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viernes, 14 de abril de 2017

De visita a Can Framis (Barcelona)

Acceso al Museo Can Framis



Más de tres mil obras de seiscientos artistas nacidos o residentes en Cataluña conforman la colección de arte de la Fundación Vila Casas. Nacida en 1986, la entidad cuenta en la actualidad con cinco espacios expositivos, tres de ellos en Barcelona capital. Uno de los objetivos principales de la Fundación es dar a conocer, por medio de adquisiciones, premios, exposiciones y todo tipo de actividades, la creación artística contemporánea catalana. 

El Museo Can Framis se ubica en una antigua fábrica textil de la que se han conservado algunas naves. El edificio, remodelado por el estudio BAAS Arquitectos, abrió sus puertas en abril de 2009 como sede de la colección de pintura de la Fundación Vila Casas. Se da la casualidad de que el museo cierra en los meses de verano, precisamente cuando suelo viajar a Barcelona, por lo que hasta ahora no había podido visitarlo. Tenía muchas ganas de conocer este espacio, atraído sobre todo por su arquitectura y la verdad es que la visita no ha podido ser más satisfactoria.


Can Framis se encuentra rodeada por un frondoso jardín


Can Framis se ubica en pleno 22@, el distrito tecnológico barcelonés, en el barrio de Poblenou. Entre rascacielos y edificios de vanguardia, oculto entre una densa arboleda, se encuentra este pequeño museo al que se accede por una plaza centrada por una escultura de Jaume Plensa (primer punto positivo para la visita). El recorrido se divide en tres plantas y varias alas donde encontramos diferentes ámbitos temáticos o dedicados a uno o dos artistas. El itinerario es sencillo, lineal, permitiendo al visitante detenerse en aquellos puntos que capten su interés ya que las pequeñas salas se pueden ver rápida y cómodamente con un simple barrido visual.





Si por algo tenía ganas de conocer Can Framis era por su arquitectura. El museo está concebido de forma que el espacio exterior tiene el mismo protagonismo que el interior. A lo largo de las diferentes salas es habitual encontrar grandes vanos que permiten ver el jardín que rodea el edificio, poblado de árboles. Esta frondosidad aísla visualmente el edificio de manera que, desde dentro, es fácil olvidarse de que estás en una gran ciudad. Durante mi visita, para aportar mayor espectáculo al entorno, los álamos del jardín se encontraban en plena floración, por lo que el aire estaba repleto de millones de pequeños elementos blancos que flotaban en el aire dando la impresión de que estaba nevando. La visión a través de las grandes cristaleras era simplemente maravillosa. 


La naturaleza forma parte del recorrido del museo gracias a los grandes ventanales


Cuando visitas un museo de gran tamaño sueles acabar saturado, por lo que llega un momento en que ves más manchas que obras de arte; incluir espacios abiertos en el recorrido expositivo es una forma de descansar el ojo para que psicológicamente estemos predispuestos a seguir mostrando interés por las piezas. Desde luego en Can Framis han seguido a rajatabla esta máxima de la museografía contemporánea. Al ser un espacio alejado de los centros turísticos de la ciudad condal, el museo se puede visitar con tranquilidad y sosiego, con un número reducido de visitantes deambulando por las salas, algo que a día de hoy suele resultar difícil cuando se acude a un museo. 


'Matèria de la cortina' de Antoni Tàpies (2005)

'Home aspirat' de Agustí Puig (2008)


No me olvido de la colección. La idea de crear un centro para dar a conocer el arte más actual me parece un gran acierto. Si bien es cierto que dentro de la colección hubo cosas que me atrajeron más que otras, siempre es interesante tomarle el pulso al arte más reciente para saber qué legaremos a las generaciones futuras. Entre las piezas expuestas, Tàpies captó toda mi atención, al igual que otra serie de obras en las que la materia tiene un protagonismo especial como las de Francesc Ruestes, Jordi Pallarés, Frederic Amat o Pep Agut, sin dejar de lado la colosal obra 'Home aspirat' de Agustí Puig o 'Trítico rojo Rothko' de Alfonso Alzamora, por citar sólo algunos de los artistas presentes en la exposición permanente.


'Tríptico rojo Rothko' de Alfonso Alzamora (2012)


El mapa museístico de Barcelona está repleto de pequeños museos de gran interés que si bien no pueden competir con los grandes contenedores culturales internacionales, ofrecen al visitante un plus de calidad al ser espacios menos masificados, ubicados en edificios de gran interés y con colecciones que se alejan de lo que estamos acostumbrados a ver. Además, me parece muy atractivo el hecho de que una Fundación con una colección propia apueste por abrir al público un espacio cultural, como es el caso del Museo Europeo de Arte Moderno o estos que dependen de la Fundación Vila Casas. Para los amantes de los museos, os aconsejo la visita a estos centros 'secundarios' en los que es posible disfrutar de una experiencia museística imposible en los grandes museos que aparecen en las guías turísticas.


>> Más información sobre Can Framis aquí

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