Páginas

miércoles, 30 de marzo de 2011

Cultura de Sevilla en... Málaga (I): Museo Carmen Thyssen



Cualquier excusa es buena para recorrer la geografía andaluza y qué mejor momento para revisitar Málaga que la apertura del Museo Carmen Thyssen. En su primer fin de semana de apertura, el museo ha recibido 11.000 visitantes, seguramente más atraídos por la figura de la benefactora y el carácter gratuito de las jornadas que por disfrutar del arte, pero no está nada mal como presentación en sociedad. Cultura de Sevilla no quería perderse uno de los acontecimientos culturales más importantes del año a nivel nacional y, tras hora y media de cola, por fin entramos en el museo, ubicado en el palacio de Villalón, felizmente restaurado para la ocasión.



Del inmueble del siglo XVI no es que quede gran cosa, apenas el patio y un par de armaduras de madera en sus salas nobles, por ello ha sido necesario toda una operación de cirugía urbana para ganar metros cuadrados aprovechando inmuebles colindantes. Algunas de esas actuaciones no han sido del todo afortunadas y, por ejemplo, ha recibido muchas críticas que uno de los edificios de nueva planta tape la fachada de la iglesia de San Ignacio, vecina del museo. Sin embargo, la recuperación de la fachada principal del palacio ha sido todo un acierto, eliminando los azulejos que la enmascaraban y recuperando la portada primitiva.



Las construcciones contemporáneas son lo más asépticas posible, recordando en cierta medida la intervención realizada hace años en el Museo Picasso malagueño donde también se optó por los volúmenes blancos para completar un inmueble histórico (en este caso, el Palacio de Buenavista) sin destacar en exceso para no restarle protagonismo. Junto al Palacio de Villalón se ha levantado la sede de la Fundación Palacio de Villalón, órgano gestor del museo y que cuenta entre sus patronos con Carmen Thyssen y el Ayuntamiento de Málaga, que es quien ha puesto los 20 millones de euros que ha costado rehabilitar el edificio y equiparlo como museo.



Una vez dentro, el patio noble del antiguo palacio sirve para distribuir al público por las cinco plantas del museo. De esas cinco plantas, actualmente sólo se pueden visitar tres ya que la última está destinada a acoger las exposiciones temporales (la primera, "De Picasso a Tàpies" se inaugurará en abril) y la planta sótano, donde se hallan los restos arqueológicos aparecidos durante las obras, aún no es visitable. La colección, formada principalmente por pintura del siglo XIX y principios del XX está colgada en diferentes salas dispuestas por las tres plantas restantes. Básicamente la exposición se ha dividido en tres grandes apartados: "Paisaje romántico y costumbrismo", "Preciosismo y paisaje naturalista" y "Fin de siglo".



¿Y qué nos encontramos una vez dentro de las salas? Pues, sorprendentemente (o no tanto) una continua referencia a Sevilla, ya sea en los temas tratados (el Río Guadalquivir, la Giralda, la Alfalfa, la Semana Santa sevillana, la escuela de Alcalá de Guadaíra...) o en los artistas presentes (los Bécquer, los Bejarano, García Ramos, Sánchez Perrier, Gonzalo Bilbao...). Sin duda nunca está de más tener una buena embajada en Málaga. Sevilla fue durante el siglo XIX lugar de peregrinación de artistas y extranjeros, si a eso le sumamos la labor de mecenazgo de los duques de Montpensier durante buena parte de la segunda mitad del siglo, se entenderá la profusión de obras de carácter sevillano en la colección del Thyssen malagueño.



Como se recordará, hace años, la baronesa alentó las esperanzas de que Andalucía contara con dos museos Thyssen, uno en Málaga dedicado al siglo XIX nacional e internacional y otro en Sevilla centrado en la colección andaluza. El alcalde malagueño no dejó escapar la oportunidad e hizo cuanto pudo para atar la colección malagueña. En Sevilla finalmente el tren pasó de largo (como en tantas ocasiones). Unos dicen que la baronesa simplemente tanteó a ver quién ponía más carne en el asador, aprovechando la rivalidad de las dos capitales andaluzas, otros que la delegada de Cultura sevillana no trató como se merecía a la baronesa y no luchó por el museo. Sea como sea, lo cierto es que la colección no da como para dos museos y era algo absurdo tanto Thyssen en la misma región. El museo está en Málaga y debemos alegrarnos por ello.



Visitando la colección nos encontramos con piezas de extraordinaria calidad como esta escena de la Semana Santa sevillana de Alfred Dehodenq, la Giralda de José Domínguez Bécquer o los paisajes de Carlos de Haes y Fortuny. Pero también hay grandes sombras y obras de dudosa calidad que no hacen justicia a los artistas que las pintaron. Las obras de Gonzalo Bilbao son un ejemplo de ello, si comparamos lo que hay en el Thyssen con lo que tenemos en el Bellas Artes sevillano, parecen dos artistas completamente diferentes. La última sala del museo es quizás donde se note menos la mano del barón Thyssen y su indudable gusto a la hora de comprar arte.





Mucho se ha hablado en Sevilla sobre la comparación entre esta colección y la de Mariano Bellver. Tras el fracaso de las conversaciones con la baronesa, tanto Junta como Ayuntamiento se apresuraron a decir que la colección Bellver es superior en calidad y no dudaron en retratarse con el mecenas para calmar a una opinión pública que vio como la marca Thyssen pasaba de largo por Sevilla. Lo cierto es que varios años después, la situación sigue exactamente igual. Mientras que Málaga tiene abierto su Museo, en Sevilla no hemos avanzado absolutamente nada, ni se ha firmado un acuerdo con Bellver ni hay una plena garantía de que la colección se quede en Sevilla, precisamente por la falta de tacto e interés de Junta y Ayuntamiento que juegan al ratón y al gato para ver quién se cuelga una medalla que en realidad debería colgarse Bellver por su paciencia.



Tras conocer el Museo Thyssen malagueño me queda bien claro que la colección de Bellver perfectamente puede ser el germen de un museo independiente. Al ver esas colas para entrar al Thyssen, ver cómo con apenas doscientas obras se monta todo un museo y comprobar el tirón que tiene la pintura de este siglo, no puedo más que desear que en Sevilla a alguien se le encienda una luz y se apueste por rehabilitar un edificio que albergue la colección Bellver, gestionada por una Fundación que lleve a cabo todo tipo de actividades (las exposiciones temporales son fundamentales) y continúe comprando obras para engrandecer la colección. Pero ello requiere decisión y sobre todo dinero, algo que en Sevilla está muy mal visto si se destina a la Cultura. No me quiero ni imaginar las reacciones del estamento cultural sevillano si el Ayuntamiento se gastase veinte millones de euros en un museo de este tipo. Sin lugar a dudas, Monsalves no es el lugar para la colección Bellver, por espacio y porque hipotecaría la ampliación del Bellas Artes. ¿La solución? Un museo independiente que contribuya a mejorar la infraestructura cultural sevillana y amplíe la nómina de espacios para visitar en la ciudad. La única laguna que le veo a la colección Bellver con respecto a la del Thyssen es la referencia a lo que ocurría más allá de nuestras fronteras. Mientras que la colección Thyssen muestra pintura internacional, la Bellver se centra demasiado en Andalucía, impidiendo una visión más de conjunto del panorama artístico de esa época.



Por último llegamos a la última de las salas del museo, una especie de cajón de sastre donde han ido a parar una serie de piezas que, la verdad, no se entiende muy bien por qué están ahí. Nos encontramos desde un Cristo gótico del siglo XIII a una Santa Marina de Zurbarán (siglo XVII) pasando por dos deliciosos ángeles de los Della Robbia (siglo XV). Estas obras no tienen relación alguna ni con la época del palacio, ni con Málaga ni con la temática del Museo, pero ahí están, por deseo expreso de Carmen Thyssen. Interesante, pero fuera de lugar.





Una visita de lo más agradable. Sin duda Málaga gana más puntos con esta apertura. Habrá que ver la reacción del público cuando tenga que pagar los seis euros que cuesta la entrada. El Museo Picasso ha sido un éxito, en gran parte gracias a la rica y variada selección de muestras temporales. ¿Ocurrirá lo mismo con el Thyssen? Esperemos que sí y Málaga aproveche bien este tirón cultural.

14 comentarios:

Hispalense dijo...

Lo siento, caes en el síndrome.Hombre, ya te lo escribí una vez, si el Zurbarán es un Zurbarán yo soy Papa. El original está en el Bellas Artes y aparece como obra de taller o de un imitador. Hablas de que la Bellver tiene menos obras "internacionales" Yo creo que tiene más (Blanchard,Kemm, Philip) La thyssen sólo tiene los 2 Dehodencq , aunque eso sí, son espléndidos (Por cierto nunca entendí como ninguna institución sevillana compróesos dos cuadros cuando fueron subastados a mediados de los añosnoventa, segun Antiquaria salieron en 6 y 7 millones de pesetas de la época, desde mi punto de vista una ganga)

Hispalense dijo...

En relación a por qué fracasó el "Thyssen sevillano" Yo tengo una tercera teoría.
Todo fue una estratagema de la "baronesa" para atar en corto y de acuerdo a sus intereses lo de Málaga. Me baso fundamentalmente en un dato, en aquel momento se habló de 225 cuadros para Málaga de pintura española y 133 de pintura andaluza para Sevilla. Aparte siempre se habló de un museo de pintura catalana en Sitges o en San Feliu. Bueno 225+133=358. Al final a Málaga han ido 230, faltan 128.¿donde están ? ¿existieron alguna vez? Además los cuadros que venían a Sevilla están en Málaga. Mi opinión personal es que no había cuadros suficientes y todo fue una trola de la señora "baronesa". Eso sí con la inestimable ayuda de la señora Montaño que fue incapaz, ni siquiera, de dejar en evidencia a la "baronesa". Un saludo.

Benito Navarrete dijo...

Estimados amigos: Estoy completamente de acuerdo con el análisis de Cultura de Sevilla. El Bellas Artes no puede hipotecarse con una colección desigual como es la de Bellver. La exposición del Bellas Artes habla por sí misma. Sobre todo si la condición sigue siendo exponer todo en Monsalves. Estoy de acuerdo también con Hispalense en su juicio crítico sobre la Santa Marina de la Thyssen. Es evidente que es un trabajo del Obrador de Zurbarán. Podéis ver más obras que se relacionan con esta pintura en mi texto Zurbarán y su Obrador. Pinturas para el Nuevo Mundo, Valencia y NY, 1998. Volviendo al tema de la colección Thyssen de Málaga es evidente que tiene más interés que la de Bellver sobre todo por su calidad y por la contextualización a nivel nacional del siglo XIX. La presencia internacional en la de Bellver se justifica por los extranjeros que visitan Sevilla y plasman su visión romántica. Tienen cierta calidad pero, desde luego, si los comparamos con sus contemporáneos que pintan en Francia o Italia, ciertamente son menores comparándolos con el nivel que muestra el Bellas Artes en los ejemplos de pintura barroca, referentes en su género a nivel internacional. Pienso que debemos ser más ambiciosos con nuestro museo y no centrarlo en algo local. La solución está en pedir depósitos de XIX al Prado y no olvidemos el Prado disperso. Leí un comentario inteligente de Hispalense en algún medio en este sentido. Gracias a todos por vuestros análisis para hacer una Sevilla mejor. Saludos desde Madrid. Benito Navarrete

Hispalense dijo...

¿Perdone señor Navarrete? ¿¿ Me podría explicar dónde está la mayor calidad de la Thyssen? Se lo pido con humildad, pues soy un simple aficionado y no un experto como usted. Por lo que yo recuerdo de la exposicón que hubo en el Bellas Artes en el año ¿2005? La calidad era muy pareja y por ejemplo los paisajes de la escuela de Alcalá desde mi punto de vista eran peores. Gracias de antemano si tiene usted tiempo de contestarme y si no de todas maneras, encantado en hablar con usted.

Benito Navarrete dijo...

Gracias Hispalense. Con gusto contesto a su pregunta. Ciertamente pienso que la colección de Carmen Thyssen es más singular que la de Bellver fundamentalmente por la presencia de artistas tan representativos para España en el XIX o fin de siglo como: Fortuny, Julio Romero de Torres, Sorolla, Anglada Camarasa, Darío de Regoyos, Zuloaga, Iturrino, Carlos de Haes, Aureliano de Beruete, Raimundo de Madrazo, Ignacio Pinazo, Antonio Muñoz Degrain, Ramón Casas. Y los ejemplos sevillanos -a excepción de algunos de peor calidad- son singulares en su género como los casos de Domínguez Becquer, Cabral Bejarano, Sánchez Perrier, García Ramos. He visto con atención la colección Bellver y sinceramente me ha decepcionado. Solo unas 35 ó 40 obras están a la altura del Bellas Artes por su calidad. Tenga en cuenta que lo fundamental en una colección es lo que aporta y sobre todo su calidad intrínseca y el estar contextualizada en su tiempo. Sevilla en el XIX y principios del XX tiene una calidad discreta, donde deslumbran con luz propia algunos artistas de calidad ciertamente sobresaliente, pero al ver juntas obras maestras -pocas- con otras de segunda o tercera fila, el conjunto sale perjudicado. Quizás esta sea la razón por la que la colección tenga su propio espacio. Es una colección hecha por un coleccinista muy concreto con un intento de proyectarse en su colección y con un deseo de tener representados a todos los pintores sevillanos del momento independientemente de la calidad, y por tanto de su valor, ya sea cultural o económico pero sin apostar por obras maestras. La Thyssen en cambio es mucho más ambiciosa sin tampoco tirar las campanas al vuelo. Le recomiendo que vaya a Málaga y compare. Lo que más me sorprende de esta historia es la acertada voluntad política de Málaga en detrimento de Sevilla. Desgraciadamente nos faltan políticos visionarios que apuesten con ambición por la cultura con mayúsculas. Esta es mi lectura y así siempre perderemos. Es un dato objetivo que Málaga en los últimos años con el Picasso, el Centro de Arte contemporáneo municipal y ahora con el Thyssen está tomando un peso importante en detrimento de nuestra ciudad. Y esa es mi tristeza cuando lo único que deseo es que Sevilla recupere el peso que tuvo en otro momento por derecho propio. Yo también le doy las gracias por la oportunidad de hablar de los temas que tanto nos apasionan. Saludos. Benito Navarrete

Hispalense dijo...

Le querría matizar que yo no le preguntaba por los Fortunys y Sorollas, pues jamás se pensó que esas obras viniesen a Sevilla, sino por las obras andaluzas. Y centrándome exclusivamente en ellas,yo (le vuelvo a repetir que soy un simple aficionado) no veo tanta diferencia, es más, veo que la Bellver tiene una temática más variada pues hay bodegones, retratos, cuadros religiosos, etc. Por lo demás quisiera darle las gracias por haberme contestado. Es todo un placer y un honor haber charlado con usted. Un afectuoso saludo.

Maese Maesa dijo...

Me atrevo a intervenir en esta discusión de altos vuelos sólo porque el burladero de internet me da protección, que si no...

El caso es que, en mi opinión, tampoco es muy importante si la colección Thyssen es o no superior a la Bellver, el verdadero problema es la falta de una apuesta decidida en Sevilla por algo que, no ya sólo los políticos visionarios hacen, sino algo que sólo los miopes no hacen, que es mejorrar la oferta y proyección de la cultura en la ciudad. Esto no es algo que hagan en Málaga por ser muy listos, es que se está haciendo en todas partes...menos aquí.

Culturadesevilla dijo...

Efectivamente, Hispalense, con lo de mayor carácter internacional me refería a lo que ha apuntado Benito Navarrete, al que agradezco que escriba en el Blog, siempre es un placer contar con su experiencia.

Hoy he vuelto a visitar la exposición sobre Bellver, apenas tres días después de ver la Thyssen, y sinceramente, no veo en qué es mejor la primera. ¿Más variedad? Tal vez. ¿Más obras costumbristas? Puede ser. Pero algunas obras expuestas en el Thyssen son sencillamente magníficas (entre ellas las que aparecen en este post), sin embargo, en la colección de Bellver no veo ese mismo brillo. Si a eso le sumamos lo que apunta Navarrete de que la colección Thyssen muestra un panorama más amplio de carácter nacional e internacional, algo que no ocurre en la Bellver (sí, tiene artistas internacionales, pero que pintan aquí y temas locales).

Al margen de eso, sigo pensando, no sé si Navarrete pensará lo mismo, que la última parte de las obras expuestas en el Thyssen no es de la misma calidad que el resto.

En cuanto a lo que comenta Maese, pues toda la razón. Sevilla se está quedando atrás y todo apunta a que vamos a seguir así.

Saludos!

Hispalense dijo...

Yo no he entrado en cuál es mejor. Lo que si digo es que yo no veo tanta diferencia(referido a la pintura andaluza ojo que es la que hubiese venido a Sevilla)pero ya que nos ponemos a valorar y por lo que me acuerdo de la exposición de 2005 y los PDF del Sur , a mí honradamente la escuela paisajista de Alcalá me parece mucho mejor representada en la Bellver. Un saludo.

Stultifer dijo...

El Ayuntamiento de Málaga ha invertido más de 30 millones de euros en la recuperación del Palacio Villalón (No 20 millones). En tu explicación pareciera que solamente hay obra de autores sevillanos o que reflejan costumbres de sevilla. Te recuerdo que hay autores de Córdoba o de Málaga, y cuadros que reflejan paisajes de Málaga y Córdoba, y San Sebastián, y Valencia.
No sé si hubiera sido mejor o peor instalar esta colección en una ciudad u en otra. De momento está en Málaga y eso ha ganado esta tierra.
Las 11.000 visitas del fin de semana de inauguración y entrada gratuita fueron visitantes de paseo rápido en su mayoría. Poco entendidos y muchos curiosos. Alguno pensó que estaría Tita tomando café en Palacio y les saludaría a todos uno por uno.
La colección tiene, en sus tres plantas, mucho tiempo para disfrutarla. Me quedo con lo positivo: Málaga tiene un nuevo museo. Lo demás es hablar por hablar.

Culturadesevilla dijo...

Stultifer, no sé qué es lo que te ha molestado tanto del artículo. No sé si te has dado cuenta, pero el título del Blog es Cultura de Sevilla, y como tal, he analizado la visita al Thyssen desde esa perspectiva, al igual que he establecido comparaciones con la colección Bellver.

Creo que en ningún momento he dicho que el museo sea malo ni nada por el estilo, simplemente he expresado mi opinión como Blog particular que es. Al contrario, me ha parecido un buen museo y disfruté mucho de la visita. Por eso no entiendo lo de "lo demás es hablar por hablar". Como comprenderás, puesto que este Blog lo escribo yo, podré poner en él lo que estime oportuno y hacer los análisis que me parezcan bien. Si tú quieres quedarte con que "Málaga tiene un nuevo museo" me parece estupendo, pero la finalidad de este Blog es analizar la Cultura en Sevilla tratando de ofrecer una óptica distinta y animar al debate, precisamente, hablando por hablar, la gente opina y se expresa, no creo que sea lícito a estas alturas censurar a nadie.

Un saludo.

Hispalense dijo...

Pues claro que todos opinamos de arquitectura, entre otras razones porque en casos como éste la pagamos con nuestros impuestos. Es como si yo me hago una casa y encima no puedo criticar lo que me ha hecho el arquitecto porque "soy un inculto". Por lo demás he repasado todos los comentarios críticos y en ninguno aparece si esto es buena o mala arquitectura. Si las respuestas del blogger y otros comentaristas vienen por la pregunta mía de ¿Es esto arquitectura? Explico lo que quería decir yo tenía entendido que la arquitectura tenía como finalidad diseñar edificios que cumpliesen una función(representativa del poder, industrial, comercial, etc) y resolver unos problemas que hiciesen la vida más agradable a quienes disfrutases esos edificios, ya fuese de ventilación de luz, de transporte,etc. Yo en este caso yo no veo que se cumplan ninguna de las dos finalidades pues por ejemplo no resuelve nada en cuanto al transporte y el mercado me parece bastante oscuro. Y en cuanto a su función salvo lo del mercado, y hay muchas críticas por parte de los propios placeros, yo , no le veo ninguna función. La única que se me ocurre es la de monumento a la vanidad del alcalde,y ni siquiera creo que pueda comparárselas con las pirámides pues estas tenían una función funeraria de las que las setas carecen. Un saludo.

Hispalense dijo...

Perdona, pero me he equivocado de post, esto debía de ir en el de las setas. LLevo unos días que no doy ni una con el ordenador. Disculpad. Lo siento

Culturadesevilla dijo...

Hispalense, no te lo tomes todo tan a pecho. Efectivamente, todo el mundo puede opinar, para eso está la libertad de expresión. Lo único que quise decir fue que, decir "me gusta" o "no me gusta" lo puede hacer cualquier ser humano en función de sus gustos personales. Pero calificar algo como "buena o mala" arquitectura, pues ya me parece excesivo pues eso sólo el tiempo lo puede decir. Yo soy historiador del arte y te puedo asegurar que ante una obra de arte contemporánea puedo decir si me gusta o no, pero juzgar si es una buena o mala obra... ya es otra cosa, porque depende de muchísimos factores.

Un saludo!