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miércoles, 21 de noviembre de 2012

SOS Artillería


Las intensas lluvias de los últimos dos meses no sólo han servido para alejar el fantasma de la sequía aliviando el caudal de nuestros pantanos, sino para poner en evidencia el mal estado de nuestro Patrimonio. Afortunadamente, la iglesia de Santa Catalina tiene sus cubiertas en perfectas condiciones tras la intervención de urgencia acometida el año pasado, ¿qué hubiera pasado si no se hubieran arreglado sus techos?


La Fábrica de Artillería de San Bernardo es un ejemplo de lo que ocurre cuando un edificio se queda sin uso y sin mantenimiento. Las últimas lluvias han hecho que el mortero de sus paredes exteriores se venga abajo en determinadas zonas, sobre todo en la calle Porta Coeli. Lo ocurrido es un mal menor ya que el mortero se puede reponer fácilmente, pero es la evidencia de que el edificio está sufriendo. Si el mortero se viene abajo es porque hay humedades y si el problema persiste se puede convertir en un grave problema para su conservación. Además, desde que cerró Artillería se ha insistido en que lo que peor estaban eran las cubiertas. Si ahora se caen las paredes, ¿cómo estarán sus bóvedas y cubiertas?

Pero las humedades no son el único problema de la fábrica. Si nos detenemos en su fachada principal veremos que algo ha cambiado en los últimos meses. Toda la reja principal está sujeta por pilares de ladrillo que se coronaban con granadas decorativas. El material de estos remates, el metal, las hace especialmente atractivas para los amantes de lo ajeno, que lo mismo roban cables del tendido eléctrico ferroviario que objetos decorativos en cementerios. Nada escapa a su codicia y destrucción incívica. 


Si nos fijamos en la primera de la imágenes que ilustran este post veremos que en la portada principal se conservan las dos granadas de los pilares más altos. El resto, han desaparecido. ¿Dónde están? 


En enero de este mismo año, ante la denuncia de un lector del Blog, nos pusimos en contacto con el Ayuntamiento para informar de este robo y del daño que suponía para el edificio. Afortunadamente, la delegación encargada de la conservación de edificios retiró las que quedaban para evitar más desapariciones. De las 19 granadas que contamos en enero, hoy en día sólo quedan tres in situ, el resto han sido robadas o retiradas por el propio Ayuntamiento, que ha conseguido salvar diez.


El daño en algunos casos será irreparable. Incluso vemos con la violencia que han sido arrancados estos elementos. Por el suelo aún quedan restos de muros y remates. Como testigo del terrible asalto queda una de las pequeñas bombas, en una esquina, casi inaccesible y quizás por ello se haya salvado. Es la única que está en su sitio y esperemos que así siga siendo. Si es que Artillería aguanta la nueva temporada de lluvias. Una vez más seguimos engordando la factura de la restauración dejando que los edificios presenten cada vez un peor estado de conservación. Ojalá llegue pronto el turno para Artillería.


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