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domingo, 18 de noviembre de 2012

La Cultura como arma arrojadiza

El anuncio de La Caixa de trasladar su proyecto de CaixaForum desde las Atarazanas, lugar elegido en 2009, al complejo de Puerto Triana, ha generado un aluvión de declaraciones, acusaciones y descalificaciones dignas de análisis.

Al margen de la sorpresa que produjo en el ámbito cultural el cambio de ubicación, no menos sorprendentes fueron las palabras y sonrisas de un alcalde al que todos sabemos que el rascacielos de la Cartuja no le hace ninguna gracia. Zoido ha tenido que comulgar con ruedas de molino y habrá hecho un gran ejercicio de contención al anunciar como idónea la nueva ubicación. Si las fechas se cumplen, será interesante ver al alcalde inaugurando el CaixaForum el año que viene.

A partir del anuncio del alcalde, las descalificaciones fueron en aumento conforme han ido pasando los días. Uno de los más guerrilleros ha sido el consejero de Cultura, que se habrá quedado de piedra al ver como la patata caliente de las Atarazanas recae en su consejería de nuevo. Lo increíble es que un político que pertenece a una Consejería que poco o nada hace por la Cultura en Sevilla, tenga la valentía de criticar al Ayuntamiento por haber dejado escapar la oportunidad de las Atarazanas. Tras el recorte efectuado al Teatro de la Maestranza, el estado de ruina del Museo Arqueológico, el absoluto desprecio hacia el Bellas Artes, el mínimo presupuesto del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, la falta de pago a empresas y entidades culturales a las que se les concedió una ayuda económica (el caso más llamativo es la Sala Fli, que se ha visto obligada a cerrar) y tantos y tantos desprecios hacia nuestra ciudad, resulta espectacularmente llamativo que sea precisamente el mismo consejero el que se aventure a cuestionar el nuevo proyecto de La Caixa. Si tan preocupada está la Consejería por el estado de las Atarazanas, bien podría buscarle un nuevo inquilino o emprender su restauración por fases. Ya comentábamos el otro día que no hace falta un proyecto que reinvente los antiguos astilleros, tan sólo hay que consolidar el espacio para evitar su ruina y abrirlo al público cobrando entrada.

En los mismos términos podríamos hablar del presidente de la Diputación, que también se ha querido subir al carro de las descalificaciones diciendo que "esta situación evidencia que la planificación cultural municipal no es ordenada, sino marcada por los vaivenes" obviando, quizás por falta de conocimiento, que el Ayuntamiento en esta historia no pinta absolutamente nada, ya que es un proyecto privado en un edificio de la Junta de Andalucía. Además, sorprenden más estas declaraciones cuando vienen de una persona que ya ha anunciado su intención de abandonar el patronato del Teatro de la Maestranza para evitar tener que aportar dinero cada año al coliseo del paseo Colón.

Juan Espadas, desde la oposición, se ha mostrado "enfadado" por la actitud del alcalde. Para el dirigente socialista la culpa es, irremediablemente, del alcalde, que ha retrasado la licencia de obras durante un año facilitando el cansancio de La Caixa. Si la entidad catalana se hubiera cansado de la actitud del Ayuntamiento, directamente habría desistido de construir un CaixaForum en Sevilla. 

La cuestión del CaixaForum ha logrado lo imposible, que personas que jamás se interesan por la cultura y el patrimonio de la ciudad, salgan a la palestra a darse golpes en el pecho y a lamentarse por lo ocurrido. En lugar de tanto quejarse por el cambio de ubicación, lo que deberían hacer todos estos políticos, al parecer tan sensibles a la causa patrimonial, es trabajar por tener nuestro patrimonio en las mejores condiciones posibles. Mientras Santa Catalina siga cerrada, la Fábrica de Artillería cayéndose o los museos sevillanos sin dinero alguno, ninguno de ellos tiene derecho a poner en cuestión un proyecto que ni siquiera se conoce todavía. Hasta dentro de unos meses (esperemos que sean semanas) no sabremos cómo será el CaixaForum de la Cartuja, mientras tanto lo único que ha declarado La Caixa es lo siguiente: "CaixaForum Sevilla se convertirá en un espacio vivo, al servicio de las personas, en el que la cultura se manifestará como una herramienta eficaz para la cohesión y la transformación social. En él tendrán cabida, entre otras iniciativas, exposiciones de arte antiguo, moderno y contemporáneo, festivales de música y poesía, arte multimedia, debates sobre las grandes cuestiones de actualidad, jornadas sociales y de carácter científico y medioambiental, talleres educativos y familiares y actividades dirigidas a grupos de personas mayores". A tenor de estas palabras no tenemos por qué pensar que nuestro CaixaForum va a ser ni mejor ni peor que el de otras ciudades, por lo que, antes de seguir mareando la perdiz, vamos a esperar a conocer el proyecto.