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domingo, 29 de diciembre de 2013

La Gavidia y sus problemas urbanísticos traen de cabeza al Ayuntamiento


La Comisaría de la Gavidia sigue siendo un tremendo problema para el Ayuntamiento de Sevilla. Comprada hace años por diez millones de euros (un dinero que iba a servir para construir nuevas comisarías por toda la ciudad pero que nunca llegó a invertirse en su totalidad) pesa como una losa en las endebles arcas municipales. No se puede vender (el Plan General lo reserva como equipamiento para el barrio) y restaurarlo cuesta un dineral. Seguramente, si a lo largo de todos estos años se hubiera ido invirtiendo una partida en los presupuestos para su arreglo el panorama no sería tan desolador, pero el Ayuntamiento ha preferido dejar que se arruine.


El actual equipo de Gobierno lo tiene claro, no está en condiciones de rehabilitar la antigua Comisaría y mucho menos gastarse un dinero que no tiene en mantener cualquier equipamiento que pudiera instalarse en su interior. La solución pasa, sí o sí, por venderlo para que acoja un centro comercial. Para ello hay que modificar el PGOU, ubicar esos equipamientos en otro sitio y buscar un comprador. Por las ansias que tiene el alcalde en cambiar el Plan, parece que existe un comprador interesado en el edificio, pero modificar el Plan no es algo que se pueda hacer de la noche a la mañana y más cuando lo que se trastoca es toda la filosofía del mismo: el centro comercial de la Gavidia lleva aparejado un aparcamiento subterráneo en la Alameda de Hércules que haría saltar por los aires la prohibición de construir estacionamientos rotatorios en el centro histórico.

En este punto es donde flaquea el discurso del Ayuntamiento. Por un lado, es perfectamente comprensible que quieran deshacerse de este edificio para evitar el coste de su mantenimiento y, de paso, crear nuevas oportunidades de empleo, pero el camino elegido para llegar a ese fin no podría ser más dañino para la ciudad en su conjunto. Construir un aparcamiento en la Alameda de Hércules conllevaría condenar este emblemático espacio a ser un lugar de paso, un inmenso embudo para el tráfico que colapsaría la calle Calatrava. El Plan actual apuesta por un modelo diferente, al centro urbano hay que acceder en transporte público y se deben construir una serie de aparcamientos disuasorios extramuros donde dejar el coche. El centro quedaría protegido del tráfico privado y se reservaría a vecinos y carga y descarga. 

La cantidad de personas que se mueven estos días por el centro (el propio alcalde se vanagloriaba hace unos días de que más de un millón de personas hubiesen accedido al centro durante el puente festivo de diciembre) demuestra que el centro es accesible e incluso está sobrecargado de gente. El modelo centrípeto de esta ciudad es un caso que habría que estudiar aparte pero cabría preguntarse si realmente es necesario seguir explotando un centro histórico al que se le saltan las costuras por todas partes. Lo que necesita el casco histórico son nuevos vecinos que fijen su domicilio en él, sólo de esa manera se revitalizaría un distrito excesivamente terciarizado. En esa línea debería trabajar el Ayuntamiento, en hacer del centro una zona más humana y con mayor calidad de vida para vecinos y visitantes, no una zona comercial al servicio de cuatro firmas comerciales (El Corte Inglés, Inditex...). Por mucho que el Ayuntamiento se empeñe en vender y sobrecargar el centro, son los barrios los que necesitan un mayor dinamismo. El comercio tradicional es el que languidece y ese se encuentra, en gran parte, en los barrios o en zonas del centro donde ni siquiera llegan las famosas luces navideñas.

2 comentarios:

Fede dijo...

...a raíz de la Gavidia: paseando por Colonia hace poco, cerca de su catedral y en pleno centro, había un edificio que, pese a poder estar dedicado a centro comercial, se destinaba a espacio de estudio y biblioteca de barrio. Estaba abierto incluso los Domingos y las noches, donde se veía que los usuarios acudían a trabajar, estudiar en grupo, o simplemente, tomar un café...en fin...
Luego vendrán las estadísticas del informe Pisa, y las reformas y contrareformas educativas sucesivas, pero quizás también con pequeños (grandes) gestos, podamos cambiar la idea de instalar una gran superficie de comercio por una gran superficie para la cultura...

Sergio dijo...

Mira, podría haber utilizado este edificio como noticia ficticia de ayer: la Gavidia será la nueva Biblioteca Central de Sevilla.

Es una pena que en esta ciudad cueste tanto verle un sentido diferente a los proyectos. Siempre algo relacionado con la hostelería o las grandes superficies comerciales, los equipamientos ciudadanos, culturales o zonas verdes siempre son lo último.

Saludos!