martes, 5 de diciembre de 2017

Casa Fabiola, un museo para conocer la Sevilla del siglo XIX

Casa Fabiola, sede de la Colección Bellver


El siglo XIX es uno de los períodos menos tratados de la historia de Sevilla. Tras un siglo XVIII muy dual en el que la ciudad sufrió un duro revés económico con el traslado de la Casa de Contratación a Cádiz y al mismo tiempo se apostaba por una primera industrialización de impulso estatal (Fábrica de Tabacos, Fábrica de Artillería), el siglo XIX fue un momento difícil para la historia local. Sin embargo, fue el período en el que se creó la imagen tópica que a día de hoy seguimos conservando en gran medida y la ciudad vivió momentos de gran interés artístico al calor de la pequeña corte que los duques de Montpensier crearon en el Palacio de San Telmo.



'Presentación de la princesa' de Salvador Sánchez Barbudo


'Casa Fabiola. Donación Colección Mariano Bellver' es el nombre oficial con el que el Ayuntamiento ha bautizado el que sin duda será uno de los grandes estrenos culturales de la ciudad a lo largo de 2018 (con permiso de Murillo). El nombre ya nos da algunas pistas sobre qué podremos encontrar en el futuro museo. Por un lado, la referencia a la propia identidad del edificio queda patente tanto en el nombre como en el discurso museográfico que ha diseñado Ignacio Cano, conservador del Museo de Bellas Artes. La colección donada por Mariano Bellver, compuesta por más de mil piezas, se engloba mayoritariamente en el siglo XIX, período en el que la pintura sevillana vivió un fuerte impulso a raíz del interés que nuestra ciudad despertó entre los viajeros y coleccionistas extranjeros. La personalidad de la Casa donde se va a exponer la colección no podía pasar desapercibida y el diseño del espacio ha planteado musealizar diferentes ámbitos como si de una vivienda particular se tratase. De este modo se recrea el ambiente de una vivienda burguesa del siglo XIX y se respeta el uso que hasta ahora han tenido las obras de arte como integrantes de una colección privada de uso doméstico.


'Camino de la Feria' de Andrés Cortés Aguilar


La visita se ha dividido en varios ámbitos que permiten conocer la evolución del arte en nuestra ciudad desde finales del siglo XVIII hasta prácticamente principios del siglo XX. Las tres primeras salas contarán la revolución que supuso para nuestra ciudad entrar a formar parte de los circuitos turísticos de la época cuando las clases altas británicas y francesas recorrían Europa en busca de sus raíces, huyendo de las nuevas normas sociales surgidas tras la Revolución Francesa. 'Pintores viajeros extranjeros', 'Costumbrismo romántico' y 'El paisaje romántico' englobarán la pintura de principios del siglo XIX, la visión que tuvieron los artistas extranjeros de Andalucía y España y la primera respuesta de los artistas locales. La influencia de personalidades como Richard Ford o David Roberts en los artistas sevillanos de la época es fundamental para entender la posterior creación de lo que se ha venido denominando como 'Costumbrismo'. 

En la zona de la antigua biblioteca de la Fundación José Manuel Lara (que ocupó el edificio hasta que fue adquirido por el Ayuntamiento) se recreará un despacho de la época, con mobiliario original y centrando el discurso expositivo en el Academicismo pictórico. La siguiente sala, antiguo comedor de verano de la Casa, se destinará a pequeñas muestras o actividades paralelas al discurso de la colección.


Salón de baile de Casa Fabiola


Ya en planta alta el espacio expositivo ocupa gran parte de las salas que se distribuyen en torno al patio. 'La pintura de casacón', 'Pintores sevillanos en Roma' y 'La saga de los Jiménez Aranda' serán los ámbitos en los que se ofrezca la respuesta local a la visión importada por los extranjeros. La posibilidad de viajar a Italia gracias a becas permitirá a los pintores sevillanos conocer la realidad artística contemporánea, que será reinterpretada en clave local a su regreso a nuestra ciudad. El salón de baile de la Casa se destinará a exponer una selección de obras clave para entender el discurso de todo el museo y se colocará mobiliario original de la época para trasladar al visitante al ambiente que se vivía en las recepciones celebradas por las clases más acomodadas.


Antiguo comedor de invierno de Casa Fabiola


La visita seguirá por una recreación de la capilla que Mariano Bellver tiene en su propia casa. En estas dos salas se mostrará un ambiente más íntimo, dando a conocer las piezas religiosas que componen la colección, destacando las diferentes interpretaciones del Niño Jesús, devoción particular de Dolores Mejías, esposa de Bellver.


'Vista de Venecia desde Santa María del Giglio' de Antonio Reyna Manescau


El recorrido finaliza en las salas que en su día fueron utilizadas como despachos por la Fundación Lara, en la parte trasera de esta primera planta. En estos espacios se explicará el cambio que supuso para la pintura de la época el hacer del paisaje un género independiente. La llegada de Carlos de Haes a España y su magisterio desde la Academia de San Fernando permitió que los postulados de la Escuela de Barbizon se desarrollaran en nuestro país. El paisaje pasó de ser un fondo de escena a ocupar todo el protagonismo de las obras, convirtiéndose en un género muy del gusto de la burguesía de la época ya que permitía dar una nueva visión a los suntuosos interiores residenciales. El hecho de salir al exterior a pintar fue una gran revolución para los pintores de la época y Sevilla contó con su propia experiencia a lo Barbizon gracias a la conocida como Escuela de Alcalá de Guadaíra donde destacaron artistas de la talla de Sánchez Perrier. La última sala, el antiguo comedor de invierno de la Casa, se destinará a la colección de escultura, que cuenta con piezas de Antonio Susillo, copias de grandes obras de Bernini y un vaciado del famoso 'Ángel Caído' de Ricardo Bellver, abuelo del mecenas.


'Flores de San Francisco' de Antonio Susillo


El diseño planteado por Ignacio Cano permite rastrear qué hicieron los artistas sevillanos durante todo el siglo XIX, la visión que de nuestra tierra tuvieron otros artistas y cómo esa imagen fue reinterpretada volviéndose universal. Casa Fabiola nace como un espacio para dar a conocer esta parte de nuestra historia y contará con recursos que permitan al público adentrarse en este período. El proyecto presentado hoy por el alcalde cuenta con una biblioteca especializada en el siglo XIX, un área pedagógica y un auditorio en lo que fue la sala de exposiciones de la Fundación Lara en la última planta. Además, Casa Fabiola tendrá una tienda con acceso independiente desde la calle (ubicada en la antigua cochera), almacenes (que se plantean como visitables), taller de restauración y área de administración y conservación. El hecho de que se hayan previsto todos estos espacios me anima a pensar que Casa Fabiola no será un centro secundario como lo son desgraciadamente Antiquarium o Centro de la Cerámica, sino que contará con un personal propio que se encargará del correcto funcionamiento del Museo. El alcalde no ha sido muy claro en este punto y habrá que esperar a futuras ruedas de prensa para ver cómo funcionará y se gestionará el nuevo espacio, pero esperemos que se aprenda de los errores cometidos y estemos ante un proyecto sólido y con futuro.

En cuanto a los plazos, la fecha límite de apertura es el 30 de junio de 2018. Actualmente se están llevando a cabo trabajos presupuestados en 320.000 euros para adaptar el edificio a su nuevo uso y el presupuesto del año que viene destinará 280.000 euros a poner en marcha el museo. Para entonces se debería haber solucionado ya la cuestión del tráfico por Mateos Gago, algo que sin duda redundará en una mayor aceptación de un museo que, en palabras del alcalde, viene a sumar un nuevo atractivo en pleno Año Murillo, cuando muchos ojos estarán puestos en las políticas y proyectos culturales auspiciados desde la ciudad.

3 comentarios:

SiglosdeSevilla dijo...

Tiene muy buena pinta, espero que no nos decepcione. Me encanta que vayan a aprovechar para explotar el valor del propio edificio como representante del siglo XIX y que se vayan a poder ver las estancias de esta época tal y como serían entonces.

Gabriel Maestre dijo...

Sí que la tiene, la buena pinta. Eso sí, de todos esos períodos y estilos, a mí me pasa como con la colección Carmen Thyssen de Málaga. Me gusta mucho, pero sólo las mejores obras, sobre todo las que se acercan al realismo y al impresionismo, y empiezan a traer a España el estilo de pintura europea, a finales del XIX y principios del XX. Porque hay pintura del XIX que encuentro caduca y vacía, por ejemplo casi toda la historicista, y la parte más adocenada de la costumbrista. ¡Un saludo!

Sergio Harillo dijo...

La pintura del XIX tiene aún mucho recorrido por hacer. A mí también me pasa, la pintura costumbrista típica no me llama la atención, pero la académica, la histórica y el paisaje sí me gustan mucho. Y el género del casacón me parece muy atractivo. El éxito de este museo radicará en las actividades paralelas que se hagan, como dependa sólo de su colección me temo que el número de visitantes se estancará rápidamente.

¡Saludos!