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sábado, 2 de noviembre de 2013

De luz y de color


Nunca había estado tan cerca de la escultura del Cid Campeador diseñada por Anna Hyatt Huntington allá por 1929 y la verdad es que impresiona. Estamos tan acostumbrados a verla solitaria en su rotonda, aislada por los coches, que apenas reparamos en ella. Sin embargo, la intervención de la artista polaca Olek, que a lo largo del pasado jueves le colocó una nueva y colorida piel de crochet, ha hecho que media Sevilla hable sobre esta escultura (y eso que seguramente más de uno no sabía ni a quién representaba el famoso caballo) mientras la otra mitad sigue hablando del partido del Sevilla contra el Madrid.





Agata Oleksiak está en Sevilla con motivo de una exposición que se inaugurará la semana que viene en Delimbo Gallery (espacio que, por cierto, también deberían conocer todos los sevillanos) y el Ayuntamiento ha aprovechado la ocasión para ofrecerle participar en una intervención artística sobre un elemento urbano. En principio se barajó crochetear la escultura del San Fernando de Plaza Nueva, pero por lo visto, se hirieron tantas sensibilidades que se optó por un Plan B, la escultura del Cid. El resultado ha sido el mismo que si se hubiera actuado sobre San Fernando, voces airadas tachando de majadería la intervención e insultos gratuitos hacia la artista, el Ayuntamiento y todo el que pasase por allí. Visto lo visto en los últimos dos días, a nadie le puede extrañar que la Bienal Internacional de Arte Contemporáneo pasase a mejor vida.



¿Falta de respeto hacia un personaje histórico? No lo creo. ¿Provocación? Pues sí, pero, ¿qué es el arte hoy en día sino provocación? La intervención de Olek podrá gustar más o menos pero no deja de ser la visión de un artista y como tal, tan personal como cualquier cosa que salga del intelecto humano. Personalmente el resultado me parece sumamente atractivo por su colorido y por el material con el que se ha realizado. En una época en la que todo son malas noticias, donde lo económico se ha convertido en el monotema de la Humanidad, esta explosión de color invita al optimismo y aporta savia nueva a una ciudad en la que el monumento público hace años que perdió la contemporaneidad. A todos aquellos que se han escandalizado tanto por esta intervención, les animaría a visitar las galerías de arte contemporáneo que hay en la ciudad, así como las exposiciones que programa el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, de ese modo verán que, al fin y al cabo, lo que se ha hecho con el Cid es de lo más light que te puedes encontrar en el discurso artístico actual.


La nueva piel del Cid se podrá contemplar hasta el 12 de noviembre.

1 comentario:

Patricia Iglesias dijo...

Se tenían que haber animao con un Nazareno hombre, eso sí que sería provocador jeje. Bueno tengo que decir que el resultado es bonito, estético, pero no entiendo qué puede perseguir la artista con esto, no entiendo el discurso artístico. Un saludo!