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domingo, 19 de mayo de 2013

Un paseo por la Sevilla industrial de la zona de Miraflores


Sevilla es una ciudad tan rica en matices que podríamos dedicar las mañanas de domingo a conocer sus mil y un detalles y no acabaríamos nunca. Uno de los aspectos más desconocidos es nuestro pasado industrial, un rico y variado patrimonio que no sólo incluye edificios y chimeneas, sino toda una historia social y de la cultura del trabajo que no deberíamos perder. La zona de la avenida de Miraflores es un buen testigo de ese pasado industrial que no queda tan lejos en el tiempo pero que hemos abandonado a su suerte, sin darle la importancia que realmente tiene. La Asociación Histórica Retiro Obrero, la Plataforma 'Salvemos la Fábrica de Vidrio La Trinidad' y la Coordinadora Andaluza del Patrimonio Industrial son algunas de las entidades que luchan porque este trocito de nuestra historia no se pierda en el olvido, y con ellos hemos visitado esta mañana la avenida de Miraflores para conocer de primera mano lo que se esconde tras esos grandes edificios.


La zona norte del casco histórico albergó, desde finales del siglo XVIII una cada vez mayor presencia de talleres y pequeñas empresas manufactureras que atrajeron a un buen número de trabajadores. En el siglo XIX lo que había sido un terreno baldío extramuros, empieza a poblarse de industrias y fábricas que generarán un movimiento económico y social sin precedentes en la ciudad. Una de las primeras industrias que se establecen en la zona es la de Salitre, cuyas grandes naves se conservan a día de hoy ocupadas por el Palacio Andaluz y un Supermercado Lidl. El salitre era un componente que se utilizaba en la fabricación de la pólvora y por lo tanto, esta industria estaba muy relacionada con la Fábrica de Artillería de San Bernardo, ambas estaban protegidas y auspiciadas por la Corona, principal impulsor de la particular revolución industrial española de finales del siglo XVIII y principios del XIX.


La cada vez más pujante burguesía empezará a apostar por la industria ya a finales del siglo XIX y es en este momento cuando aparece la primera gran fábrica de la avenida de Miraflores, la de Tejidos 'La María'. La historia de este conjunto de edificios es fundamental para entender el desarrollo del tejido industrial en la ciudad y su progresivo declive con el paso de los años. La fábrica de 'La María' fue un proyecto personal de Pedro Lázaro Sánchez y se convirtió en uno de los puntos productivos más importante del país, compitiendo con las manufacturas catalanas. Precisamente, esa competencia será el principio del fin de esta fábrica ya que las industrias catalanas boicoteaban a la sevillana no suministrándole piezas ni maquinaria, por lo que todo debía importarse del extranjero. Tras la muerte de Lázaro, su viuda se vio incapaz de llevar adelante sola una fábrica compuesta por cinco grandes naves que empleaba a más de cuatrocientas personas. Decidió entonces poner en alquiler la fábrica y fue precisamente un empresario catalán quién se hizo con el negocio, pero no precisamente para rentabilizarlo, sino para dejarlo morir lentamente y acabar con la competencia sureña.


Hoy en día se conservan dos edificios de la antigua fábrica, una de las naves, reconvertida en apartamentos y la que fuera la casa de la familia propietaria, un pequeño palacete de gusto historicista que empieza a mostrar lo que será el influyente regionalismo en las ventanas neomudéjares del torreón. Ese mismo estilo será el que utilice Antonio Arévalo Martínez en 1912 cuando construye el transformador eléctrico de la Catalana de Gas y Electricidad que vemos en la siguiente imagen. Esta pequeña joya nos la podemos encontrar en diferentes puntos de la ciudad pues fue un modelo que se repitió en los diferentes transformadores que la compañía levantó a principios del siglo XX para dar servicio a las nuevas necesidades ciudadanas e industriales.


Seguimos avanzando por la avenida de Miraflores y llegamos a uno de los edificios más espectaculares de cuantos se conservan. Precisamente es este edificio el que sirve de frontera entre lo considerado patrimonio y lo que no. El 'centro histórico' de la ciudad (y por lo tanto toda la protección patrimonial que lleva asociada) llega hasta este edificio, lo que veamos a partir de ahora no tiene protección alguna debido a los cambios que se introdujeron en el PGOU de 2006 por lo que podría derribarse en un futuro si la sensibilidad social y política no lo impide.


La Fábrica de Sedas Santiago Pérez es otro empeño personal de un visionario que vio una gran oportunidad de negocio en las extensas plantaciones de moreras que había al norte de Sevilla. Hasta ese momento, se exportaba a otros países el hilo de los capullos de los gusanos de seda, pero Santiago Pérez optó por llevar a cabo aquí mismo todo el proceso, realizando una seda de gran calidad. El edificio, de una gran belleza, es obra de Antonio Gómez Millán y fue construido en 1916. A pesar de haber sido reconvertido en viviendas, su restauración fue ejemplar y se conservan todos los detalles decorativos con los que fue diseñado.


Al otro lado de la calle nos encontramos con la antigua Fábrica de Ballestas, un componente que se utilizaba para la amortiguación de los vehículos, ya fueran de tracción animal o a motor. El edificio ha tenido diferentes usos a lo largo de la historia, uno de ellos fue el de supermercado, llamado 'Gigante', conservando aún el rótulo que cuelga de la esquina. Este edificio ya no cuenta con protección alguna del Plan vigente, es más, hasta 2006 todo el barrio gozaba de cierto reconocimiento histórico por lo que no se podía eliminar tan a la ligera su idiosincrasia. Sin embargo, con los cambios introducidos en 2006 y si no se remedia, en un futuro podría perderse gran parte de lo que vemos hoy en la avenida de Miraflores.


Otro hito en la historia de la Industria en la ciudad fue la construcción del Garage Miraflores, levantado por Ramón Balbuena y Huertas en 1921. El uso de la letra G en la palabra Garaje, está justificada por ser una importación del vocabulario francés cuando en español aún no existía este vocablo. Este edificio albergó el primer gran garaje de la ciudad, en él, además de una gasolinera (la primera que hubo en Sevilla), se construyeron una serie de locales que se podían alquilar por horas de forma que podías dejar tu vehículo (a motor o animal) y descansar en el mismo espacio. También ofrecía labores de reparación de vehículos. Tras pasar por varios propietarios, el Garage Miraflores se convertirá en una promoción de viviendas que lo único que respetará será la fachada del mismo, el interior fue demolido en 2008. 


Al otro lado de la avenida nos encontramos a la gran superviviente de la zona, la Fábrica de Vidrio 'La Trinidad', en activo hasta 1999. La historia de este complejo fabril roza el siglo de existencia ya que fue fundada por Rodríguez Caso (el impulsor de la Exposición Iberoamericana) en 1902. Conforme fue aumentando la producción se fueron levantando nuevas naves y dependencias hasta alcanzar su máximo esplendor en los años veinte cuando trabajaban aquí unas quinientas personas. En los años cuarenta la fábrica se convirtió en la primera Cooperativa Obrera de España y así siguió hasta finales de los noventa cuando las dificultades económicas y algunas decisiones erróneas dieron al traste con la centenaria fábrica. 


Su historia más reciente es de sobra conocida; comprada por Edificarte, una empresa del Grupo Cajasol, se la condenó a su desaparición. La lucha titánica de las entidades del barrio consiguió que se declararan Bien de Interés Cultural una de las naves, los hornos y la chimenea pero aquello no fue, ni mucho menos, un salvoconducto para la fábrica. Los expolios y malas maneras de su propietario, unido a la dejadez y desinterés de las administraciones públicas han hecho peligrar la conservación de este edificio tal y como pudimos comprobar en septiembre del año pasado con las imágenes que nos hizo llegar la Plataforma cívica que lucha por su conservación. A día de hoy se ha conseguido llegar a un acuerdo para que la fábrica en su integridad se conserve para destinarla a usos sociales y culturales (centro cívico, escuela taller, Museo del Vidrio) sin embargo, aún queda mucho camino por recorrer y, lamentablemente, mucho se ha perdido en el periplo.


En frente de La Trinidad nos encontramos este bello edificio en el que conviene detenerse para apreciar todos sus detalles, desde los motivos cerámicos que decoran puertas y ventanas hasta la modernista guirnalda de flores y frutos del ático. Este edificio fue construido para los dirigentes y directivos de las fábricas cercanas en los años veinte y de su diseño se encargó el arquitecto Pedro Sánchez Núñez. Tampoco está protegido.


Avanzando por la avenida de Miraflores llegamos al núcleo central del Barrio del Retiro Obrero, una auténtica colonia obrera de principios del siglo XX construida para mejorar la calidad de vida de los trabajadores de las fábricas. Lejos de los núcleos donde vivía hacinado el proletariado intramuros, este barrio se diseña para ofrecer una forma de vida más sana y confortable a sus habitantes. En el diseño del barrio nos podemos encontrar tres espacios bien diferenciados. Por un lado tenemos la entrada principal al mismo (imagen inferior) que, aunque hoy en día aparece como una calle más, en su momento tuvo sus cancelas. En este espacio sobreviven alguno de los edificios públicos que se construyeron para dotar de servicios a sus habitantes y que veremos más adelante.


En cuanto a los tipos de viviendas hallamos dos tipologías diferentes, los bloques de pisos de tres alturas, con planta en forma de 'H', y las casitas unifamiliares con un pequeño jardín.


Joyas como esta farola no deberíamos dejar que se perdieran. Tanto debate entre farolas fernandinas o modernas y las pocas muestras de alumbrado público originales que aún conservamos muestran este deplorable estado de conservación.


Volvemos a la plaza central del barrio para ver los edificios dotacionales del mismo, como las escuelas.


O la iglesia. En su momento también hubo un edificio de baños públicos, pero la especulación acabó con ellos hace unos años. La intención de los ideólogos de este barrio era importar las corrientes sociales que ya se estaban llevando a cabo en otros países europeos y que buscaban mejorar la vida de los habitantes de la ciudad, unos ciudadanos que abandonaban el campo con destino a la ciudad buscando una vida mejor y luego se encontraban unas condiciones laborales inhumanas y unas viviendas insalubres. Las diferentes calles del barrio están rotuladas con los nombres de los personajes que permitieron esta mejora en la historia social de la ciudad.


Un ejemplo de las casitas unifamiliares con pequeño jardín de las que hablábamos antes:


Y terminamos la visita en otro edificio reutilizado como viviendas aunque con unos orígenes industriales. Se trata de la antigua Fundición de Bronce y Grifería Lucio Izquierdo, que conserva aún sus rótulos cerámicos originales y de donde salió el primer tirador de cerveza de la Cruzcampo (otra gran industria de la ciudad).


Este reportaje es un pequeño homenaje a la historia de una parte de la ciudad que, a pesar de ser tan desconocida, ha aportado muchísimo a la misma. La revolución industrial tiene sus primeros ecos en Sevilla en esta zona y es aquí donde se empiezan a introducir una serie de valores y cambios de mentalidad respecto al trabajo y a la seguridad social del trabajador. Nada más que por eso, y por su valor artístico y arquitectónico, merece ser protegido y puesto en valor. En la reforma del Plan General de 2006 se llegó a proponer la barbaridad de eliminar parte del barrio para crear una gran avenida que mejorara el tráfico de la zona, un extremo que afortunadamente no se llegó a plasmar en el documento definitivo. Sin embargo, sí que se desprotegió toda una serie de edificios que sí contaban con una protección en el Plan de 1987. Por ello hay que reconocer el esfuerzo y trabajo de las asociaciones ciudadanas que luchan y velan por la identidad de la ciudad. La ciudad real no la hacen los políticos en sus despachos, sino los ciudadanos en su día a día y gracias a la aportación de colectivos como la Asociación Histórica Retiro Obrero o la Plataforma Salvemos la Fábrica de Vidrio 'La Trinidad' Sevilla sigue siendo Sevilla y no el parque temático que, en ocasiones, hemos consentido dando vía libre a la especulación y al enriquecimiento de unos pocos en detrimento del bien general.

Sirva este pequeño post para pedir una mayor cordura en los temas urbanísticos de la ciudad, más ahora cuando se está planteando pervertir el Plan actual con proyectos del todo insostenibles como el aparcamiento subterráneo de la Alameda. Antes que volver a los errores del pasado, analicemos y estudiemos lo que es mejor para el bien común y para el futuro de nuestra ciudad.





Quiero agradecer especialmente a Basilio y a Marianna haber llevado a cabo estas visitas especiales con motivo de la Noche en Blanco que, por cuestiones meteorológicas hubo que suspender en octubre y que hemos podido recuperar este fin de semana.

7 comentarios:

Carlos dijo...

Soy de Pino Montano y paso muchísimo en autobús por esta avenida.

Me he fijado muchas veces en estos lugares pero no conocía la historia que hay en ellos. Debería ser de obligado conocimiento para los sevillanos, pues no podemos amar ni defender algo que, simplemente, ignoramos.

Muchas gracias por el post, muy bueno.

Un saludo.

Jose Luis dijo...

Magnifica entrada, además soy vecino del sector y he aprendido mucho con ella de mi actual barrio.
Lo único que me ha chocado es que yo tenía entendido que la primera gasolinera de Sevilla estuvo en el garaje Laverán, en la calle Baños. No sé si me informaron bien. Un saludo y enhorabuena.

Sergio dijo...

Gracias por vuestros comentarios. En cuanto a la gasolinera, José Luis, lo desconozco. Ambos edificios son de principios del siglo XX y con usos similares, es posible que la diferencia de años entre uno y otro sea mínima y por eso se considere en algunas ocasiones uno de ellos como el primero en contar con gasolinera.

Saludos!

Sergio Gutierrez dijo...

Hola, enhorabuena por el magnífico post, paso a menudo por la avenida y siempre me llamo muchísimo la atención la cantidad de edificios industriales que existían, me recuerda los barrios del este de Londres o los edificios industriales de Berlín reutilizados en equipamientos culturales e imagino la cantidad de usos que se les podría dar y me da mucha pena ver como poco a poco se van perdiendo para siempre.

Sólo he echado en falta que comentases los talleres o locales que existen a continuación del edificio "El Gigante" que actualmente tienen un cartel de una promoción de viviendas ¿sabes si desaparecerán por completo? ¿qué uso tuvieron en el pasado? por su construcción con ladrillo y formas simétricas serian ideales para albergar pequeños talleres de artesanos.

Un saludo y gracias por enriquecerme con tus comentarios y reportajes.
Sergio.

Sergio dijo...

Hola Sergio, creo que te refieres al antiguo Garaje Miraflores, es el edificio que está apuntalado y con una valla de obra. Está previsto que se construya un edificio de cuatro plantas de viviendas y la fachada actual quedará integrada en el nuevo edificio. Lamentablemente este edificio no está protegido por lo que únicamente se ha conseguido salvar esa fachada.

Saludos!

gsusmc69 dijo...

Hola.
Acabo de pasar por el "gigante" edificio q aparece aquí y ayer estaba .
Ahora es un solar. Lo han tirado hoy.
Debí hacer foto pero iba sin batería .
Saludos.

Sergio Harillo dijo...

Hola gsusmc69, efectivamente, la antigua Fábrica de Ballestas, posterior Bingo El Gigante, fue derribado el fin de semana del 19-20 de marzo. Hay una entrada reciente del blog sobre el derribo.

Un saludo.