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domingo, 22 de diciembre de 2013

Queridos Reyes Magos...


Queridos Reyes Magos, 

Existe en mi ciudad un edificio que pasa bastante desapercibido a pesar de estar en una vía de lo más concurrida. Se trata del número 15 de la Alameda de Hércules. Actualmente ocupa su bajo un videoclub que lleva ahí desde siempre, The Big Orange. Bueno, quizás no desde siempre, pero yo siempre lo recuerdo ahí. Lamentablemente, este videoclub va a cerrar sus puertas, imagino que por la facilidad con la que podemos bajarnos las películas de Internet, la crisis y demás retahíla que nos gusta tanto repetir cuando la triste realidad es que no queremos pagar por la Cultura.




La cuestión es que me da mucha pena este edificio y sobre todo su bajo comercial. Está en una zona tan transitada, tan bien situada, que es cuestión de semanas que acabe convertido en un bar, una Taberna Volapié o un Cien Montaditos de esos que proliferan como setas en la ciudad. Me gustaría que no perdiera su uso cultural, ojalá llegara algún romántico inversor que lo transformara en un bello espacio cultural pero sé que pido demasiado y en esta ciudad, lo más probable es que ya tenga un uso hostelero asignado.


Os decía que me da mucha pena no sólo por la pérdida que supone y la tristeza que me provoca el cierre de un espacio cultural, sino también por su bello interior. Columnas de hierro fundido, una chimenea de ladrillo con decoración de azulejos, suelos hidráulicos, incluso unos bellos zócalos con motivos modernistas, un estilo que también se puede observar en algunos elementos de la fachada de este edificio de principios del siglo XX como la cancela que lo separa de la calle. Adjunto unas fotos para que os hagáis una idea del pequeño tesoro que se esconde en este trocito de la Alameda.


Este año no quiero pediros grandes regalos, ni un iPad, ni una cámara nueva, sólo os pido que se salve este edificio, que no lleguen las terribles obras y lo conviertan en una moderna cafetería chill out o una mimética franquicia de alguna cadena hostelera low cost. Me gustaría que mantuviera su encanto, sea quién sea su nuevo inquilino, que sepa valorar esos bellos suelos, que restaure con mimo los magníficos azulejos (¿cuántos azulejos modernistas habrá en Sevilla además de estos?), que devuelva el colorido original a la chimenea y sobre todo, que haga de la particularidad del edificio su seña de identidad.


Espero que podáis cumplirme este deseo y que Sevilla no pierda más rinconcitos como éste. Que tengáis un buen viaje desde Oriente... (los dulces os los dejo donde siempre).

Pd: Ah, se me olvidaba, por si llegáis a Sevilla y aún os falta algún regalo, las películas en The Big Orange están a 3, 5 y 7 euros, y además así ayudáis a que el cierre sea menos traumático.

Un abrazo,

X

2 comentarios:

el pasado de sevilla dijo...

bueno, también hubo un sevilla rock, un virgin, un burguer alameda, etc, etc pero creo que es como todo, ir evolucionando o en el mejor de los casos saber reconvertirse y adaptarse a los tiempos.

No se como ira dirigido este negocio o si el señor que lo regenta es ya mayor, pero conozco otros casos donde este tipo de negocios ha avanzado hacia el tema de los moviles, ect...,

Querer vivir de esto es una autopia pese a quien le pese, solo rezar por que el que coja ese local no lo destroce para montar un zara o por el estilo.

Sergio dijo...

La entrada iba más bien pidiendo el indulto del edificio, ya que los interiores son muy susceptibles de desaparecer durante las reformas. Aquí no hay una cultura de conservación, por eso en Barcelona, por ejemplo, se conservan tantos interiores modernistas mientras aquí apenas conservamos interiores originales, ya sean regionalistas, modernistas o más antiguos. Aquí todo el que llega quita y pone algo nuevo.

Saludos!