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domingo, 27 de abril de 2014

Crónicas urbanas: Parque del Antiguo Cauce del Guadaíra


No ha sido abierto al público todavía pero la ciudadanía ya ha hecho suyo el nuevo Parque del Antiguo cauce del Río Guadaíra, un equipamiento que se enmarca dentro del convenio firmado hace años por el Ayuntamiento y la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, que se ha encargado de llevar a cabo las obras de adaptación de este antiguo solar de varios kilómetros de extensión. 




El Parque, diseñado como un cinturón verde que recorre toda la zona sur de la ciudad, parte de la calle Perú, en Heliópolis, para extenderse hasta la avenida de la Paz. En su camino atraviesa varios barrios, calles y puentes que salva como puede. Si bien se trata de un logro para la ciudad contar con nuevas zonas verdes y la posibilidad de crear, algún día, un auténtico cinturón verde que rodee toda la ciudad uniéndose al Parque de los Bermejales o al del Guadaíra, las obras se han limitado a ajardinar un solar baldío sin mayores esfuerzos. En su día ya lo comparamos con el Parque del Turia en Valencia o el de La Sagrera, en Barcelona, aquí se ha dispuesto un vial central con praderas de césped a ambos lados y poco más. Se echa en falta una referencia al pasado fluvial de esta zona, más equipamientos (desde zonas deportivas a áreas de descanso, pérgolas...) o una mayor presencia de especies vegetales al margen de los árboles.



Uno de los puntos 'conflictivos' del proyecto es el puente de la Avenida de Jerez donde se han realizado accesos hacia la avenida superior mientras que se ha desperdiciado enormemente el potencial del propio puente. La intervención, no obstante, permite descubrir el estado original del puente ya que su morfología actual se corresponde con una ampliación del tablero para permitir la construcción de nuevos carriles para el tráfico. Pasando por debajo observamos perfectamente dónde está el corte entre el puente regionalista de los años veinte y el nuevo, de hormigón.




Pasado el puente seguimos nuestro recorrido entre praderas de césped. Como en otras actuaciones anteriores, la colocación de farolas, bancos o papeleras queda a expensas del Ayuntamiento, que ahora debe equipar el Parque. Muy acertado el carácter abierto del parque a los barrios que lo rodean, el hecho de que vayas andando por la calle y te encuentres sin darte cuenta en el parque es una sensación de lo más agradable que seguramente agradecerán los vecinos de la zona.


En la siguiente imagen podemos ver el cartel con el plano general del Parque, con sus puertas principales, zonas de acceso y los barrios que atraviesa. En verde, la zona urbanizada, lo que da una idea de la extensión del nuevo parque.



Y llegamos al final del camino. El puente que se ve en la imagen es el del Ferrocarril hacia Cádiz. De nuevo el parque pasa por debajo para salvar el obstáculo y continuar hacia el Polígono Sur.


Y aquí es donde nos encontramos de bruces con la cruda realidad. Al igual que en 1992 el tren no se soterró en esta zona para aislar el Polígono Sur del resto de la ciudad, ahora se hace lo mismo por miedo al vandalismo vallando la zona del Parque que limita con la Barriada Martínez Montañés. Para los vecinos de estos barrios debe ser un plato de muy mal gusto que un parque que se ha diseñado abierto y sin vallas en Heliópolis o Pedro Salvador, se encierre cuando se llega a la altura de su barrio. Es hasta cierto punto comprensible el miedo de las administraciones a los destrozos (sobre todo teniendo en cuenta el mantenimiento de las zonas verdes en esta ciudad), pero resulta incomprensible que en una misma calle, un parque esté vallado y cerrado a la izquierda y abierto a la derecha. Que en pleno 2014 sigamos tratando de forma especial al Polígono Sur es una muestra del fracaso de las políticas llevadas a cabo en esta barriada. Urge integrar este barrio en el resto de la ciudad y solucionar sus problemas, no pueden seguir pasando los años sin que estos vecinos vean la luz al final del túnel.


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