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lunes, 12 de octubre de 2015

La gestión de los espacios patrimoniales urge un cambio de 180º

Mosaico de los Pájaros afectado por filtraciones

Las filtraciones de agua producidas la semana pasada sobre un mosaico del Antiquarium vuelven a poner en evidencia la falta de un plan de gestión municipal de los espacios culturales que dependen del Ayuntamiento. La rotura de una tubería provocó que, durante varios días, una cortina de agua cayera sobre uno de los mosaicos que están colocados en vertical dentro del recinto expositivo del Antiquarium. La solución temporal ha consistido en colocar un desagüe que evite que el agua siga cayendo sobre el mosaico, aunque el problema parece ser algo más profundo y se suma a la larga lista de fallos en este espacio cultural que muestra los restos arqueológicos aparecidos durante las obras de construcción del Metropol Parasol.



Presencia del agua en el mosaico y en el suelo

Cuando se inauguró el Antiquarium hace ya varios años se informó de que una serie de mosaicos habían sido retirados por razones constructivas y que volverían al museo una vez restaurados. De estos mosaicos nunca más se ha vuelto a decir nada, ignorándose por parte de la ciudadanía su paradero y estado de conservación. Un paseo por el museo muestra una imagen bastante dejada en cuanto a la conservación de los restos allí aparecidos. Mientras que hay una serie de mosaicos que han sido consolidados para su conservación y exposición, la gran mayoría están tal y como quedaron después de las obras, sin un mínimo mantenimiento que evite, por ejemplo, la aparición de microorganismos por culpa de la humedad.



Hospitium de los Delfines, con una zona restaurada y la otra no

La creación hace unos años del proyecto Patrimonium Hispalense pretendía englobar en una sola institución diferentes espacios patrimoniales mejorando así su gestión. Sin embargo tras la llegada del nuevo equipo de Gobierno al Ayuntamiento la idea parece haber quedado en suspenso. En todos estos meses no se ha hecho una sola referencia a la gestión de los espacios museísticos municipales a pesar de necesitar urgentemente un plan que defina sus usos y los dote de la estructura suficiente como para funcionar de manera correcta. Como se ha cuestionado en más de una ocasión en este Blog, inaugurar un espacio museístico no consiste en abrir sus puertas, necesita muchísimo más. El ICAS debería crear de una vez una estructura de gestión de estos espacios, dotándolos de personal (arqueólogos, historiadores, gestores, personal de sala, seguridad...) y presupuesto para realizar sus propias actividades



La imagen de largas colas para acceder durante la Noche en Blanco al Castillo de San Jorge, el Museo de la Cerámica, el Antiquarium o el Centro del Mudéjar contrasta con el día a día de unos espacios a los que no va nadie, pero no porque no sean interesantes por sí mismos, sino porque no se favorece en absoluto la visita. Ante esta situación cabe preguntarse qué va a pasar cuando se abra (si es que se abre) el Museo Bellver en el Pabellón Real de 1929. Hace falta llevar a cabo un giro de 180º en la gestión de los espacios patrimoniales de la ciudad y varios meses después de las elecciones y del cambio de Gobierno no parece ser una prioridad. No tiene sentido, por poner un ejemplo, que el Museo de la Cerámica no tenga página web, ni presencia en redes sociales, actividades o un equipo de profesionales que trabaje en su gestión diaria y en el mantenimiento de las instalaciones. Un museo no es un espacio muerto, sino un centro vivo que necesita un presupuesto para funcionar, y si no estás dispuesto a dárselo, es mejor que no lo abras al público.



La semana pasada el alcalde visitaba Estados Unidos con la intención de aumentar, todavía más, el número de turistas que llegan a nuestra ciudad. En Sevilla parece que funcionamos al revés que en otras ciudades o regiones. Aquí queremos que venga el turista, cuantos más mejor, y luego ya se verá qué se les ofrece cuando la realidad es distinta, el turista viaja cuando se siente atraído por un lugar, ya sea por su patrimonio (Florencia), por su imagen (Nueva York) o por ser un ejemplo de sostenibilidad (Copenhague o Malmö). Y para eso hay que hacer atractiva la ciudad, pero no para el turista, sino para el propio habitante. Si ni los propios sevillanos visitan sus espacios culturales porque no les resultan atractivos, ¿es lícito suplir esa carencia con hordas de turistas? Cuidemos de nuestro patrimonio, apostemos por nuestros espacios culturales, seamos un referente en sostenibilidad, apoyemos el sector industrial, agrícola y tecnológico, hagamos de Sevilla una ciudad referente y entonces vendrán los turistas, pero no el grupo que sigue la zanahoria viendo sin ver nada, sino el visitante que viaja para conocer y disfrutar.


2 comentarios:

Sergio Sánchez dijo...

Por la cimentación que tienen las setas siempre me imaginé que algo se habrían llevado por delante... no me quiero ni imaginar que hicieron con esos mosaicos y los otros restos que desaparecieron, ¿estarán guardados en algún lugar o fueron destruidos por la cara? Me temo que lo segundo.. y lo peor es que aqui nadie sabe nada y nadie es culpable. Mejor hubiera sido no construir las setas y conservar esos restos en una cripta en condiciones porque vaya tela...

K013 dijo...

más que destruidos, esos mosaicos y demás desapariciones los tendrán el "amigo de" su casita sevilla de turno.

Me da pena que Sevilla con todo lo que tiene esté abandonada, no hablemos ya de la cartuja y todo lo de la expo que podrían haber aprovechado y tener ahí lo más grande y llamativo para el turista y los propios sevillanos, pero no tienen respeto absolutamente de nada ni por nada, lo que importa es la pela y el patrimonio al carajo.