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viernes, 27 de febrero de 2015

La Cartuja como referente internacional


La reciente publicación de un reportaje por parte de la CNN sobre el potencial del recinto de la Cartuja ha vuelto a poner sobre la mesa un tema que llevamos intentando solucionar como ciudad los últimos 23 años. A día de hoy la Cartuja sigue siendo uno de los grandes desconocidos de la ciudadanía y no es extraño escuchar, incluso entre gente que ha estudiado allí, que "en la Cartuja no hay nada", que "está muy lejos" o que "qué pena con lo que fue". El Parque Tecnológico instalado en la Cartuja es uno de los motores económicos de la ciudad, pero también es una zona universitaria y un potente foco cultural, por no hablar de la parte administrativa con multitud de sedes municipales, autonómicas y estatales.


En Cultura de Sevilla hemos tratado este tema en varias ocasiones, bien para ensalzar la labor de la Asociación Legado Expo (prácticamente la única entidad que lucha por hacer de la Cartuja un símbolo de nuestra ciudad), bien para denunciar el lamentable estado de muchos de sus espacios (Jardines del Guadalquivir y Americano, avenida de Marie Curie, Camino de los Descubrimientos o el patrimonio escultórico conservado) o bien para plantear proyectos que harían de la Cartuja un lugar único en el mundo.

La realidad es que el potencial que tiene la Cartuja es espectacular y apenas lo estamos aprovechando. Dejando al margen el sector turístico (el único que parece importarle a nuestro Ayuntamiento junto con la instalación de veladores), lograr convertir la Cartuja en un barrio más de la ciudad que sea tomado por la ciudadanía es algo que no podemos seguir posponiendo. La Cartuja tiene una serie de problemas que se van heredando de gobierno en gobierno sin que ningún alcalde tome cartas en el asunto, una dejadez que ha llegado hasta extremos casi insoportables con la actual corporación municipal, que directamente ha relegado el recinto de la Cartuja al más absoluto de los olvidos, como si no existiera. Decir que se apuesta por la Cartuja porque "en algún vídeo promocional de la ciudad aparece alguna imagen aérea del recinto" es lo mismo que no decir absolutamente nada.

Pero, ¿qué se podría hacer en la Cartuja para hacerla más atractiva y cercana al resto de la ciudad? Lo primero y fundamental es garantizar los accesos, ya sea mejorando el transporte público o solucionando de una vez por todas los problemas de aparcamiento concienciando a la gente del uso de la banda de aparcamientos de la Avenida Carlos III. Por supuesto, el mantenimiento y arreglo de las zonas comunes es otra tarea fundamental, algo que debería hacerse de forma natural, pero que en la Cartuja se convierte en excepción: el mantenimiento de los jardines Americano y del Guadalquivir, el arreglo del Camino de los Descubrimientos y la avenida Marie Curie o la reposición de arbolado son tareas que el Ayuntamiento debe asumir sí o sí.

Luego están otros proyectos quizás de mayor envergadura que requieren de una inversión importante y que quizás a día de hoy sea más complicado de llevar a cabo, como la recuperación del canal de los Descubrimientos o la apertura de pabellones emblemáticos como los del Futuro o el de la Naturaleza, por no hablar de la restauración del Auditorio. 

La Cartuja puede llegar a ser un símbolo de la Sevilla que muchos queremos, el problema es que parece que somos muy pocos los que vemos esa oportunidad y demasiado grandes los gigantes contra los que hay que luchar. Pasarán las semanas, el reportaje de la CNN caerá en el olvido y la Cartuja se seguirá deteriorando (el caso del Pabellón de Hungría es sangrante) hasta que llegue por fin al Ayuntamiento alguien que piense más allá de los mercados gourmet.

1 comentario:

Peli-Roja dijo...

Ir a la Cartuja es complicado, aparcar lo mismo. Recuerdo que un par de veces intenté ir al Monasterio en coche y me resultó casi imposible: lo primero no está señalizado, así que me encontraba dando vueltas y perdida, agobiada por la cantidad de familias que iban a Isla Mágica, al final opté por irme en cuando pude encontrar la manera de salir, lo recuerdo como una pesadilla.