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viernes, 2 de septiembre de 2016

La iglesia de San Lorenzo restaura las pinturas del Presbiterio



La parroquia de San Lorenzo abría hoy de nuevo sus puertas tras varias semanas cerrada por reformas. En este tiempo se ha actuado en diferentes zonas del templo para evitar la acumulación del agua en sus cubiertas y se ha llevado a cabo la restauración del Presbiterio, completando la intervención llevada a cabo el año pasado cuando se restauró, con gran acierto, el retablo mayor.


La imagen que recordaba del Presbiterio de la iglesia de San Lorenzo (la zona donde se ubica el altar mayor) era bastante oscura, si bien recordaba perfectamente que tanto paredes como cúpula, pilastras, pechinas y lunetos estaban decorados con pinturas. Mi sorpresa ha sido mayúscula al comprobar que parte de esas pinturas han desaparecido tras la intervención.

Cúpula en la actualidad

Cúpula y pechinas con la decoración previa a la intervención. Imagen del Blog Leyendas de Sevilla

La capilla mayor de la iglesia de San Lorenzo fue diseñada por Diego López Bueno, si bien sería construida por Juan de Oviedo a partir de 1615. Al parecer, problemas de inestabilidad en el edificio obligaron a intervenir en esta zona del templo a finales del siglo XIX, redecorándose con una serie de pinturas murales que dotaron de unidad al conjunto. La intervención se completó ya en el siglo XX con los zócalos de azulejos de Manuel Rodríguez Pérez de Tudela, inventariados por Retablo Cerámico.

Muro izquierdo del Presbiterio. Imagen actual

Muro izquierdo del Presbiterio antes de la intervención. Imagen del Blog Leyendas de Sevilla


Estas pinturas son las que se han sometido a un proceso de limpieza durante estas últimas semanas, si bien, parte de las mismas han sido eliminadas por su mal estado de conservación. Los evangelistas que decoran los lunetos superiores, así como los ángeles que portan elementos de la Pasión de Cristo han sido restaurados recuperando su riqueza cromática. También se ha actuado en los arcos y pilastras que sostienen la cúpula donde se han rescatado las pinturas con decoración vegetal y diferentes símbolos eucarísticos como el Agnus Dei o las tablas de Moisés con los Diez Mandamientos. Sin embargo los trampantojos que imitaban telas de los dos grandes muros han desaparecido, del mismo modo que se ha cambiado el color de los elementos arquitectónicos de la cornisa del tambor de la cúpula o el dorado que decoraba la bóveda de media naranja que remata el conjunto. En su lugar se ha optado por una bicromía ocre y blanca que si bien resalta el lenguaje barroco original, elimina de un plumazo la unidad del conjunto pictórico. Con los cambios ejecutados, las pinturas restauradas pierden parte de la conexión entre ellas.

Muro derecho del Presbiterio. Imagen actual

Muro derecho del Presbiterio antes de la intervención. Imagen del Blog Leyendas de Sevilla


El presbiterio de San Lorenzo, a pesar de la suciedad que tenía, conservaba un interesante sentido unitario aunque se haya construido con elementos dispares como son un retablo de principios del XVII y una serie de pinturas murales del XIX. Ahora el Presbiterio ha recuperado una claridad perdida hace tiempo, pero se echa en falta que no se hayan podido recuperar todas las pinturas.





La recuperación de las pinturas murales de la capilla del Dulce Nombre, de la iglesia de Santa María la Blanca o del templo de San Antonio Abad, marcaron un antes y un después en la recuperación del patrimonio pictórico de nuestros templos tras años de dejadez y abandono. Incluso en la propia parroquia de San Lorenzo se recuperó hace unos años la deliciosa capilla de la Virgen de Rocamador. Con esta intervención se da un paso más en la recuperación del colorido que una vez llenó los muros sevillanos, un color que se ha ido perdiendo dejando paso al blanco de la cal que en el siglo XIX tapó gran cantidad de pinturas murales por miedo a las epidemias.


Fuente: Imágenes previas a la intervención tomadas del Blog Leyendas de Sevilla