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jueves, 2 de febrero de 2012

El informe de la Unesco


Mucho se ha hablado en estas últimas semanas sobre la Unesco y su relación con Sevilla. Prácticamente no quedará ningún sevillano que no sepa que la ciudad cuenta con tres bienes declarados Patrimonio Mundial por este organismo: la Catedral, los Reales Alcázares y el Archivo de Indias. También se ha repetido hasta la saciedad que el 1 de febrero era la fecha tope para que el Ayuntamiento (a través del Ministerio de Cultura) mandara a la Unesco un informe sobre el estado de conservación de estos tres monumentos. Por eso extraña que al final el informe se haya mandado tarde y mal. Incluso el pasado martes fuentes del Ayuntamiento reconocían que habría que ver quién era el responsable de hacer el informe. 

Desde que ganó las elecciones el pasado mes de mayo, el alcalde ha tenido ocho meses para encargar, informarse y solucionar todo lo relacionado con este informe. La Unesco puso una fecha hace ya un año y cuesta entender que se haya dejado pasar la fecha y que encima no se haya incluido el Archivo de Indias por considerarse que es su titular, el Estado, quién debe rellenar esa parte del informe. Da la impresión, por lo que se ha leído en prensa, que el Ayuntamiento se ha dado cuenta hace dos o tres días de que tenía que hacer este informe y lo ha hecho a la ligera, seguramente reutilizando informes anteriores. De otro modo no se explica tanta incertidumbre.

Como muy bien se ha recordado en estas últimas semanas, pertenecer al club Unesco impone una serie de requisitos y deberes. Uno de ellos es mandar este tipo de informes sobre el estado de conservación de los bienes que atesora cada ciudad. Lo que no se puede hacer es utilizar la Unesco para determinados fines y luego ignorarla cuando hay que hacer el trabajo duro. Se recurre a ella para que pare las obras de la Torre Pelli pero no se le manda a tiempo lo realmente importante, que es el estado de conservación de los monumentos. Una muestra más del nulo interés de las administraciones -y en particular del Ayuntamiento- por el patrimonio, que no deja de ser el arma arrojadiza que utilizan para determinados fines.

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