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lunes, 12 de septiembre de 2011

Oportunidad verde en la Avenida de la Constitución


Hace más de dos años que se remodeló la avenida de la Constitución. En el proceso de peatonalización fueron arrasados todos los árboles que poblaban la avenida sustituyéndose por unos naranjos que no han sido capaces de aportar la más mínima sombra. El problema fue la elección de ejemplares demasiado adultos que a pesar del grosor de su tronco, tienen mayores dificultades para desarrollar su copa.

La falta de riego, enfermedades y la mala calidad de algunos ejemplares han acabado con varios árboles que ya han sido retirados. Sin duda, es una oportunidad magnífica para mejorar la jardinería de la avenida y se podría plantear la elección de ejemplares de mayor porte que aporten sombra y colorido a la avenida. Un árbol que bien podría dar otra imagen de la calle es el fresno, utilizado en algunas zonas de Sevilla y que se ha adaptado muy bien a nuestro clima. Una avenida del tamaño de la Constitución requiere de árboles que favorezcan el tránsito peatonal, aportando sombra y con mayor porte que el naranjo.

El próximo otoño es la época idónea para sustituir los ejemplares retirados, por lo que en apenas unas semanas sabremos si soplan nuevos aires en Parques y Jardines o se sigue apostando por lo básico.

6 comentarios:

Alberto Espinal dijo...

Estoy totalmente de acuerdo contigo, en la Constitución faltan árboles que den sombra en los días más calurosos de nuestra muy calurosa ciudad.

No se a ciencia cierta por qué se puso naranjos, que aportan tan poca sombra y son tan pequeños, pero sí me hago una ligera idea y lo cierto es que encierra un verdadero conflicto y un interesante debate. Los grandes árboles tienen de bueno que dan sombra y aportan un poco de naturaleza y vida a la asfaltada ciudad, pero también, en el entorno de Constitución crean un gran problema y es que quitan visibilidad al entorno monumental, aquí entramos en una dualidad entre sombra y protección y puesta en valor del patrimonio. ¿Cuál es la solución? yo no lo se

Gsus dijo...

Entiendo que la decision de colocar naranjos responde a criterios esteticos para despejar las fachadas y reforzar la vision arquitectonica-urbana de la avenida. Sin embargo, visto lo visto, yo estaria a favor de eliminar todos los naranjos que, por cierto, estan en muy mal estado y plantar arboles con mayor porte que den sombra, frescura y suavicen la aridez granitica de la avenida.

Arquitecto Tecnico dijo...

Totalmente de acuerdo con el post, aparte de sombra algo mas de colorido le vendría bien a la avenida.

Saludos

Anónimo dijo...

La avenida no necesita árboles grandes puesto que no es tan ancha y recibe la sombra de los propios edificios. Además Sevilla debe de merecer ser la ciudad del azahar y no sólo decir que lo es. Yo soy pro naranjos.

el pasado de sevilla dijo...

yo lo que si se que el anterior alcalde ha creado espacios demasiados duros, véase plaza de la pescaderia, del pan, constitución o encarnacion, y ya no solo por el suelo, que retiene la calor durante el dia y la suelta de noche, sino por que en todos estos espacios lo verde escasea y muchísimo.

un pena, pa la calo que hace en esta ciudad.

Alberto Espinal dijo...

En el anterior mandato hubo mucho de pretender "ser modernos" y poco estudio urbanístico. La vegetación en una ciudad es fundamental la vegetación y más en Sevilla con la calor. Además reconozco que estuvo bien lo de peatonalizar, pero el gusto estético brilla por su ausencia, tanto arquitrabe (arquitectura de líneas rectas por si alguien no lo sabe) y tanto granito gris me aburre.
Curiosamete, lo único un poco diferente al final son las Setas, aunque me sigue pareciendo que las dos plazas se han vuelto muy duras e inhumanas, sobre todo la llamada "plaza mayor", la otra me da bastante pena porque era una plaza realmente bonita, un pequeño entorno de verde entre tanto ladrillo.
Parece que en ésta ciudad nos olvidamos del color y de la estética y en eso (no tanto en modernidad) siempre estuvimos a la vanguardia. Una pena que en ésta ciudad parece que o se es en extremo localista y tradicional o demasiado "moderno" sin ton ni son. En fin, nos queda mucho que aguantar me parece a mí.