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jueves, 27 de noviembre de 2014

El uso del ladrillo en la Sevilla medieval

Iglesia de Santa Catalina, con parementos en ladrillo

La restauración de la iglesia de Santa Catalina ha vuelto a poner sobre la mesa un tema recurrente en la restauración de nuestro patrimonio histórico de origen medieval: dejar el ladrillo a la vista. Existe un amplio debate en torno a si los monumentos deben dejarse en ladrillo o enfoscarlos como se hizo en San Román, San Vicente o San Esteban. Esta dualidad de opiniones atañe a todo tipo de monumentos, desde iglesias mudéjares como Santa Catalina o San Marcos a la Catedral, pasando por palacios y otro tipo de edificaciones. La pregunta es clara, ¿cómo eran estos edificios en su origen? Todo apunta a que al principio, las fachadas de los edificios medievales se enfoscaban con mortero e incluso se coloreaban con diferentes tonos que con el paso del tiempo se redujeron al blanco por el efecto de la cal en períodos de pestes y epidemias. El tapar el ladrillo tiene una doble finalidad, por un lado está la estética, el ladrillo es un material pobre que se utilizaba en Sevilla desde época romana por la falta de canteras que permitieran construir los edificios en piedra. Era tan caro importar piedra que sólo las grandes obras como la Catedral o las Casas Consistoriales, ya en pleno Renacimiento, se lo pudieron permitir. El resto de edificios se construían en ladrillo. La segunda es más práctica, al enfoscar las paredes de ladrillo se protege al propio edificio de las inclemencias del tiempo, sólo hay que ver el amplio llagueado existente entre los ladrillos para darse cuenta de que no se dejaron a la vista en un principio, es más, dejarlos al aire libre perjudica al propio ladrillo porque le afecta más la humedad y la cristalización de sales minerales.


Fachada de la mezquita aljama almohade, hoy Catedral. La diferencia de materiales indica que esta pared estuvo enfoscada

El uso del ladrillo de forma artística sí que estuvo presente en la Sevilla medieval que luego tendrá su correspondiente herencia en el Renacimiento (Archivo de Indias) y en el Barroco (con Figueroa como máximo exponente) pero este tipo de ladrillo nada tiene que ver con el que se utilizaba para construir paramentos y muros. Entonces, ¿por qué cuándo se restaura se deja el material a la vista? Pues por una decisión de la dirección de obra, siempre en manos de arquitectos, que buscan la pureza del material por encima de todo. Esta forma de entender el patrimonio proviene del siglo XIX y hunde sus raíces en Viollet le Duc, el arquitecto francés que puso de moda la reconstrucción en estilo dejando los edificios medievales franceses más medievales que cuando fueron construidos. En el siglo XIX, buscando esa pureza se picaron muros para recuperar una esencia que se creía perdida pero que en realidad nunca existió. Muchos arquitectos actuales parecen continuar con esa tradición y uno de los ejemplos más representativos lo tenemos en la iglesia de Santa Ana, cuya apariencia barroca interior se eliminó para dejar a la vista un ladrillo que seguramente nunca estuvo de ese modo.
Iglesia de San Marcos, con paramentos de ladrillo a la vista que se mimetizan con la piedra de la portada

En los templos mudéjares brutalmente asaltados durante la República o la Guerra Civil vemos cómo tras sus reconstrucciones se ha dejado el ladrillo a la vista tanto en el exterior como en el interior, buscando una pureza gótica que en realidad había sido muy transformada por el paso de los siglos. En estos templos, los elementos principales como portadas y ábsides se hacían en piedra, una piedra que incluso conserva en algunos puntos policromía. Si se pintaba la piedra, un material tan caro, ¿iba a estar el ladrillo a la vista?
Interior de la iglesia de Santa Marina

Cúpula de la Capilla de la Aurora, en la iglesia de Santa Marina

En la iglesia de Santa Marina se conservan bóvedas de ladrillo de una espectacular belleza totalmente desprovistas de su decoración original, pero que en su momento bien pudieron estar recubiertas de azulejos, estucos o yeserías policromadas. Recuperar este tipo de decoración resulta imposible e incluso podríamos caer en falsos históricos al desconocer cómo fueron, pero en el caso de los muros, bien se podrían enfoscar para darles un aspecto más cercano al original.

Portada en piedra de Ssanta Marina donde se conservan restos de policromía

Hasta ahora hemos visto ejemplos de muros de ladrillo que en su día estuvieron enfoscados pero, ¿cómo era el ladrillo que sí estaba a la vista y que se empleaba como material decorativo? En la portada principal del Alcázar de Pedro I, en el Patio de la Montería, se observan los dos tipos de ladrillos a los que se hace referencia. Por un lado, en la gran portada vemos como maderas, piedra y yesería ocupan todo el espacio en una muestra de poder y domino artístico. Precisamente en esta fachada vemos dos grandes tiras de ladrillo rojizo que simulan sostener el tejaroz de madera y que recaen en dos esbeltas columnas de mármol. Este ladrillo, evidentemente, no estaba tapado, sino que se empleó para aportar color a la fachada. Las arquerías laterales del patio en planta baja, de un ladrillo mucho más tosco y pobre, seguramente estuvieron decoradas con pinturas y yeserías quedando el ladrillo oculto. Esta portada se construye en el siglo XIV, la misma época a la que pertenecen la mayoría de las iglesias mudéjares sevillanas que tuvieron que ser reconstruidas tras el terremoto de 1356.

Fachada principal del Alcázar de Pedro I

De finales del XIV data el Templete de la Cruz del Campo, que fue reconstruido un siglo después como atestiguan las pinturas de la bóveda que hacen alusión a la intervención costeada por don Diego de Merlo. En esta bella estructura medieval se recuperó, en la última intervención, el revoco exterior dejando únicamente el ladrillo en los arcos apuntados. El hecho de que se conserve policromía en el interior revela la decoración original que tenían estas construcciones, aunque el paso del tiempo haya eliminado los enfoscados dejando el ladrillo a la vista.

Templete de la Cruz del Campo donde se alterna el ladrillo con los muros enfoscados

Otro ejemplo del uso del ladrillo como elemento decorativo se encuentra en la portada principal del palacio de los Marqueses de La Algaba. A pesar de la ruina del edificio y las reconstrucciones, se conserva muy bien esta portada donde piedra y ladrillo coexisten en un bello diálogo donde también participa la cerámica vidriada. El segundo cuerpo de la portada, con ese ladrillo rojizo, tan diferente del empleado en el resto de la fachada, muestra esa diferencia de materiales dependiendo de si el ladrillo quedaba a la vista o no. Mientras que la portada se hizo pensando en dejar el ladrillo a la vista, el resto de la fachada estaría enfoscada y coloreada.

Portada principal del Palacio de los marqueses de La Algaba, ladrillo y piedra

El último ejemplo al que vamos a hacer referencia es la capilla de Santa María de Jesús, en Puerta de Jerez. Durante años el edificio estuvo en ladrillo visto, fruto de una intervención poco afortunada. Los que recuerden el templo en aquella época, recordarán que era un ladrillo muy similar al de Santa Marina, San Marcos, San Andrés o Santa Catalina, de una calidad muy inferior al empleado en portada, rosetón y espadaña. Tras su última restauración podemos ver el templo en un estado bastante similar al que vieron los sevillanos de principios del siglo XVI cuando fue construido, enfoscado en gran parte, con un ventana gótica en piedra magnífica y una serie de elementos en ladrillo donde la bicromía juega un papel muy interesante. 

Portada principal de la capilla de Santa María de Jesús

Aspecto exterior de la capilla de Santa María de Jesús

Como podemos ver, el resultado de una restauración depende mucho del arquitecto que lleve a cabo las obras, sin embargo, los especialistas (restauradores e historiadores) también deberían poder opinar en este tipo de cuestiones. El dejar los edificios en ladrillo cuando no fueron construidos así podrá gustar más o menos, pero el posible daño a esos paramentos debería influir en la decisión de devolverles su aspecto original.

3 comentarios:

María José Martín dijo...

Excelente post, un saludo.
http://openingwindowsculture.blogspot.com.es/

Mer dijo...

Lo expones muy bien. Está claro que no todos los ladrilos tienen calidad para exponerse al exterior, eso lo saben los arquitectos; así que pienso que deberían dejar el exterior enfoscado cuando el ladrillo empleado lo requiera. Respecto a las reformas de los interiores, creo que si han ido superponiendo elementos de diferentes estilos se debe respetar. Saludos. Mercedes.

Sergio Harillo dijo...

Muchas gracias, María José.

Mercedes, totalmente de acuerdo contigo. El Patrimonio, en el caso de los edificios, es resultado del paso del tiempo y tan válido es una intervención del XVI como una del XVIII, aunque se trate de un edificio del XIV, siempre que no suponga un daño para el Bien, claro está.

¡¡Saludos!!