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jueves, 4 de mayo de 2017

Una pieza única para la expo de la Expo92




El pasado 20 de abril se inauguraba en el Pabellón de la Navegación la exposición 'Un éxito de todos. Del sueño a la realidad', principal atractivo del XXV aniversario de la Exposición Universal de 1992. La muestra, organizada por la Asociación Legado Expo, ha logrado concentrar en 1.500 metros cuadrados toda la historia de la Expo, desde sus antecedentes con el discurso de 1976 del Rey Juan Carlos I en Santo Domingo hasta la actualidad, contando a lo largo de varios espacios el desarrollo del acontecimiento que cambió la historia reciente de la ciudad.





La planta inferior del Pabellón de la Navegación se convierte, gracias a la cuidada escenografía y diseño, en un pabellón más de la Expo. Con veinticinco años de diferencia. A lo largo del recorrido el visitante podrá conocer cómo se plasmó este gran proyecto gracias a material audiovisual y gráfico, maquetas (detenerse en las de los pabellones es una auténtica delicia) y una variada representación de elementos heredados de la Expo, con especial protagonismo de dos telecabinas que, a pesar de su edad, no han perdido un ápice de modernidad.


Maqueta del Pabellón de Hungría


Si bien son múltiples los aspectos en los que podría detenerme dentro de la Exposición, me gustaría centrarme en uno en particular, el relativo a las piezas artísticas que fueron colocadas en el recinto de la Exposición gracias al Programa de arte público organizado para dotar a la ciudad de Sevilla de obras de los mejores artistas contemporáneos. Piezas de Eva Lootz, Anish Kapoor, Matt Mullican o Stephan Balkenhol llenaron la Isla de la Cartuja de una colección de arte contemporáneo de valor incalculable que, lamentablemente, no hemos sabido conservar. De absurdo se puede calificar el derribo del 'Edificio para un vacío' de Kapoor, del mismo modo que rocambolesco fue el robo de la pieza de Balkenhol, cuya desaparición no fue constatada hasta años después de producirse el hurto. La pieza de Jesús Soto, 'Media esfera azul y verde' fue quitada de en medio como si de un trasto se tratase y parte del mural Verbo America de Roberto Matta fue destruido para facilitar el paso del carril bici. Son ejemplos del escaso valor que se le da en nuestra ciudad al patrimonio contemporáneo.


Maquetas de las obras de Eva Lootz y Matt Mullican

La joya de la Exposición es esta pieza de Roberto Matta, oculta durante veinte años



Sin duda la joya artística de la exposición es el estudio previo que Roberto Matta realizó para el Mural Verbo America. Que a día de hoy haya aparecido en los almacenes de EPGASA (la Sociedad pública encargada de velar por los activos de la Expo) semejante joya no debería pasar desapercibido. Para los que no lo conozcan, Roberto Matta fue un polifacético artista chileno fallecido en 2002 cuya obra se cotiza a día de hoy a precio de oro. Sin ir más lejos, hace unos meses Francia declaraba un lienzo suyo como Tesoro Nacional y tras su compra por más de un millón de euros, ahora forma parte de la colección del Centro Pompidou. Si bien su obra se suele encuadrar dentro del genérico término 'Surrealismo', los matices de su producción son tantos que resulta complicado etiquetarla en un estilo determinado. Con la aparición de este pequeño panel, tenemos la fortuna de contar en Sevilla con dos obras suyas, aspecto que, insisto, no puede quedar como una mera anécdota. Mi propuesta es que, una vez finalizada la exposición, la pieza sea cedida a un centro museístico de la ciudad para su disfrute por parte de la ciudadanía. Las opciones son, claramente, dos. Por un lado el Centro de la Cerámica de Triana y por el otro el Museo de Bellas Artes. Cualquiera de las dos opciones sería magnífica, si bien en el primero de los casos haría falta una mayor labor por parte del Ayuntamiento para poner en valor un museo que languidece a pasos agigantados. Lo que no se puede consentir es que una vez clausurada la muestra esta pieza vuelva a un almacén. O lo que es peor, que desaparezca para siempre. ¿Te sumas al reto #UnMuseoParaMatta? 





Para cerrar la entrada no puedo más que felicitar a la Asociación Legado Expo y a todos los que han contribuido a sacar adelante una de las mejores exposiciones que se han celebrado en Sevilla en los últimos años tanto por la idea como por el montaje y los contenidos. El hecho de que la exposición haya sido montada por unos 'principiantes' abre la puerta a mi última reflexión, ¿cuánta creatividad nos estamos perdiendo al no ceder los espacios públicos a proyectos independientes? En el Centro del Carmen de Valencia ya lo están haciendo, lanzando convocatorias públicas de comisariado de exposiciones. Sin duda es una idea muy a tener en cuenta para abrir las instituciones a nuevas ideas y dar oportunidades a otras voces.

3 comentarios:

Carlos Bravo dijo...

Que hipocresía tan grande!!! Exponen las maquetas de los pabellones de Hungría cuando tienen totalmente abandonado el de Chile, México,Marruecos...más de lo mismo.

Sergio Harillo dijo...

La exposición la organiza la Asociación Legado Expo, que no tiene nada que ver con el estado que presenten los pabellones. Tanto Marruecos como México tienen uso, si bien es cierto que podrían estar en mejores condiciones. El de Chile está en venta y el de Hungría ha salido a subasta hace unas semanas y nadie lo ha comprado. Te recuerdo que son propiedades privadas, en todo caso la culpa del abandono será de sus dueños.

¡Saludos!

Carlos Bravo dijo...

Realmente lo que hay que mostrar a la gente es la degradación,abandono y el dinero tirado a la basura.No solo de Cartuja sino de parques y jardines,calles y plazas valladas,suciedad por todos los rincones,veladores sin ton ni son..esta ciudad es una verdadera cloaca..que lástima!!
Esa es la realidad.