y varias denuncias por ruidos registradas en Medio Ambiente. La delegada de Cultura municipal se defendía de las críticas diciendo que la Ley está por encima de todo y que primero habrá que estudiar esas denuncias antes de dar el visto bueno a una ampliación del Convenio. La misma delegada afirmaba además que no le constaba que desde el colectivo cultural se le hubiera solicitado una reunión, un hecho que han confirmado desde La Carpa mostrando la copia del registro donde se solicitaba dicha reunión y que tiene fecha de 2012. Si el único problema es el ruido, ¿tan difícil es buscar una solución?


La segunda denuncia por ruidos afecta a un espacio de mayor tradición cultural, el Conservatorio Superior de Música Manuel Castillo, ubicado en el antiguo convento del Carmen de la calle Baños. Según se ha podido saber hoy, sobre esta Institución pesa una multa de 1.500 euros y una amenaza de cierre por los ruidos ocasionados por instrumentos musicales que han sido denunciados por un vecino del Conservatorio. Resulta paradójico que un Conservatorio de Música sea multado por emitir precisamente eso, música. ¿No se podrían haber buscado otras soluciones antes que multar con 1.500 euros a una institución a la que seguramente no le sobra el dinero? ¿Qué será más molesto en plena calle Baños, el tráfico o la música?

Sevilla es una ciudad ruidosa donde las denuncias por ruidos son el pan nuestro de cada día. De hecho, si acudimos a la web de Medio Ambiente veremos que prácticamente media Sevilla está considerada Zona Acústicamente Saturada precisamente por la gran cantidad de bares que existen por metro cuadrado: la calle Betis, la Alfalfa, la Gavidia, el Arenal, Reina Mercedes, etc., lo cual no impide que sigan abriendo más y más bares en estas calles, que sigan colocando sus veladores aunque sea de forma ilegal, que los vecinos estén hartos de llamar a la Policía y no obtengan solución alguna y que incluso desde el Ayuntamiento se haya regulado este tema con ordenanzas que no satisfacen a nadie, con sentencias judiciales que le obligan a tomar cartas en el asunto. Pero contra los bares poco se puede hacer, tienen libertad absoluta. Tampoco es que los ciudadanos seamos especialmente respetuosos con el descanso de los demás, sólo hay que ver el nivel con el que se habla en plena calle ya sean las doce del mediodía o las tres de la madrugada.

El descanso es un derecho del que todos debemos gozar y que nadie debería poder usurparnos. Cada uno tiene derecho a poder estar en su casa sin soportar ruidos que le hagan sufrir un suplicio en su día a día. Sin embargo, es muy llamativo que desde el Ayuntamiento se hayan tomado tan en serio estos dos asuntos concretos, precisamente en equipamientos culturales, y se haga caso omiso a otras denuncias por ruidos que afectan, sobre todo, a bares. Cuando se leen noticias como éstas da la impresión de que las denuncias sólo prosperan en función de quién las haga y de los contactos que tenga en determinadas administraciones. Los ruidos son un problema que antes o después nos afectan a todos, el autocontrol y el respeto a los demás deberían ser la tónica general, pero cuando esto no se cumple, el Ayuntamiento debe actuar para garantizar el descanso vecinal. Lo que no es de recibo es que esa garantía sólo exista en determinados casos.

1 comentario:

Arquitectura y Medio Ambiente dijo...

Que ganas tengo de irme de esta ciudad, de verdad. Después de volver tras dos años viviendo en el extranjero me da tanta tristeza ver que nada, absolutamente nada, cambia. Y lo que es peor, que vaya a peor la situación es lo que realmente me produce mayor frustración.

Que pena, Sevilla. Que pena!