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jueves, 8 de mayo de 2014

El Bellas Artes amplía sus fondos con un Murillo y dos Valdés Leal


El Museo de Bellas Artes expone desde hace unos días los últimos tesoros que se han incorporado a su colección permanente gracias a las adquisiciones del Estado en 2013. Entre las nuevas obras destaca una pequeña pintura de la Inmaculada pintada hacia 1670 por Bartolomé Esteban Murillo (1617-1682) y que viene a completar la importante colección de murillos que alberga el Museo. Si bien la iconografía de la pintura es por todos conocida, la particularidad de la obra reside en el material en el que está pintada, siendo un óleo sobre cobre.




No menos interesantes son las dos piezas de Juan Valdés Leal (1622-1690) que también se han sometido a una ligera restauración antes de colgarse en la gran sala dedicada al pintor barroco. Se trata de dos lienzos de pequeño formato que representan 'Las Bodas de Caná' y 'Jesús con los doctores en el templo', ambos fechables hacia 1661. A pesar de su relativo pequeño tamaño (en comparación con los grandes lienzos que decoraban el monasterio de San Jerónimo y que cuelgan en la misma sala) son un delicioso ejemplo de la pintura rápida, vibrante y de composiciones impecables que realizaba Valdés Leal.


La visita al Bellas Artes no puede culminar sin reparar en la obra invitada que acoge la Sala XIX hasta el próximo 6 de julio. Se trata del lienzo 'Don Diego de Mexía, marqués de Leganés', pintado por Anton van Dyck hacia 1634, un pintor que refleja la pintura de retrato de corte que se realizaba en la Europa del XVII y que tuvo en Velázquez, Rubens y el propio Van Dyck a sus máximos exponentes. Una oportunidad única para disfrutar de un artista y una escuela que no tiene representación alguna en nuestro Bellas Artes.


El Bellas Artes acoge, además, hasta el 29 de junio la exposición temporal sobre la Colección de pintura cubista de la Fundación Telefónica

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