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lunes, 3 de mayo de 2010

Concurso internacional de ideas para La Trinidad


Cuando las administraciones se desentienden, somos los ciudadanos los que tenemos que dar ejemplo para demostrar no sólo que seguimos aquí, sino que hay otra forma de entender nuestra ciudad al margen de lo que marquen determinados políticos.
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La Fábrica de Vidrios La Trinidad está sentenciada. En Sevilla no interesa el patrimonio industrial, se menosprecia y no se le da el valor que merece. Un edificio como La Trinidad debería gozar de una protección completa que garantizase su conservación y le diera un uso ciudadano. Sin embargo, las administraciones han decidido proteger una mínima parte y regalar el resto a una promotora para que construya pisos. Han sido las plataformas ciudadanas las que han estado peleando por ampliar la protección, siempre con el desprecio de las administraciones que ni siquiera se han dignado a recibirlos para escuchar sus ideas. Ahora, el Colegio Oficial de Arquitectos de Sevilla y la Fundación de Patrimonio Industrial de Andalucía avalan un concurso internacional de ideas puesto en marcha por la Plataforma para la defensa de la Fábrica. Con este concurso se pretende demostrar que la fábrica puede convertirse en un lugar abierto a la ciudadanía donde se respete su pasado para construir un nuevo futuro. Nuestro más sincera enhorabuena y apoyo a esta Plataforma por su dedicación a la salvaguarda de nuestro patrimonio.
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2 comentarios:

scott dijo...

una pena lo de esta fabrica. de chiquitin, tuve la oportunidad de visitarla con el colegio, cuando aun estaba en activo, incluso tengo algunas figuras que nos regalaron.

no se, hay infinidad de proyectos bastante interesantes para este edificación, como por ejemplo local de ensayo o un centro de estudios. no se el querer es poder.


http://elpasadodesevilla.blogspot.com/

Culturadesevilla dijo...

Parece que algo está cambiando en Sevilla, la iniciativa privada y la ciudadanía está empezando a tomar conciencia de que puede cambiar las cosas al margen de las administraciones. Ojalá sigamos esta senda para equipararnos a ciudades como Barcelona donde no habría ninguna duda de que esta fábrica debe tener un uso público.

Un saludo!