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lunes, 27 de febrero de 2012

Un Prado para Málaga

La ciudad de Málaga se ha convertido en la Granada nazarí en la que moros y cristianos peleaban por dominarla. En la batalla campal en que se ha convertido controlar políticamente Andalucía, Málaga es, según parece, la joya que todos quieren poseer. Le llueven las ofertas de uno y otro bando para conseguir que se rinda a los encantos de unos o de otros. Mientras los socialistas insisten en su apuesta por la ciudad a través del Picasso (y su descomunal presupuesto), la instalación de un centro del IAPH o la reforma de la Aduana como Museo de Bellas Artes, Javier Arenas hace lo propio prometiendo que la consejería de Turismo se la llevará a Málaga si gana las autonómicas e incluso ha solicitado al Ministerio de Cultura que el Museo del Prado abra una sede en la capital de la Costa del Sol, una curiosa idea que ha sido bien recibida por el ministro Wert. Lo mejor de todo ha sido la pataleta del consejero de Cultura, que ha tildado la iniciativa como "disparate", seguramente más que por la propuesta en sí, por no habérsele ocurrido a él antes.

Si bien la idea de que los grandes museos abran subsedes en otras ciudades no es nueva (el Pompidou ya tiene sucursal en Metz) habría que coger con pinzas la propuesta del Partido Popular. El Prado lleva desde hace años recuperando distintos depósitos que tenía repartidos por diferentes instituciones españolas y cuesta creer que ahora vaya a desprenderse de piezas de su colección para cederlas a una hipotética sucursal.

Por otro lado tenemos el caso sevillano, con sus museos languideciendo por culpa de la falta de inversiones. Un Bellas Artes que urge una ampliación para estar a la altura que merece, un Arqueológico que se cae a pedazos y un Artes y Costumbres con sus dependencias cerradas por falta de dinero para acondicionarlas. Mientras socialistas y populares se pelean por adornar a Málaga con las mejores galas, la capital de Andalucía se tiene que conformar con las migajas que le vayan cayendo, aguantando encima los desplantes y desprecios de consejeros y ministros. Lo peor de todo es la actitud de nuestro Ayuntamiento, que no sólo no reclama lo que por derecho nos pertenece sino que mira para otro lado cuando se producen atropellos de este tipo. Quizás para nuestro alcalde la prioridad sea tener un IKEA, para Málaga es tener un Museo del Prado. Que cada cual saque sus propias conclusiones.


1 comentario:

DetectiveHallenbeck dijo...

No entiendo de dónde le viene a Málaga un ego tan grande... Que si son la capital económica de Andalucía (hecho de todo punto falso), que si su playa es genial (es de las peores de España) que si su semana santa es mejor que la de Sevilla (este disparate mejor ni lo comento...) Y claro, la Junta y el Gobierno, para satisfacer el ego de esta gente y que no escupan en Sevilla y en la bandera de Andalucía les compran caprichos, que además dan votos. En este caso el capricho es un cachito del Museo del Prado, verás que contentos se ponen y a lo mejor dan al PP el porcentaje que le falta para tener el gobierno autonómico...