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martes, 28 de enero de 2014

¿Y si La Imperdible se quedara en el Teatro del Duque?


En apenas dos meses se decidirá el futuro del Teatro que la Compañía La Imperdible tiene previsto construir junto al río, a escasos metros de la Pasarela de la Cartuja. El actual Plan General de la ciudad reservaba una parcela en este sector para la construcción de la infraestructura cultural, que contará con un aforo máximo de quinientas localidades. La crisis económica y la intención del Ayuntamiento de construir justo en esa zona un nuevo puente que llegue a la Isla de la Cartuja han retrasado varios años el proyecto, que se enfrenta ahora a la posible retirada de la subvención ministerial otorgada para el mismo

La solución pasaría por desplazar el edificio unos metros más al norte, de este modo se podría construir sin problemas acercándose hacia la Biblioteca Felipe González y el antiguo edificio del cambio de agujas de Renfe. 


Siempre es una buena idea que surjan nuevos equipamientos culturales en la ciudad, pero en este caso quizás cabría preguntarse hasta qué punto es necesario. Toda empresa privada está en su derecho de construir una sede propia, pero si analizamos los casos de la Sala Fli, del Teatro Salvador Távora, del nuevo teatro de TNT o de la Escuela de Teatro Viento Sur, nos daremos cuenta de que, en ocasiones, la prudencia puede ser un buen compañero de viaje. A día de hoy La Imperdible tiene su sede provisional en el Teatro del Duque, en pleno centro, un lugar privilegiado e inmejorable. ¿No sería una buena idea que se convirtiera en la sede definitiva de este proyecto cultural? La parcela a la que pretende mudarse en Torneo, de titularidad municipal, se cedería a la compañía por un plazo de cincuenta años, se trataría por tanto de un espacio prestado, no propio. El mismo convenio podría buscarse con el propietario actual del edificio de Comisiones Obreas donde está el teatro, el Estado, de modo que se firmase una cesión del mismo por un tiempo determinado. Sin lugar a dudas, arreglar el antiguo teatro conllevaría un coste mucho menor que la construcción de uno nuevo y además, se dotaría de uso prolongado a un edificio que ya existe y que se quedará cerrado cuando se marche La Imperdible

En la época en la que vivimos, el reciclaje y reutilización de espacios es una alternativa a la construcción de nuevas infraestructuras. Cuando se construye algo nuevo, siempre hay algo viejo que se queda sin uso. ¿Por qué no aunar en un mismo proyecto la recuperación del Teatro del Duque y la nueva sede de La Imperdible? Por supuesto, la mudanza tendrá sus motivos y lo más seguro es que el nuevo edificio cuente con muchas comodidades pero, ¿están la economía y el sector cultural de la ciudad preparados para asumir un nuevo teatro?

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