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miércoles, 24 de septiembre de 2014

La relativa lejanía de los museos de Plaza de América


¿Están lejos los museos Arqueológico y de Costumbres Populares? ¿Tienen pocas visitas precisamente por estar donde están? Algo así se ha dejado caer en esta última semana cuando Juan Espadas, precandidato del PSOE a la alcaldía, ha lanzado su idea de convertir la Fábrica de Tabacos (la del XVIII, no la de Los Remedios) en el gran museo de Sevilla. Unos días más tarde, Bernardo Bueno, ex delegado de Cultura en la provincia también apuntaba hacia esa idea en su Blog. A esta información habría que contestar con otra pregunta: ¿lejos de qué? A lo que se refieren ambos es a la relativa lejanía de estos dos centros del corazón turístico de la ciudad, es decir, el Alcázar y la catedral. A estas alturas deberíamos haber superado ya esa vieja idea de que Sevilla es su triángulo de oro y lo demás "está lejos". Ni el Museo Arqueológicio está lejos ni lo está el Costumbres Populares, como tampoco está en mitad de la nada el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo. El hecho de que estos espacios museísticos no estén bajo la sombra de la Giralda no implica que haya que peregrinar hasta ellos como si del Camino de Santiago se tratase



Dejando de lado el caso del CAAC con su particular idiosincrasia (el arte contemporáneo le sigue pareciendo demasiado ajeno a mucha gente) los problemas de los dos grandes museos de Plaza América no vienen precisamente por su ubicación, sino más bien por su gestión. Entre el estado calamitoso de ambos edificios, la ausencia de exposiciones temporales atractivas para el gran público, su nula difusión y los horarios leoninos que los propios trabajadores llevan meses denunciando, es hasta comprensible que turistas y no turistas no contemplen en sus planes visitar ambos centros. Lo que necesitan estos dos museos está claro: inversión. Cualquiera que haya viajado a otras ciudades y se haya interesado mínimamente por sus monumentos y museos habrá notado que no todo está en pleno centro histórico. Al monasterio de los Jerónimos de Lisboa hay que ir en tranvía, el Museo Nacional de Arte de Cataluña no está junto a la catedral de Barcelona, la Tate Modern de Londres está al otro lado del Támesis al igual que está "lejos" el Victoria&Albert Museum, y así podríamos seguir poniendo ejemplos. La gente se mueve para visitar algo cuando lo que se le ofrece es realmente interesante, de lo contrario, por muy cerca que esté, siempre correrá el riesgo de ver pasar los turistas por la puerta sin que entren. Como le pasa al Bellas Artes de Sevilla, que sigue perdiendo visitantes a pesar de estar en el centro.


Volviendo a la propuesta de Espadas sobre convertir la Fábrica de Tabacos en el gran museo de Sevilla habría que matizar varias cosas. La primera, que la Universidad tiene su sede en este magnífico edificio desde hace más de medio siglo y no es cuestión de desalojarla así sin más. En la antigua fábrica de Tabacos conviven un buen número de facultades (todas las filologías, Geografía, Historia, Antropología, Historia del Arte, Arqueología y próximamente Filosofía) lo que contribuye a dotar de muchísima vida al edificio, son miles las personas que pasan a diario por él, ¿debemos sustituir a los estudiantes por turistas? Quizás no sea la mejor opción. La idea de Espadas de hacer un gran museo conllevaría el vaciado de los otros tres museos, despojándolos de parte de sus colecciones, pero ¿con qué objetivo? Si apenas tenemos capacidad para mantener estos tres museos, ¿cómo vamos a mantener cuatro? Y si nos llevamos parte de sus colecciones, ¿qué dejamos en los tres edificios restantes? Hay que arreglar el Arqueológico, remodelar el Costumbres Populares y ampliar el Bellas Artes (ya propusimos una solución para este museo) pero lo de desvestir un santo para vestir a otro no debería ser la solución. Por muy utópico que pueda parecer eso de tener un museo similar al Louvre en Sevilla, debemos mantener los pies en el suelo y buscar soluciones a los problemas reales de nuestros espacios culturales, no construir castillos en el aire.

2 comentarios:

Ricardo Santamaría dijo...

Yo preferiría tu idea de trasladar el bellas artes a la plaza de España, restaurar el arqueológico (lo ideal hubiera sido poder ampliarlo en los terrenos de la biblioteca), y entonces si tendríamos un triangulo de oro.
Por último, en mi opinión trasladaría el museo del ejercito del sótano de la Plaza de España a la actual sede del bellas artes.
Todo eso claro moviéndonos en el terreno de la utopía.
Un saludo.

Sergio Harillo dijo...

En realidad, por cuestiones de espacio quizás ni siquiera haría falta trasladar el Museo del Ejército. Todo dependería de la remodelación que se hiciera en Plaza de España. Otra idea que he escuchado en alguna ocasión y que no me parece descabellada es trasladar el Museo del Ejército a la Fábrica de Artillería (donde ocuparía una pequeña parte) o a las naves que hay justo en frente, al otro lado de Eduardo Dato, por detrás de las casas del Ejército.

¡Un saludo!