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sábado, 17 de noviembre de 2012

Se abre al público la capilla de Roca-Amador tras su restauración


La Parroquia de San Lorenzo está de estreno estos días tras la culminación de las labores de restauración de la capilla de Roca-Amador. Gracias a la colaboración entre la Hermandad de La Soledad y la Real Maestranza de Caballería ha sido posible recuperar esta joya del patrimonio hispalense que, ahora más que nunca, luce en todo su esplendor.




Los males que afectaban a esta pequeña capilla eran múltiples y variados, desde una grieta que recorre todo el muro del templo, la oscuridad en las pinturas, la falta de cohesión en los azulejos o la práctica pérdida de algunas zonas de la pintura lateral por efecto de la humedad. El equipo de trabajo formado por el arquitecto Antonio López, maestro mayor del templo, el ceramista Alfonso Orce, el restaurador Juan Abad y el escultor Juan Manuel Miñarro, ha conseguido recuperar el aspecto original de la capilla en el siglo XVIII, cuando obtuvo su morfología actual.


La capilla está presidida por la Virgen de Roca-Amador, una de las pinturas murales más antiguas de las que se conservan en la ciudad y fechable entre finales del siglo XIV y principios del XV, inscrita en un retablo rococó de mediados del siglo XVIII. Algo anteriores son las pinturas murales de bóveda y pared lateral, de hacia 1720 y que han sido atribuidas, tras la restauración, a Domingo Martínez y Gregorio de Espinal, ya que por esos mismos años está documentada su participación en la decoración pictórica de la capilla sacramental de la misma parroquia.


El programa iconográfico de la capilla, como no podía se de otro modo, gira en torno a la vida de la Virgen. Escenas como los Desposorios, la Natividad o la huida a Egipto, centran las pinturas de la bóveda, mientras que en la pared lateral se encuentra la presentación de Jesús en el Templo. Esta última pintura ha recobrado, gracias a la intervención, no sólo su color original, sino la estabilidad que durante tanto tiempo le faltó por culpa de la humedad y las grietas que padecía el muro en el que se encuentra.


Los azulejos de principios del siglo XVI también han sido saneados y restaurados, reparándose las lagunas que tenía el lienzo de azulejos y construyendo una nueva mesa de altar contemporánea que guarda la estética del conjunto.


La recuperación y restauración de esta capilla supone la salvación de un patrimonio de gran valor histórico y sentimental, pero al mismo tiempo sirve de ejemplo de la importancia de la colaboración en el mantenimiento de nuestras obras de arte. La Hermandad ha organizado, a raíz de la restauración, una pequeña e interesante exposición donde se narra el laborioso trabajo realizado así como la historia de la capilla. También es posible colaborar económicamente en la restauración comprando el libro editado para la ocasión.


Para conocer el estado anterior de la capilla así como la historia de la misma, no te pierdas el reportaje que hicimos en abril de 2011 (enlace)

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