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sábado, 30 de marzo de 2013

La belleza de lo efímero


En una ciudad como Sevilla donde gran parte de la vida social se hace en la calle, es usual que el espacio público se vea invadido por estructuras efímeras que prestan un servicio temporal. El ejemplo más característico es la Feria de Abril, una mini ciudad en la que se trabaja durante meses para que todo esté a punto una semana al año. Sin embargo, a pesar de ser una ciudad tan dada a vivir en la calle, la calidad de las instalaciones efímeras que proliferan por nuestros espacios públicos no suele estar a la altura. Lo vimos las pasadas Navidades en la Encarnación y en la Alameda de Hércules o en los puestos de la Feria de Belenes; se podría buscar un diseño más atractivo teniendo en cuenta esa imagen que queremos vender sobre Sevilla. 

Con la llegada de la Semana Santa los puestecillos de venta ambulante aparecen en cualquier esquina, con sus luces de neón y sus bombillas de colores. En la Encarnación se ha instalado un bar con sus veladores y sombrillas. A pesar de estar en un espacio semi público (cuesta saber hasta dónde llega la concesión privada a Sacyr) el bar no es, precisamente, un derroche de diseño contemporáneo.

Fotografía Bonnie Savage 

Y de Sevilla nos marchamos a Melbourne donde el estudio de arquitectura HASSELL diseñó para el Festival Food & Wine esta interesante granja café realizada con palets y en el que la naturaleza es la gran protagonista. Árboles y arbustos crean un espacio ideal para que los visitantes degusten los productos que se ofrecen. Es una instalación efímera, pero se ha cuidado hasta el último detalle para crear belleza, todo lo contrario a lo realizado en Sevilla donde ha primado la funcionalidad sin importar la estética o el bienestar ciudadano.

 Fotografía Bonnie Savage

Llama la atención que en una ciudad con tanta tradición en arquitectura efímera no hayamos sabido adaptarnos a los tiempos y se haya consentido la degradación del espacio público con instalaciones que no contribuyen a la mejora de los espacios donde se insertan. Está claro que el Ayuntamiento tiene mucho que decir en este tema y seguramente existirán ordenanzas que regulen este tipo de actuaciones, pero somos los ciudadanos los que debemos velar porque la ciudad luzca de la mejor forma posible y que cualquier instalación, por efímera que sea, aporte belleza al conjunto.

Fotografía Bonnie Savage 

Más información sobre esta granja café en Plataforma Arquitectura

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