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domingo, 25 de julio de 2010

Llegó la hora


Desde hoy se reúne el Comité de la Unesco en Brasilia para debatir el estado de los diferentes bienes declarados Patrimonio Mundial así como la incorporación de nuevos elementos a la famosa lista. Sevilla tendrá un protagonismo especial en esta reunión ya que se debatirá si la construcción de la Torre Cajasol, en la Isla de la Cartuja, afecta a los tres bienes que gozan de dicha protección en la ciudad: Catedral, Reales Alcázares y Archivo de Indias.
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En los próximos días veremos si las catastrofistas amenazas de Icomos tenían verdadera razón de ser y qué decisión toma la Unesco en este tema.
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Fuente: El Correo de Andalucía
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2 comentarios:

Sevalber dijo...

La tozudez de los políticos locales tensará la cuerda todo lo que pueda, pero Dresde supone un antes y un después de muchísimo peso. Así que a buen seguro que el plan B anda ya guardadito por si las moscas. Sevilla no se quedará fuera de la Lista del Patrimonio Mundial.

Saludos :P

Culturadesevilla dijo...

¿Tozudez de los políticos o de determinados miembros de ICOMOS? A nivel de tozudez no sé quién es más pesado.

La verdad, no creo que el ejemplo de Dresde sea comparable. Cuando la UNESCO nombró el Valle del Elba Patrimonio Mundial, ya existía el proyecto de construcción del puente, simplemente aceptaron la candidatura de Dresde como medida de presión para evitar la construcción del puente. Como finalmente no se acató el dictamen fue expulsada, apenas cinco años después de ser declarada. Una ciudad que fue arrasada durante la II Guerra Mundial y que ha resurgido de sus cenizas recuperando parte del esplendor que tuvo, creo que se merece por sí misma ser parte del Patrimonio Mundial, haya o no puente.

En Sevilla, los tres monumentos declarados lo son desde 1987, nombrarnos patrimonio en peligro sería un capricho absurdo ya que la construcción de la torre no supone ningún peligro para ellos. El peligro lo suponía esa avenida de la Constitución con tráfico y entonces nadie dijo nada. Otra cosa es el gusto estético que cada uno tenga.

Ojalá la UNESCO actúe con cordura en este asunto.

Un saludo!