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lunes, 6 de agosto de 2012

Cultura de Sevilla en... Barcelona (I): el Legado Olímpico

Barcelona celebra durante estos días el XX Aniversario de sus Juegos Olímpicos, un evento que coincidió en el tiempo con la Exposición Universal de Sevilla y que, al igual que en la capital andaluza, sirvió para modernizar y transformar radicalmente la ciudad condal.

Una visita actual por la zona olímpica de Montjuic, donde se encontraban algunos de los centros deportivos más importantes, como el estadio, es todo un placer. No sólo se puede visitar en un amplio horario el propio estadio y el recinto olímpico, sino que su estado es magnífico. 

La imagen que sirve de cabecera para esta entrada es la escultura que Rosa Serra ha realizado con motivo del XX aniversario. Se trata de un arquero, ubicado en la puerta del Museo Olímpico y del Deporte, que apunta hacia el pebetero del Estadio Lluís Companys, construido para la exposición internacional de 1929 y remodelado en el 92.









El estadio, con una estética clásica acorde con la arquitectura española de principios del siglo XX, centra el conjunto olímpico construido a las espaldas del Museo Nacional de Arte de Cataluña. El acceso desde Montjuic se realiza por medio de escaleras mecánicas que, entre zonas ajardinadas, salvan el desnivel de la montaña. Esta zona de la ciudad no sólo se utiliza para eventos deportivos, sino que también tiene una gran actividad cultural gracias a los conciertos que se celebran en el propio estadio y en el contiguo Palau Sant Jordi, obra de Arata Isozaki.


Si bien la explanada que comunica los diferentes edificios de la villa olímpica es demasiado inhóspita y desértica, llama la atención el buen estado de conservación que presenta. Fuentes funcionando, árboles y césped cuidados, ni una baldosa rota... No parece que hayan pasado veinte años.



Veinte años en Barcelona no parecen ser veinte años en Sevilla. Aquí, el sueño del 92 no presenta ese mismo perfecto estado de revista. Algunas zonas de la Isla de la Cartuja, como la avenida central con la esfera bioclimática, están completamente abandonadas. Esta avenida pertenece al Ayuntamiento que no ha tenido ningún reparo en dejar pasar el XX aniversario de la Exposición Universal sin arreglar uno de sus iconos.


O al otro lado del río, donde el Paseo Juan Carlos I subsiste a duras penas, cada vez más degradado a pesar del intento uso ciudadano que tiene.


Barcelona y Sevilla, la cara y la cruz de un gran evento y su posterior mantenimiento.

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