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lunes, 11 de noviembre de 2013

El fin de una especie

Plaza de Pilatos 

Desde hace años se viene hablando de la plaga del picudo rojo, un escarabajo (Rhynchophorus ferrugineus) que ataca a las palmeras y que está terminando con esta especie por todo el Mediterráneo. A España llegó a principios de los años noventa debido a la negligencia humana, que importaba de Oriente Medio palmeras infectadas para los desarrollos urbanísticos de la burbuja inmobiliaria. Estas palmeras resultaban mucho más baratas y, a la larga, han supuesto un problema inabordable.



Calle Muñoz León

En Sevilla se está notando especialmente la virulencia de esta plaga en los últimos meses. Prácticamente en cualquier barrio de la ciudad podemos ver palmeras arrasadas por este insecto. El picudo llega a una palmera, la coloniza y pone sus huevos (unos cuatrocientos). Cuando estos eclosionan, las larvas se comen literalmente la palmera, secándola. Una vez muerta, los escarabajos se van volando a otra palmera y repiten el ciclo. Un escarabajo de este tipo puede reproducirse entre tres y cuatro veces al año, lo que da una idea de su capacidad destructiva

Calle Muñoz León 

De momento, la especie más afectada es la palmera canaria, una de las más bellas por su porte y elegancia. Ya han caído ejemplares centenarios en varios puntos de la ciudad mientras la plaga se extiende sin control. ¿Qué pasará cuando el picudo termine con esta especie? Pues que seguirá con otras, como la datilera o la washingtonia. ¿Se puede hacer algo para evitar esta plaga? Existen tratamientos preventivos, pero son caros y necesitan de un cuidado permanente de la palmera lo cual impide una actuación en conjunto. Una vez infectada, es prácticamente imposible terminar con una colonia de picudo rojo ya que las larvas están dentro de la palmera y es difícil llegar hasta ellas. Una de las medidas aconsejadas para evitar la propagación ha sido el quemar los ejemplares infectados, pero con el tiempo se ha comprobado que el insecto es capaz de sobrevivir y el traslado de ejemplares para su destrucción ha contribuido a propagar aún más la plaga.

Jardines del Valle 

Situaciones como ésta deberían hacernos reflexionar. La introducción de especies de otras partes del mundo puede ser muy negativa si se hace sin control y hay que hacer un seguimiento continuado de nuestro patrimonio verde. A día de hoy, sin insecticidas cien por cien fiables y sin ningún depredador que sea capaz de controlar al escarabajo, no es difícil imaginar el futuro que les espera a nuestras palmeras. Si nada lo remedia (y parece que no hay remedio) el paisaje de la ciudad no volverá a ser el mismo y dentro de unos años podríamos quedarnos sin una especie que lleva siglos adornando nuestras calles, plazas y jardines.

San Jacinto


2 comentarios:

mari carmen garcia franconetti dijo...

¿Pero cómo no se va poder remediar esta plaga? Muchos son los que alertan con cívica y responsable sevillanía, jóvenes científicos se vuelcan, los ciudadanos apoyan la causa...¿Y el Gobierno? Hay dinero para exceso de coches oficiales, subvenciones el bebidas en el Senado, Congreso, dietas despilfarradoras, cuando el político de turno posee vivienda en el mismo Madrid, ¿pero qué clase de gente nos "administran"?

Dicho esto, por supuesto, a título personal.

Gracias a blogs como el tuyo y otros, podemos expresar éticamente todo lo malo que padecemos, es una valiosa arma, que con tu permiso uso.

Gracias.

Un abrazo

Unknown dijo...

El ayuntamiento y los particulares tienen que activar los tratamientos fitosanitarios en las palmeras que aún viven, en Málaga se está haciendo y parece que da buenos resultados, aunque es una tarea larga y costosa.