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jueves, 23 de abril de 2015

Sevilla oculta: Puerta de Córdoba


Uno de los tesoros mejor guardados de Sevilla es el que se esconde detrás de las puertas del siglo XVI que cierran la Puerta de Córdoba, antiguo acceso a la ciudad musulmana y que desde 1616 está adosada a la iglesia de San Hermenegildo. La Puerta de Córdoba cierra el extremo sur de ese cordón umbilical patrimonial que suponen las murallas de la Macarena, que en su sector norte entroncan con el famoso arco que sirvió durante siglos como entrada triunfal a la Monarquía española cuando llegaba a la ciudad. Del extenso perímetro de murallas que tuvo Sevilla, tan sólo se conservan algunos tramos supervivientes a la mentalidad decimonónica que abogó por derribar esos viejos muros que ahogaban la ciudad histórica.



Gracias a Paseos por Sevilla, empresa dedicada desde 2011 a descubrir los secretos de la ciudad, pudimos conocer la semana pasada lo que se esconde tras la Puerta de Córdoba, uno de los pocos testigos de esa Sevilla medieval de la que tan poco nos queda. Las murallas, tal y como las conocemos hoy en día, son producto de la ampliación de la ciudad que se realizó en época almorávide y almohade, en el siglo XII. Atrás quedaba la reducida ciudad romana que se concentraba en el entorno de la actual Alfalfa y Catedral apostándose por una gran metrópolis capital de un Imperio. En realidad la ciudad tardó varios siglos en ocupar el inmenso espacio intramuros, pero la previsión islámica dejó suficiente espacio dentro de las murallas como para poder sobrevivir a asedios y guerras al contar con zonas de huertas en el interior de la ciudad.


Si la muralla de la Macarena se salvó del derribo gracias a la intervención de José Gestoso que logró su consideración como Monumento Nacional en 1908, la Puerta de Córdoba sigue en pie por otros motivos mucho más relacionados con la historia de la ciudad. Hay que retroceder al siglo sexto de nuestra Era para rastrear el por qué de la importancia de este monumento en nuestra ciudad. Nos encontramos en pleno reinado visigodo, Leovigildo el rey que consiguió unificar de nuevo gran parte de la Península Ibérica, casa a su hijo Hermenegildo con la princesa franca Ingunda en el año 579. Hermenegildo fue nombrado gobernador de la provincia de la Bética, donde tanto su mujer como el obispo San Leandro lograron que se convirtiera a la fe católica, abandonado el arrianismo que profesaba la Monarquía visigoda. Esto fue considerado como una ofensa a su padre y comenzó una guerra civil en la que se vieron envueltos todos los reinos con presencia en la Península a favor de unos y de otros. Tras ser abandonado por sus aliados, Hermenegildo no tuvo más remedio que huir de Sevilla a Córdoba donde lo encontró su hermano Recaredo que lo llevó ante su padre. Tras estar preso en Valencia, Hermenegildo fue asesinado en el 585 en Valencia, sin que se sepa muy bien quién ordenó su muerte, si bien la sospecha siempre recayó en su propia familia.


En el siglo VI Hispalis seguía siendo una ciudad romana que no llegaba más allá de la actual iglesia de Santa Catalina. Sin embargo, la historia ha indultado la Puerta de Córdoba por la idea de que en sus dependencias estuvo preso San Hermenegildo, algo que en realidad jamás ocurrió ya que dicha puerta tardaría varios siglos en construirse. Para entender el por qué del malentendido hay que regresar de nuevo al siglo XIX cuando existía la firme creencia de que las murallas eran de época romana, una creencia que provenía de mucho antes y que había convertido la leyenda en realidad. Si las murallas de la Macarena eran romanas y San Hermenegildo fue el gran rey cristiano que renunció a la vida por defender la fe católica, Sevilla debía contar con un testigo de semejante grandeza. Y la escogida fue la Puerta de Córdoba, donde a día de hoy sigue existiendo una pequeña capilla de origen medieval cubierta con un espectacular artesonado mudéjar donde según la tradición estuvo preso San Hermenegildo. ¿Se construyó esta Puerta sobre una antigua ermita dedicada a recordar al mártir Hermenegildo? Es una posibilidad para explicar que a pesar del paso de los siglos se haya mantenido como lugar de culto en su honor.



Entrar en la Puerta de Córdoba es regresar al pasado. Al recinto se accede desde la propia iglesia y nada hace presagiar que tras la puerta te vas a encontrar un patio a cielo abierto donde se conserva a la perfección la estructura monumental de uno de los accesos a la ciudad musulmana. Las puertas de las ciudades islámicas no estaban construidas a eje con los viales sino que se diseñaban acodadas para favorecer la defensa y dificultar al máximo el asedio. De este modo, las puertas se disponían como auténticos fortines y los atacantes debían atravesar varias puertas y patios antes de acceder a la ciudad. Desde las alturas los defensores empleaban toda su fuerza en evitar que esto ocurriera lanzando una lluvia de flechas e incluso aceite hirviendo a los atacantes.

Restos de pinturas murales en uno de los muros

Puerta del siglo XVI en un arco de origen islámico

Todas las puertas musulmanas de la ciudad fueron como la de Córdoba, incluso en la plaza anexa a ésta se conserva parte del entramado a ras de suelo de los muros que defendieron la puerta. La llegada del Renacimiento supuso la remodelación de todas las puertas, derribándose y ampliándose para crear entradas a eje con los principales viarios de la ciudad.



Si espectacular es acceder al interior de la Puerta de Córdoba, no menos excitante es subir por sus escaleras y descubrir la supuesta cárcel donde estuvo preso San Hermenegildo, con su reja, sus pinturas y su bellísimo artesonado. La Hermandad de San Hermenegildo es la propietaria tanto de la iglesia como de la antigua puerta, un carácter privado que la salvó de la piqueta en el siglo XIX.




La construcción de la actual iglesia de San Hermenegildo culminó en el año 1616 por lo que el año que viene se cumple su cuarto centenario. Esta efemérides quiere ser aprovechada por la Hermandad para dar a conocer su historia y abrir al público la Puerta de Córdoba, un proyecto que lleva sobre la mesa desde hace años pero que no termina de materializarse, en parte por la dificultad de musealizar un elemento patrimonial tan característico. Su relativo desconocimiento ha hecho que la Puerta de Córdoba conserve ese aura mágica que poseen los edificios y monumentos que, a pesar de su buen estado de conservación, han permanecido ajenos al ajetreo turístico.



Desde el cuerpo de ronda de la Puerta de Córdoba tenemos unas magníficas vistas de los alrededores, una visión que si bien no deja de ser bastante anodina ya que los edificios contiguos no son un alarde de belleza, permite contemplar el lienzo de muralla que se extiende hacia el norte. Visitar este monumento es una experiencia única que nos ayuda a dar aún más valor a todo ese patrimonio que por cotidiano, en ocasiones no valoramos en su justa medida.



Más información sobre Hermenegildo y la guerra civil contra su padre en Témpora Magazine (enlace)
Más información sobre las Murallas de la Macarena en nuestro reportaje (enlace)

Muchísimas gracias a Virginia, de Paseos por Sevilla, por descubrirnos un tesoro de difícil acceso que personalmente tenía muchas ganas de conocer. 

4 comentarios:

Isaac Chalmain dijo...

Magnífica entrada. Me ha encantado la información y las fotografías. ¡Enhorabuena! Siempre es un placer entrar en este blog y hallar tantos tesoros escondidos de nuestra ciudad.

Sergio Harillo dijo...

Muchas gracias, Isaac. Me alegro de que te haya gustado la entrada. Llevaba mucho tiempo queriendo entrar en la Puerta de Córdoba, cuando vi unas fotos del interior hace unos meses no me podía ni imaginar lo que hay dentro.

Un saludo!

Manuel Rubio dijo...

Buenas!
¿Cuando se puede visitar? ya que siempre que paso por allí esta cerrado.
¿Se podría subir a la parte de arriba?
Un saludo

Sergio Harillo dijo...

Hola Manuel,

Actualmente la Puerta de Córdoba no tiene un horario de visita como tal, aunque sí que es cierto que se visita de manera excepcional. En mi caso fue gracias a una visita de Paseos por Sevilla, pero por lo visto la Hermandad de San Hermenegildo realizada visitas en ocasiones puntuales.

Sería cuestión de informarte bien en Paseos por Sevilla para ver si van a realizar alguna otra visita o directamente con la Hermandad que tiene su sede en esta iglesia.

¡Saludos!