Páginas

viernes, 7 de octubre de 2011

Sí a la Torre Cajasol


En las últimas semanas estamos asistiendo a un continuo bombardeo de información negativa sobre la Torre Pelli. Tanto desde el Ayuntamiento como desde diferentes medios locales, nacionales o asociaciones se insiste una y otra vez en el daño que esta construcción le hará a la ciudad. Para ello se escudan en la posible retirada, por parte de la UNESCO, de la categoría 'Patrimonio mundial' a tres de nuestros principales monumentos, la Catedral, los Reales Alcázares y el Archivo de Indias.

El culmen de las declaraciones contrarias a la torre se pueden leer hoy en prensa, que recoge las palabras del alcalde en las que sentencia que "Sevilla no necesita la Torre Pelli". Es justo y hay que reconocer que Zoido lleva razón, Sevilla seguiría siendo Sevilla con o sin torre por lo que no es estrictamente necesaria su construcción. Como tampoco necesitamos la SE40, cuatro líneas de Metro o ser sede de la fábrica de montaje del Airbus A400M. Ninguna de esas infraestructuras son necesarias para la ciudad, pero mejoran o mejorarán la calidad de vida de los ciudadanos puesto que crean empleo, generan riqueza y facilitan el discurrir diario de la ciudad. Con la Torre Cajasol ocurre algo similar, ciertamente no es necesaria, pero ahí está y puede traer grandes beneficios para la ciudad.

Actualmente Sevilla es conocida internacionalmente por su patrimonio, su cultura y su folclore, aspectos muy importantes pero que parecen no poder dar más de sí. Por ello se apostó por un Palacio de Congresos y su ampliación, se dieron facilidades para que Abengoa y Heineken pudieran ampliar sus instalaciones en la ciudad o se construyó Aerópolis. Sevilla tiene un millón de habitantes, un millón de personas que necesitan un trabajo para poder llegar a fin de mes y seamos realistas, no todos podemos ni debemos dedicarnos a servir mesas, ser recepcionistas en un hotel o trabajar como dependientes en IKEA, algo en lo que parece insistir nuestro Ayuntamiento cuando bendice por encima de todo la construcción de la tienda sueca a pesar de necesitar un cambio en el Plan General de la ciudad o ve con buenos ojos la instalación permanente de una calle con casetas en el recinto ferial. Sevilla puede y debe aspirar a mucho más y los sevillanos tenemos derecho a aspirar a mucho más. En Sevilla vive mucha gente y todos debemos sentirnos identificados con nuestra ciudad, no hay una sola Sevilla, sino la suma de muchas mentalidades diferentes. Y esto parece que cuesta de entender.

Hace unos días el alcalde defendía que en los próximos cuatro años se crearían 25.000 empleos, de los cuales 18.000 estarían relacionados con la construcción. ¿Significa eso que debemos ser todos albañiles? Quiero creer que no. ¿A alguien le ha dado por pensar que es posible que haya empresas que no inviertan en Sevilla precisamente porque no les guste la imagen que proyectamos en el exterior? La Torre Cajasol puede ofrecer otra imagen, más moderna y cosmopolita. Habrá quién diga que los rascacielos son cosa del pasado; es una opinión como otra cualquiera. En todo el mundo se están construyendo edificios en altura, un tipo de construcción que permite crear espacios libres de uso ciudadano. ¿Todo el mundo está atrasado o somos nosotros los que no queremos ver más allá?

Y llegamos al problema que todos ponen como excusa, la posible retirada del certificado de calidad Unesco a nuestros tres monumentos. Sevilla no es ciudad Patrimonio Mundial como lo puedan ser Córdoba o Granada, únicamente tiene tres edificios con dicha catalogación. ¿Podríamos haber optado a ampliar esa categoría? Quizás, pero nadie lo contempló y nunca se barajó. ¿Afecta la torre a estos tres monumentos? La respuesta es evidente: no. Un edificio construido a 1'5 km no puede afectar y menos cuando ni siquiera se ve desde cualquiera de los monumentos declarados. El único punto desde donde veríamos la torre sería desde lo alto de la Giralda, pero desde ahí también vemos el deshumanizado Aljarafe y nadie exige su derribo para reconvertirlo en un fértil campo que abastezca a Sevilla. La Unesco, quiero entender que tampoco ve esa posible afección, por eso ha ido ignorando el problema sesión tras sesión en los últimos tres años. Ha pedido la paralización de las obras, sí, pero es lo menos que podía hacer ante la insistencia de Icomos, su principal asesor y al que no puede dejar en la cuneta. En cuanto a la paralización de las obras, Unesco no deja de ser un organismo internacional sin relevancia en la política de un país; puede aconsejar, pero nunca intervenir directamente. Es más, ciudades como Barcelona o Londres tienen sus monumentos Unesco y levantan rascacielos sin que nadie proteste. ¿Por qué en Sevilla se insiste tanto? Quizás porque seguimos siendo una ciudad de segunda o tercera categoría con la que es mucho más fácil meterse y más cuando desde la propia ciudad no hay un frente común.

En definitiva, el único problema que ciertamente puede causar la torre es la afección en el tráfico de la ciudad en una de las entradas a la misma. Es cierto que un aparcamiento con 4.000 plazas puede suponer un auténtico cuello de botella que cause muchos quebraderos de cabeza para ciudadanos y munícipes. Pero ese problema no deja de ser una consecuencia de la forma de ser de esta ciudad en la que todo el mundo quiere llegar con su coche hasta el último rincón. ¿No hay atascos en la calle Baños para llegar al aparcamiento del Corte Inglés? ¿Es admisible la situación de las calles Águilas o Calatrava, permanentemente repletas de coches? Esos atascos a nadie le importan, es más, el Ayuntamiento ya ha anunciado su intención de crear un nuevo aparcamiento en la Alameda de Hércules, lo que creará mayor polución y problemas de tráfico en el centro. La solución es apostar por el transporte público. Esa es la única y fundamental solución que muchos se empeñan en no querer ver. Mientras tanto, seguiremos mirando hacia arriba quejándonos del daño que hace la torre, quizás porque es más fácil mirar hacia arriba que detenerse en los verdaderos problemas de la ciudad, esos que están a pie de calle y que nadie quiere ver.

14 comentarios:

Hispalense dijo...

Lo siento, pero estoy en absoluto desacuerdo con el artículo.
La torre es muy discutible desde el punto de vista estético y una clara copia de la torre Iberdrola de Bilbao. Claro que afecta al casco histórico de la ciudad (está al lado de Triana y la Cartuja de las Cuevas).Va a generar graves problemas de tráfico en una zona ya
saturada como es la entrada desde Camas.Desde el punto de vista empresarial su rentabilidad es muy dudosa dado el gran número de oficinas vacías que existe en Sevilla y la crisis económica en la que estamos sumidos. Por último me llama la atención el argumento de que "en todas las ciudades se están construyendo edificios en altura" Lo primero,eso de "en todas" habría que matizarlo. En Roma por ejemplo,no. Y en otras se ha generado una gran polémica, por ejemplo en San Petesburgo. Además ¿por qué Sevilla no puede seguir un modelo distinto? ¿Es que acaso el edificio de Abengoa en Palmas Altas o los nuevos edificios de la Pablo de Olavide no son arquitectura contemporánea?
Por todas esas razones: No a la torre.

Anónimo dijo...

Yo creo que el impacto visual va a ser muy negativo, pero eso está dentro de lo que le guste a cada uno. El verdadero problema es que las cajas (y muchos bancos) están quebradas, y este es un proyecto de dudosa rentabilidad para la caja. Esa torre, probablemente innecesaria, se está construyendo con 300 de los 1.000 millones de euros con los que el Estado rescató, via FROB, a la caja. Además, supone ampliar un 7% el número de oficinas en un momento en el que la demanda de oficinas, sobre todo en Sevilla, es bajísima, y terminará ocurriendo como con los pisos. Muchos piensan que esto es crear empleo (pensando en los obreros) pero creo que en realidad están creando un problema porque puede ser una inversión ruinosa y eso sí que puede meternos más aún en el agujero. Hay que recordar que las torres de Madrid, incluso en época de bonanza, han estado siempre casi vacías. Y ahora las cosas han cambiado y para siempre y las previsiones hechas antes de 2009 (como las de este proyecto) no se van a cumplir. Probablemente los "ahora sí, ahora no" de Zoido sean porque se ha dado cuenta de que que seguir con ella es un error y pararla... pues también, por motivos políticos y económicos.

A mí las cuentas no me salen por ningún sitio, pero vamos, es solo mi teoría. Un saludo.

Culturadesevilla dijo...

Hispalense, si te paras a leer el post verás que no pongo "en todas las ciudades", sería absurdo, sino "en todo el mundo", ya que en muchas partes del mundo se están levantando rascacielos, desde Nueva York hasta Buenos Aires pasando por Londres o Dubai.

En cuanto a Palmas Altas, me resulta curioso que digas que la Torre Pelli es una copia de la de Bilbao (no sé dónde ves el parecido) y sin embargo consideres un buen ejemplo de arquitectura contemporánea Palmas Altas que no deja de ser una copia del Chiswick Park de Londres.

Estoy de acuerdo contigo en que el hecho de que se haga en otras ciudades no significa que nosotros tengamos que seguir el mismo modelo, pero lo que no comprendo es que en esta ciudad haya semejante animadversión hacia cualquier cosa nueva o diferente. Parece que si nos salimos de la Sevilla de postal se va a acabar el mundo y guste o no, hay muchos sevillanos que piensan de forma diferente y también tienen derecho a soñar con una ciudad distinta.

Saludos!

Culturadesevilla dijo...

@ Anónimo: Ese que planteas es el tema que realmente me parece fundamental para analizar este proyecto. ¿Es ético que una caja de ahorros se gaste un dineral en su sede en los tiempos que corren? ¿Tiene Cajasol el suficiente dinero como para terminarla? Sin duda serían preguntas que habría que debatir y analizar.

Sin embargo, el edificio ya está en marcha, se le concedió una licencia y pararlo ahora por cuestión del gusto estético de unos o de otros no me parece razón suficiente.

Eso sí, deberíamos aprender para el futuro y para ello es fundamental despolitizar las cajas, que no sean el brazo económico de los partidos. Pero ese es otro tema.

Saludos!

Juan Fco. dijo...

Estoy contigo, Cultura. No veo mal en esa torre, la verdad. No creo que dañe nada (¿o daña la dichosa noria a Londres?), es necesario poder incrementar el trabajo en Sevilla, y si para colmo, la actual sede de Cajasol en San Francisco, se convierte en museo para albergar su rica pinacoteca, vamos, que me voy yo mismo a enfoscar.

el pasado de sevilla dijo...

no es es sitio, ni por estética, ni por servicios, ni circulación.

lo único es que cajasol manda en sevilla si o si y punto.

no entiendo por que ninguno de los que esta a favor de la torre, si se muestre a favor de que otra ubicación seria correcta, por lo que entonces no están a favor de la torre, están a favor de la torre pero en puerta triana, que es muy diferente.

Anónimo dijo...

Sólo una cosa. El dinero público, o del Frob, de Banca Cívica es un préstamo. Los contribuyentes no vamos a perder un duro en eso. Decir que se construye la torre con ese dinero es na falacia. Banca Cívica ya está devolviendo desde febrero ese dinero al estado, y en el primer semestre ha dado más de 100 millones de euros de beneficio. No hagamos demagogia barata y llamemos a las cosas por su nombre.

Anónimo dijo...

Me gusta leer las opiniones de unos y otros. Creo que todos aportais argumentos a favor y en contra, y yo, por mi parte, no tengo claro el tema, el tiempo dirá.
Felicidades a todos por opinar respetando las opiniones contrarias (algo raro en esta ciudad) y mi felicitación a Cultura de Sevilla por ser capaz de mantener opiniones propias en una ciudad tan de extremos.

Saludos,
Luis Hernández.

Maese Maesa dijo...

Totalmente de acuerdo con la Torre y con tu artículo, Cultura.

Está claro que hay muchas cosas que no están del todo claras en el proyecto, pero no tienen nada que ver con el impacto visual, el patrimonio de la humanidad o la arquitectura.

Hay muchas formas diferentes de entender la arquitectura moderna, pero la verdad es que, en eso como en todo, no creo que haya ninguna totalmente acertada ni totalmente equivocada.

Lo que no creo que sea ético ni justo es que haya un grupo de personas que, al no estar de acuerdo con que se construya el edificio, decidan utilizar, no sólo la demagogia, sino burdos trucos y montajes fotográficos con torres desmesuradas para "difundir la doctrina", o lo que es lo mismo, amedrentar a la gente acerca de la siniestra sombra que se cierne sobre Sevilla.

Yo confío en que siga adelante, porque no creo que haya argumentos de peso para pararla.

Ojalá aumentase el numero de personas en esta ciudad que cree que conocer y respetar nuestro pasado no implica estar supeditado a él, porque nuestra verdadera cuenta pendiente es el futuro.

J dijo...

Me ha encantado tu artículo y estoy absolutamente de acuerdo con todo lo que se dice en él.
Desde mi forma de ver las cosas, que no es más que intentar observar y pensar lo que está ocurriendo a nuestro alrededor y después pensar en lo que se va a decir y recapacitarlo, pienso que las personas debemos tener algo más de visión, hacer nuestro ángulo de visión mucho más amplio, ya no en este tema, sino en todos los temas donde podamos intervenir como ciudadanos.
Tengo la oportunidad de saber qué piensan personad de diferentes culturas sobre la ciudad de Sevilla. Unos se reconfortan conociendo de primera mano lo que les llega a sus países de nosotros y otros viven muy intensamente el ambiente totalmente desconocido para ellos. Pero todos/as coinciden en una cosa: "Qué bonita es, pero cuanto desaprovechado" "...tiene un gran potencial y para nada usado" "me gustó la expo92... no hay más?" qué bonitas las historias de Sevilla... qué fabulosos debieron ser esos jardines de la exposición de 29 en lo que hoy es Reina Mercedes? no hay más jardines como esos? "quiero ver las setas de la Encarnación dicen que es fabulosa la construcción...ya era hora de algo así..."
La respuesta a estas preguntas tan típicas de la gente que viene de fuera o que ya ha estado aquí antes, es fácil, nadie dice que Sevilla tenga que ser otra, es la que es con todas sus tradiciones y, me ha encantado lo que se ha comentado antes de que en la ciudad hay múltiples opiniones a cual más diferente, pero debemos tener un frente común, y es lo mejor para todos, lo mejor por la ciudad, nadie dice que se tire el patrimonio heredado ni que se reniegue de la Sevilla histórica, sólo que esa Sevilla y la contemporánea pueden vivir dadas de la mano, por que si nos ponemos así, por favor, el lunes quiero a todo el mundo en burro, ¿hay algo más típico en Andalucía y su pueblos? y sin embargo vamos todos en coche. Fuera los comercios de hamburguesería y similares y pongamos puestos de vendedores ambulantes y ferias... evidentemente no es así ni es la imagen que tiene Sevilla, por tanto, si con el tiempo la ciudad ha cambiado y todos nos hemos ido adaptando a los nuevos tiempos con las nuevas tecnologías y necesidades, pues por que ahora no?
Qué fabuloso sería poder ver en las guías de la ciudad, una parte entigua con sus rutas turísticas y una parte moderna de la ciudad, que bien podría ser La Cartuja, zona moderna desde la expo 92 y que por los motivos que fueran se dejó de lado en cierta medida, pero a pesar de los años que han pasado ahí está, casi como si nada, ... y aún sigue siendo moderna y espectacular !!!
Un saludo

Juanan dijo...

Si la han empezado, la terminarán. Y si la terminan, tarde o temprano nos acostumbraremos, como con las horribles setas que ya empiezan a gustarle a algunos.

Hay dos argumentos de este post que no me convencen en absoluto. El primero es el relativo a la imagen de postal de Sevilla y la otra imagen de la Sevilla moderna. Estamos en un momento histórico en el que se valora que una ciudad sea capaz de mantener una identidad, una calidad de vida y un nivel cultural; no destinados ya a los turistas sino a los propios ciudadanos. Lo que realmente define a una ciudad como moderna, hoy en día, no son los iconos (quedó atrás la moda de los Guggenheimes) sino unas infraestructuras eficientes, un sistema económico sólido y sostenible, una buena calidad ambiental...

Y esto me lleva a la segunda cuestión: ¿cumpliría la torre Pelli con estas señas de modernidad? No. Usted mismo reconoce los graves problemas de tráfico que una torre acarrearía en ese punto específico de la ciudad. Los espacios libres que se liberarían al concentrar tanta actividad en alturas, tendrían que resolver en primer lugar los aparcamientos, en segundo lugar el redimensionado del viario que permite que esas plazas sean accesibles, y permítame dudar de la intensidad de uso que pueda tener el resto de espacio abierto en una zona tan unifuncional de la ciudad. No, los espacios libres tampoco son motivo.

No lo entiendo, no termino de entender el motivo de que se construya ese mastodonte en Sevilla. No hay razones suficientes. La única explicación que se me ocurre es la de siempre: que donde hay una gran inversión en la obra pública, hay grandes posibilidades de forrarse a costa del dinero público. Es una acusación grave a favor de la cual no tengo más pruebas que el historial de corrupción de nuestra querida Andalucía.

Anónimo dijo...

Me gustan vuestros comentarios pues todos aportan algo que es lo importante.
Según mi parecer, Juanan da en el blanco.
Antes de construir nada debería estudiarse su situación con mucho detenimiento, no fuera a ser que, en lugar de aportar, molestara.
El lugar de la Torre Pelli es un lugar privilegiado pero seguramente traerá muchos inconvenientes si antes no se soluciona la bajada rodada del Arjarafe, el embudo se abra y fluya el tráfico.
Me hubiera gustado un gran parque bordeando el canal desde los aparcamientos de la feria hasta frente el Estadio Olímpico, donde hubiera situado esa Torre discutible. ¿ Será por soñar ? ...

Ignacio Moreno Flores dijo...

Se podrían discutir muchas cosas de ese artículo. Por poner algunos ejemplos:

- "La Unesco, (...) ha ido ignorando el problema sesión tras sesión. (...) Ha pedido la paralización de las obras (...) ante la insistencia de Icomos, su principal asesor".
¿Pedir la paralización es ignorar el problema? ¡Me parece todo lo contrario!

- "el único problema que ciertamente puede causar la torre es la afección en el tráfico de la ciudad en una de las entradas a la misma. Es cierto que un aparcamiento con 4.000 plazas puede suponer un auténtico cuello de botella".
¿No es un buen argumento para señalar que la torre está muy mal pensada, al menos en el aspecto del tráfico?
"¿No hay atascos en la calle Baños para llegar al aparcamiento del Corte Inglés?"
Gran argumento para defender los atascos, sí señor.
"Pero ese problema no deja de ser una consecuencia de la forma de ser de esta ciudad en la que todo el mundo quiere llegar con su coche hasta el último rincón".
¿Y no será que no hay una auténtica política de movilidad para favorecer el transporte público? Precisamente la Cartuja no se caracteriza por sus buenas conexiones de autobuses.

- "se dieron facilidades para que Abengoa y Heineken pudieran ampliar sus instalaciones en la ciudad (..) Sevilla tiene un millón de habitantes, (...) que necesitan un trabajo".
Pues mira, precisamente yo estuve en las instalaciones de heineken. ¿Sabes cuántas personas trabajan controlando la producción? 5 trabajadores 5.

Culturadesevilla dijo...

@Ignacio: Precisamente para eso he escrito el artículo, para dar otro punto de vista. En las últimas semanas parece que los medios de comunicación y el alcalde se han puesto de acuerdo para vender una unidad contra la torre que no es tal, ya que hay mucha gente a favor de ella. Simplemente quería demostrar que existe esa parte de sevillanos propicia a su construcción.

En cuanto a tus puntualizaciones. Para mí, pedir que se paren unas obras sin decir el por qué es cuanto menos, despótico. Si la Unesco considera que la torre afecta a los tres monumentos declarados, que lo diga claramente e imponga la sanción que estime oportuna, pero si en las últimas tres sesiones ha sido incapaz de valorar el supuesto problema, entiendo que no existe tal problema. Si se paran las obras, ¿quién se hace cargo de los gastos? ¿La Unesco? Recordemos que esta obra cuenta con todas las licencias y parabienes municipales, no se puede parar porque sí. A eso me refiero con "ignorar el problema".

En segundo lugar, jamás defenderé los atascos, al contrario, creo en un modelo de ciudad diferente en el que los transportes públicos sean la columna vertebral de la movilidad. Lamentablemente, los sevillanos no están preparados para ese otro modelo de ciudad y prefieren llegar con el coche a cualquier sitio, dejándolo donde sea para "tomarse la cervecita". Como puedes leer en el artículo, considero que ese aparcamiento de 4.000 plazas puede ser una gran problema y debe buscarse una solución, pero no por ello debe de dejar de construirse la torre.

No conozco Heineken, dices que allí trabajan cinco personas. Si tu lo dices, será verdad, per me cuesta creer que en tantos miles de metros cuadrados únicamente trabajen cinco personas. Pero ya te digo, es algo que desconozco, no puedo decir ni que sí ni que no. De todos modos, eso no quita que hay sevillanos que sueñan con una ciudad donde poder trabajar de lo que quieran en función de su preparación y para ello hay que abrirse más al exterior y ser un foco económico importante. Y eso no se logra ni con un IKEA ni con una calle permanente en la Feria para los turistas.

Saludos!